Hijo de Juan I de Castilla y de Leonor de Aragón, casó con Catalina de Láncaster en 1388 en virtud del tratado de Bayona, siendo nombrado príncipe de Asturias. Ascendió al trono en 1390. Los tres primeros años de mandato son una sucesión de fórmulas para dar con la regencia adecuada, como el gobierno de algunos parientes del rey o el arbitraje de las Cortes. En 1393 toma el poder de manera efectiva y personal, apoyándose en la nobleza media nacida en la propia dinastía para alejar a sus parientes (Leonor de Navarra, Alfonso Enríquez).