Paco Mora. ASTENIA SEBASTIANERA

Astenia sebastianera

 

Acodados en la barra de nuestro bar de siempre, esta tarde Sebastián se me antoja, más que nunca, un ser indefenso, perdido, ausente. Lo cual tampoco es raro en mi amigo, dada su natural tendencia a la bilis negra. Pero no sé, hoy algo es distinto, y quizá ese algo está en su mirada, más apagada y cenicienta, más distraída, como surcada de telarañas. “Estás en Babia”, le digo por tirarle de la singüeso que, para lo que es él, se diría que se la hubiese comido el gato. “Puede”, me dice lacónicamente. “Claro que mejor en Babia que en Las Batuecas”, remata al cabo de un rato, mientras apura su chato de vino y apremia al camarero para que llene los vasos. No tengo ni idea de lo que ha querido decir, pero asiento sin ninguna convicción y callo, porque conociendo a Sebastián, cuando le da por lo críptico es mejor dejarlo, so pena de entrar con él en una batalla verbal en la que, con suerte, saldrás con dos o tres neuronas descalabradas y una meninge en parihuela.

“¿Sabes qué es lo peor de la crisis?”, me dice tras un silencio cómplice Sebastián, que intenta quitar con el meñique, sin conseguirlo, una brizna de corcho que flota en su vino. “Supongo que los que nos han metido en ella, ¿no?, los financieros y los especuladores”, le digo. “Qué va. Los políticos”, me dice tan pancho. “Vaya, Sebastián”, le azuzo, “por fin te has caído del guindo”. “No seas ganso”, concluye él, “que hablo en serio. Desde hace años, según todas las encuestas, la ciudadanía ve a la clase política como un problema. Lo cual es muy grave, y en democracia más, porque ¿cómo confiar para resolver los problemas en quien es un problema en sí mismo? No hay salida, amigo mío.” Confieso que su razonamiento me ha cogido por sorpresa, así que un poco por decir, le digo: “Tú siempre tan tremendo. Lo que a ti te pasa es que tienes una astenia primaveral de aúpa.” “Y tú”, me ha soltado él tras una pausa de efecto, “si no eres más tonto es porque no te entrenas.” Lo dicho, cuando Sebastián se pone críptico, mejor callar. O abrir el paraguas y que sea lo que Dios quiera.

 

El Día de Castilla la Mancha
16 de mayo de 2012