Grito de alerta
El vivir en equilibrio con la naturaleza que nos rodea está irremediablemente ligado a la reversibilidad, o irreversibilidad, de los procesos que llevamos a cabo en nuestro entorno.Y, el acometer un "bujero" en la montaña de Tindaya es a mi modesto entender, un proceso irreversible. Por muy artístico que el dicho "bujero" pretenda ser, o no ser. Esa es la pregunta. El vulnerar este principio, claro es, engendra una cierta incertidumbre ( que valga la paradoja), y debería alarmar a mil y una leguas de distancia. A grito pelado, alcanzaré según los vientos me sean o no favorables. Por lo pronto, allá donde el buen entendimiento reine. Y aún más, cuando se sabe de hecho, que las condiciones de vida en las cárceles (tanto las de las mujeres como las de los hombres), son pésimas a reventar. Se tendrá que reflexionar al respecto, antes de frivolizar con filigranas telúricas que, más que adornar, exasperan. Agradecería a las gentes de Fuerteventura, pronunciarse ya de una vez, a favor, o en contra de este tipo de actuaciones. Para mí, la montaña de Tindaya está bien tal como está. Sin embargo, muchos presos comunes, tal como están, sufren más castigo del merecido. Jamás tuve afición por ser defensor de causas ajenas, pero si he de romper una lanza a favor de los que apenas pueden alzar la voz, lo haré en honor a la verdad. Hay que emplear los recursos en su justa medida, en su justa prontitud, y donde más se necesitan. Vale.