Paco Mora. MÚSICA Y LENTEJAS

Música y lentejas

 

No descubro la pólvora, desde luego, si afirmo que el ser humano es el principal maltratador –por decirlo con el término más suave que se me ocurre- de la naturaleza. Y ello se me antoja especialmente grave cuando se hace de manera consciente y sistemática como, por desgracia, ocurre a diario. El problema es que también hacemos daño a nuestro entorno digamos sin querer, sin ser conscientes de ello, porque nadie nos ha avisado –por lo que les va- de que ciertos usos de nuestra vida cotidiana son de suyo dudosos, cuando no directamente perniciosos. Hace poco, unos muchachos de Orense experimentaban sobre el crecimiento de unas plantas sometidas a un ambiente en el que volaban a sus anchas ondas wifi, de telefonía móvil, etcétera. El entorno no pudo resultar más hostil: los vegetales crecían poco, mal y pochos (y quién sabe si con patologías graves y transmisibles). Se pone de manifiesto, quizá, lo que intuíamos desde hace tiempo: el carácter homicida de esos aparatejos que portamos todo el día con la vana ilusión de creer que llevamos en el bolsillo la realidad del mundo, un pozo sin fondo de comunicación y saber, aunque sea virtual y, tantas veces, falso.

Pero sabemos también que la naturaleza responde con alegría y generosidad al buen trato. Unos bachilleres valencianos experimentaron hace poco con el crecimiento de unos brotes de lentejas en diversos ambientes acústicos. Las lentejas que escucharon música clásica –Bach, Mozart: así cualquiera- se desarrollaron que es un primor, mientras que las que oyeron heavy metal salieron liliputienses. Convendría saber, claro, si estas últimas gozaron de grupos ya clásicos como Iron Maiden, Metallica, Black Sabbath o Judas Priest, por ejemplo, o si tuvieron que sufrir el cencerreo de alguna banda –como cierta de mi pueblo- que dice hacer música “métal herrumbroso electricyell” (sic).

Por mi parte, me quedo con las ganas de comerme unas lentejas acostumbradas a escuchar a los Beatles o a Serrat. Tal vez no tanto como las mozartianas, pero deben saber a gloria, la verdad.

 

El Día de Castilla la Mancha
06 de junio de 2012