Paco Mora. MADRID

Madrid

 

Está escrito por ahí: Madrid, una vez que le lavas la cara, le quitas los rulos, le recoges las calles y le pasas una escoba se te queda en un pueblecito de calles tortuosas y casas arrebujadas tan prietas y ateridas como éstas nuestras. Es lo que tiene Madrid. A pesar de los muchos pesares que debe arrastrar, de las muchas servidumbres que tiene que arrostrar como cualquier urbe crecida y recrecida, masificada hasta los bordes, cuando te adentras en su pulmón vapuleado te encuentras con una ciudad que muy bien podría ser la tuya -quizá porque Madrid es de todos y de nadie-, una ciudad que te concierne -tal vez porque esconde muchas ciudades dentro- y que a poco que te descuides te seduce con sus artes de hetaira complaciente. Y es que a Madrid le gusta hacerse querer, dígase lo que se diga, por más que periféricos (que somos todos) y nacionalistas (que son unos pocos pero meten bulla para parecer más) simulen mirar al centro con retintín o quieran ver fantasmas y demonios donde no los hay, como no sea en sus propias cabezas fantasmunas. Antes, si querías labrarte una carrera literaria te tenías que venir a Madrid, a ser posible con lo puesto y una muda de quita y pon, y pasar por el noviciado de los Cafés con tertulia, velada poética, suizo o mojicón, café con nube y anisado. De ese Madrid no quedan ni astillas, los escritores actuales no son dados al retruécano bohemio y a la charla de mesa camilla. El avance de las comunicaciones (con Internet derramando sus fluidos de norte a sur y de oeste a este) ha hecho del plumilla de hoy un ser más bien ensimismado y bobalicón al que cuesta Dios y ayuda sacar de su mundo virtual.
Hoy Madrid quiere ser olímpica, y nos parece muy bien. Probablemente, querido lector, cuando leas estas líneas apresuradas la suerte ya esté echada y la suerte, ya se sabe, en ocasiones se muestra como una dama desatenta que no mira hacia donde debe. Dicen que el proyecto olímpico de Madrid es el mejor pero también es sabido que no siempre triunfan los mejores. La competencia es dura, las ciudades rivales, París, Londres, Nueva York y Moscú tienen un peso político que asusta al más pintado. Porque de eso se trata, no nos engañemos, de política. Pero seamos optimistas y ojalá esta tarde al COI, en Singapur, le entre el conocimiento. A Madrid le sobran razones y lo merece. Qué gozada pensar que en 2012 estaremos a un tiro de AVE y de autovía de las Olimpiadas. Claro, si el Universo (no solo el COI) lo permite, porque esto de bombardear cometas con toneladas de dinamita igual se lo toma a mal el Universo, como una agresión y eso, se rebota y reduce a papilla este planeta nuestro malherido. Que todo pudiera ser, cosas más raras se han visto.

 

El Día de Cuenca
06 de julio de 2005.