Estuve de guardia y cumplí con mi deber. He alertado a la peña de los destrozos
(Muelle de Tazacorte, Tindaya etc ...) que llevan a cabo con el litoral y otros parajes canarios
muy singulares. Si bien no lo hice a tiempo, es porque no tenía los medios (Internet) para hacerlo.
Al parecer se pretende seguir con el proyecto de Tindaya y no me hace ninguna gracia.
Quisiera que se entendiera el inmenso desengaño que sentí cuando después de un par de decenios
vi el nuevo muelle de Tazacorte. Antaño, un chapuzón entre barcos de pesca artesanal en un agua
tan cristalina que impresionaba; y ahora, hasta en la playa de al lado llega el tufo desagradable
a carburante. Es para cabrearse y más. Se presume de una modernidad que en realidad es un retroceso
asombroso. Todo esto se cuece con "pelotazos" por bandera, porque al pueblo no le llega ni migajas;
más bien, penuria futura es lo que se prevé. Nadie parece inmutarse, o la tropa consiente esos
desmanes. Así que, cuando llegue el cabo de guardia a relevarme optaré por tomarme unos lingotazos
para mitigar este enojo y prepararé el equipaje de emigrante empedernido que me ha tocado en suerte
desempeñar.