Paco Mora. INDECENCIA

Indecencia

 

El otro día se daba a conocer la lista Forbes de este año. Ya saben, ese club exclusivo donde la millonaritis es condición sine qua non para gozar de sus lujosos “salones”. Si usted pretende figurar entre los elegidos deberá amasar antes una fortuna superior a los mil millones de dólares. El club, qué curioso, a pesar de la crisis (¿o deberíamos decir gracias a ella?) sigue creciendo. Si en la lista del año 2011 eran 1.210 los individuos con fortunas tan indecentes, en esta de 2012 se ha alcanzado la cifra récord de 1.226, pero es que, además, tienen más dinero: la riqueza combinada que acumulan estas almas de Dios ha pasado de 4,5 billones de dólares a 4,6. En España –país según nos cuentan especialmente criseado de entre los países en crisis- también cotiza al alza la millonariosis: si el año pasado eran 14 los acaudalados merecedores de figurar en la lista Forbes, hoy son 16. Lo cual solo tiene una explicación: las grandes fortunas de unos pocos crecen en proporción al nivel de infortunio padecido por muchos. Lo grave es que la brecha de la desigualdad, entre ricos y pobres, se está haciendo descomunal. Y a ver quién tapa luego semejante grieta. Yo no he conocido a ningún trabajador –ni creo que nadie- que solamente trabajando de sol a sol se haya hecho multimillonario. En la célebre lista no hay ninguno, desde luego, solo empresarios y negociantes. ¿Por qué, entonces, “todas” las medidas que se toman contra la crisis –incluida la reforma laboral- machacan cada día más al trabajador, al asalariado, mientras protegen, y de qué manera, al empresario? Y luego dicen que es justo. Sí, como el mundo mismo. Pura decencia y justicia.

 

El Día de Cuenca
14 de marzo de 2012