Sin Titulo

¡¡¡ TRASVASE NO !!!

¡¡¡ NO AL PLAN HIDROLOGICO NACIONAL !!!

Por muchas razones, entre otras las siguientes: 

MANIFIESTO DE LUIS DEL VAL:

Aragoneses:


Quienes aquí nos reunimos, lo hacemos para manifestar de forma inequívoca que estamos en contra del actual proyecto del trasvase del Ebro. Somos Muchos los reunidos, pero juntas y sumadas las representaciones, somos mas, porque reflejamos a la inmensa mayoría del pueblo aragonés.


Y estamos aquí por tercera vez consecutiva y por segundo año a causa de un error. El error primigenio de quienes olvidaron que para proyectar un trasvase de agua de una cuenca a otra es obligatorio, por el sentido común, por la cortesía más elemental e, incluso, por la Ley de Aguas, consultar con los habitantes de la cuenca donante. Nosotros nunca nos hemos creído que fuéramos dueños del Ebro, y quien tal calumnia, insulta a nuestra inteligencia. Lo que ocurre es que vivimos aquí, a la orilla del Ebro, desde hace cientos de años, y por eso se asentaron aquí los íberos, y por eso hace más de ochocientos años esta provincia romana se llamaba tarraconense, porque aguas arriba, por el delta del Ebro vino la romanización. Un delta que si se realiza el trasvase desaparecerá para siempre. Un delta que es una de las reservas ambientales más señaladas de la Unión Europea y la segunda en importancia de la península. Una reserva que, si se realiza el trasvase, sufrirá la salificación paulatina de las aguas hasta que sea devorada en su totalidad. Por eso estamos aquí, también por solidaridad con nuestros hermanos catalanes. Y por solidaridad con nuestros hermanos murcianos, con los que compartimos la sed de agua, y a los que queremos pedirles que indaguen cuál es la causa de que su región, una de las más sedientas del país, se hayan solicitado permisos para la instalación de más de treinta campos de golf, la mitad de los pendientes de estudio en todo el país. Queremos que indaguen cuáles son las empresas que están detrás, qué terrenos agrícolas o rústicos se van a convertir en urbanizaciones, en fin, quiénes son los beneficiarios del pelotazo del agua que no va a llegar a los cultivos de Murcia y que va a procurar un río de oro en la cuenta corriente de los especuladores.


Y queremos pedirles a los agricultores de Valencia, con la mano abierta y tendida, como siempre, que asuman que la mitad de las aguas que se quieren trasvasar son para usos industriales y urbanos, o sea, para amazacotar todavía mas la costa, para obtener beneficios rápidos a corto plazo y empezar a matar la gallina de los huevos de oro del turismo, gracias a los que están convirtiendo la costa Mediterránea a orillas de una cloaca, en un proyecto camino de la ruina.


Estamos aquí por un error. Porque desde el Ministerio mal llamado de Medio Ambiente se pensó que ante la promesa de volver a prometer las obras pendientes desde hace casi un siglo, los aragoneses cerraríamos los ojos ante la barbaridad del trasvase. Que el ofrecimiento de cumplir acuerdos que el Estado le debe a Aragón desde antes de que nacieran los que hoy se sientan en el Consejo de Ministros, bastaría para acallar los escrúpulos.


Pues no. No nos callamos en la Dictadura, no nos hemos callado en la Democracia y no van a hacernos callar con ningún tipo de coerción. Porque el trasvase, tal como está concebido, es una barbaridad que no vertebra el país, sino que lo desequilibra hacia un lado, y tras el agua irán las personas, y las dos Castillas y la Rioja y Aragón serán unos páramos por el que pase el AVE y al que no contemplará ningún pastor, porque no habrá ya ni ganado, ni pastores. Hay dos maneras de realizar migraciones masivas de personas: a punta de pistola, como han hecho sátrapas y tiranos tristemente célebres, y dejando sin recursos a una región. Querida España, en poco más de sesenta años ya nos habéis vaciado Teruel. Si se perpetra el trasvase lograréis, también, la desertización de Huesca y de Zaragoza.


Estamos aquí por el error de no estudiar los que ahora estudian los científicos, esos que ponen nerviosos a los empecinados del trasvase, porque a ellos no les pueden llamar ni cazurros, ni catetos, ni provincianos, ni brutos. Y les están azuzando, les están metiendo prisa porque proporcionan datos empíricos que corroborarán los que nos dice el sentido común. No se impacienten. No empujen, por favor. Sean inteligentes y cambien de opinión antes de perseverar en el error. A no ser que lo que les importe no sea la vertebración de España, sino el número de votos. Y, en efecto, los demagógicamente engañados con los beneficios del trasvase son más, muchos más, que nosotros. Y, si fuera así, nos daría mucha pena. Porque no es más español el que da más cabezazos a la bandera, sino el que trabaja en paz y cumple con su deber y no machaca a las minorías. No es un buen patriota aquél que estruja y desprecia a un puñado de españoles, porque son pocos, porque son débiles o porque son pobres. Desde nuestra humildad, desde nuestra minoría, desde nuestra honradez, aquí, a la orilla del Ebro, seguimos con la mano tendida, pero sabedores de que nadie nos puede dar lecciones de patriotismo.