| Pero retomando los acontecimientos por orden cronológico, tras el empate que se produjo en las elecciones territoriales a vocal autonómico celebradas en Ciudad Real, en el año 2001, entre el actual presidente de UNAD y el señor Martínez, la asamblea de Murcia decidió la alternancia anual en el cargo y así se plasmó en un documento escrito firmado por ambos contendientes. Poyato fue el primero que tomó posesión y su primera actuación fue mentir a la Junta Directiva a la que afirmó que él y el señor Martínez habrían llegado a un acuerdo posterior según el cual el señor Martínez renunciaba a sus derechos en favor del tal Poyato. Tras finalizar el periodo de un año (junio de 2.002) fue requerido por el señor Martínez para asumir éste la vocalía durante el siguiente año, pero Poyato consigue de la Junta Directiva una moratoria, en contra de lo ordenado por la asamblea de Murcia. Finalmente, el señor Martínez es convocado a la Junta Directiva de Febrero de 2.003, tiempo durante el cual los miembros de la territorial de Murcia nos encontramos con la sorpresa de que Poyato había afiliado a UNAD a tres nuevas asociaciones, las tres creadas y financiadas por la asociación de la que Poyato era Gerente, Colectivo La Huertecica. Incluso de una de ellas (Fundación Festina Lente) creada cuatro meses antes de su admisión, Poyato es el administrador y su sede social es la de la Comunidad Terapéutica de La Huertecica, en Santa Ana. Otra asociación lleva en el nombre el de "en apoyo a La Huertecica" y, por supuesto, su sede social es la misma que la de La Huertecica. La otra (Asociación Voluntariado de Acción Social) fue creada unos días antes de su ingreso en UNAD, un ingreso avalado por el actual presidente y ratificado por la Junta Directiva, a pesar de no cumplir los requisitos mínimos de ingreso. Su domicilio social es el del Centro de Encuentro y Acogida de La Huertecica, en la calle Cuatro Santos, 9, de Cartagena. A pesar de haber sido convocado en su calidad de vocal y haberse presentado en la sede de UNAD para asisitr a la Junta Directiva, el presidente, Antonio escobar, decide que abandone la Junta en beneficio de Poyato, que amplía su mandato hasta su elección como presidente nacional de UNAD... En mayo de ese mismo año, Poyato convoca una asamblea territorial para elegir dos nuevos vocales, una asamblea impugnada por el señor Martínez con cuya resolución es repuesto en la vocalía. En junio, Poyato es elegido presidente de UNAD y aprovecha la asistencia del vocal "golpista" de Murcia para aprobar la remuneración de él mismo y del tesorero. Ambos sueldos fueron aprobados por la Junta Directiva de 11 de julio de 2.003, días después de la elección de Poyato como presidente, sin el conocimiento de la Asamblea General (así lo manifiesta el vocal de Madrid, señor Saleta, en la misma Junta Directiva) y EN CONTRA DE LOS ESTATUTOS, QUE LO PROHIBÍAN EXPRESAMENTE, lo que podría suponer la vulneración, sobre todo, de la Ley de Asociaciones, poniendo en peligro los beneficios fiscales derivados de su Declaración de Utilidad Pública. Por supuesto que, sin la aprobación definitiva por la Junta Directiva, Poyato y Martín asumen la gerencia desde ese momento, sueldo incluido...
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