Paco Mora. 50 CÉNTIMOS

50 c&eoacute;ntimos

 

Cada país tiene sus usos y sus costumbres, su manera se ser, de estar y de entender la vida, y renunciar a ello supondría perder la identidad, aquello que nos singulariza –que no es ni mejor ni peor que lo del otro- y nos hace plurales y diversos. Lo cual, mal que les pese a los adalides del pensamiento único y del uniforme, a mí me parece bueno y enriquecedor. En España, en esa hora de la tarde, modorra y empancinada, de después de la comida del mediodía, siempre se ha sido muy de truque o de siesta, sea ésta de cabezadita en el sillón orejero o de pijama y orinal, como quería Camilo José Cela, tan dado al exceso y abundoso él.

Por eso a uno le ha sabido mal lo del cierre, por orden gubernativa, del bingo de un hogar del pensionista en Hospitalet. La disculpa: hacer competencia desleal, e ilegal, a las salas de juego. Hombre, no. Ya sé que un bingo doméstico no son los naipes, que es lo tradicional, pero hablar de ilegalidades porque los ancianos se jueguen 50 céntimos –esa es la indecente cantidad que apostaban- suena a choteo. Supongo que ahora tendrán que conformarse con el tute o el mus y un montoncito de habichuelas para contar. Trabaja toda la vida como un burro para que luego venga el tío Paco con las rebajas y te prive, cuando te quedan cuatro telediarios, de tus modestos ratos de asueto.

Llámenme desconfiado, pero en casos así yo veo la sombra alargada de Europa, que se ha propuesto que todos seamos prusianos: se cargarán la siesta, las partidas, los toros como en Cataluña, nuestros horarios y fiestas... Y los gobernantes tristemente sumisos al eje franco-alemán, que es quien manda de verdad. ¿Qué será lo próximo? Me figuro que el día que pretendan suprimir la tortilla de patata o, quizá, la Semana Santa (por políticamente incorrecta –pensarán los ignorantes- con tanta tortura y sangre como hay en la Pasión...) nos plantaremos y diremos: hasta aquí hemos llegado. Y volveremos a ser la alegría de la huerta. Que se le ha puesto a España últimamente una cara de sota que para qué.

 

El Día de Castilla la Mancha
04 de abril de 2012