Paco Mora. EL FUTBOLÍN

El futbolín

 

Y en estas, va el Barça y gana la liga. Se lo merecen. Juegan como nadie, mal que le pese a la hinchada merengue. Me alegro por el bueno de Serrat, y por el buenazo de mi amigo Goyo, que sufre mucho con las cosas del esférico. También por el escritor Javier Cercas, culé extremeño-catalán que escribe que da gusto y me cae requetebien. Dice Cercas que se merecen el título, y tiene razón, porque han sido, de lejos, el mejor equipo y no por compensar el sobresalto permanente en el que viven con el tripartito; fuentes bien informadas -asegura el novelista- afirman que en Cataluña han pasado de El padrino a los Hermanos Marx. Yo no sé si con la "España plural" de Maragall pero desde luego algo tendrá que ver este incontestable triunfo con que el Presidente del Gobierno, el soso señor ZP, haya mostrado su predilección por el color azulgrana, supongo que para compensar la inclinación por el color blanquillo azulete de su antecesor en el cargo, el enfurruñado señor Aznar (Ánsar para su amigo Bush). Lo cual que el Madrí, esa galaxia cada día más virtual, se queda antes de acabar el campeonato de segundón y viéndolas venir; qué lástima, con el porrón de millones en calzoncillos que el presidente Florentino pone en juego cada domingo. A lo mejor al fin se da cuenta de que no es lo mismo juntar a un puñado de excelentes futbolistas y echarlos a correr -es un decir- detrás de una pelota que formar un buen equipo.
Lo mejor de las celebraciones barcelonistas, sin duda, las tonadas del Pichichi Eto'o que, micrófono en mano, alentaba el espíritu deportivo de la masa enfervorizada al simpático grito de "Madrid, cabrón, saluda al campeón", ripio de mucho fuste que ejemplifica los valores que animan el juego del balompié, o al menos uno de ellos: la sana rivalidad deportiva. Luego se lamentan de la violencia en el fútbol, cosa de cuatro descerebrados -dicen- que actúan por su cuenta, sin que nadie les dé cuartelillo. Claro que en ninguna de las multimillonarias cláusulas contractuales que firman los jugadores se especifica que además de buen futbolista se deba ser buen deportista. En fin, lo de siempre, nada que no hayamos visto antes, o parecido, en otros fastos, digamos estos años de atrás cuando la plantilla merengue tomaba a su antojo a la diosa Cibeles en Madrid y tan campantes.
Y el caso es que a uno el fútbol ni fu ni fa, yo quería hablar aquí del futbolín, un verdadero deporte justo en las antípodas del fútbol actual; quería contarles del doble remate en trompo de Lolo, un figura del futbolín que nos daba sopas con honda a todos los chavales del barrio, pero se me acaba el papel y he gastado mis palabras en balde. Otro día será.

 

El Día de Cuenca
18 de mayo de 2005.