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HISTORIA |
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Situación Geográfica La sede de la peña se encuentra en la ciudad sevillana de Dos Hermanas, en la calle Zurbarán. Esta peña se podría definir como un club privado y limitado, aunque sí se admiten solicitudes para participar en trofeos organizados. Dos Hermanas es una ciudad que sobrepasa los 100.000 habitantes y que se sitúa a 12 km al sur de Sevilla (España). Los destinos de pesca son muy variados, entre la provincia de Cádiz y la de Huelva.
Los Comienzos La Peña El Congrio tiene su inicio en abril de 2001, cuando tres amigotes descubren que entre sus aficiones ocultas se encuentra una en común: la pesca. Arsenio, David y Clemente comienzan a reunirse en casa del primero cada noche donde las tertulias sobre pesca son principal debate. Sin embargo, al principio, las tendencias de pesca fluvial de Arsenio y el rechazo hacia la pesca en el mar hacen que se aplace la primera salida pesquera. Pero no mucho después, y tras meterle el gusanillo de las capturas de peces como sargos, herreras, chovas y otros peces de considerable tamaño y ferocidad, se hace posible que a finales de abril partamos con dirección Barbate (Cádiz) a las 2 de la madrugada, inaugurándose "oficialmente" por así decirlo, la peña. Tras probar en el mar, la idea de que la pesca de río era más emocionante que la de mar se fue disipando de su cabeza.
Las Primeras Salidas La noche del viernes al sábado 28 de abril de 2001 salimos los tres por primera vez hacia las 2 de la mañana con destino espigón del puerto de Barbate de Franco. Cargados los bártulos en el Nissan Primera, todo hacía presagiar que la noche se nos iba a dar bien: buen tiempo, escaso viento, buen coeficiente, marea subiendo toda la noche hasta las 12:30 de la mañana... en fin, que con ganas íbamos. Al llegar al sitio y situarnos en la curva del espigón pequeño, preparamos los aparejos y tras ensartar las primeras carnadas (sardinas y trozos de chipirón), no nos dio tiempo de pegar el primer sorbo de whisky cuando una de las cañas empezó a moverse de tal forma que el cascabel no dejaba de sonar. Tras unos momentos de incertidumbre, sacamos la primera pieza de lo que era la nueva peña: un congrio de algo más de un metro de longitud. La jornada no estuvo muy nefasta, pues nos trajimos un congrio, una murena y un par de sargos. Como anécdota, la primera picada que le dio a Arsenio, estaba tan nervioso que empezó a pegar tirones dando latigazos hacia atrás con la caña, con el resultado obvio de pieza perdida. Menuda bronca le cayó. Supuestamente era un congrio, pues con sardina, de noche y de la forma que picó, parecía que era uno de estos peces serpentiformes.
La segunda salida fue al dique Juan Carlos I, espigón de Huelva, la noche del viernes 8 de junio. Esta vez todo estaba planeado cuando a última hora Clemente tuvo que quedarse en tierra por algún que otro problema. La noche estuvo muy bien: dos congrios, una morena, varias mojarras y una herrera de unos 30 cm.
El 22 del mismo mes repetimos lugar. Esta vez el día fue para olvidar. Toda la noche sin una picada. Desesperados, nos dirigimos al amanecer al espigón del puerto de Mazagón, para observar atónitos cómo un cincuentón había cogido un cubo lleno de corvinatas, robalos y sargos y se quejaba encima. Usaba galera como cebo. Como la punta del espigón estaba lleno de cañas y como es un espigón más bien pequeño, regresamos otra vez al espigón de Huelva. Sobre las 12 del mediodía David tuvo la suerte de sacar una mojarrita peZqueñina, aunque según él no era suerte: había que lanzar lejos.
Unos días más tarde, el martes 26, decidimos ir al espigón de Mazagón. Esta vez era Arsenio quien se quedaba en casa. Hacia las 4 de la mañana, estando las cañas echadas con sardina, oímos cómo el cascabel de una de las cañas de David sonaba intermitentemente, hasta que se notó un tremendo tirón. En ese momento, y ante nuestro asombro, la caña fue arrancada de los bloques que conforman el espigón y salió disparada hacia el agua. David se lanzó por su caña, que estrenaba esa misma noche, sin pensar el peligro que corría: al saltar por la caña cayó en un agujero entre piedra y piedra, saliendo rápidamente como pudo, alcanzando la caña, que, al sujetarla fuertemente partió el sedal, perdiendo así la posibilidad de capturar aquella magnífica corvina. El fallo había estado en no haber soltado el embrague del carrete. El resultado de esta experiencia fue que David se partió el dedo gordo. Sobre las 6 de la mañana volvió a sonar el cascabel de una de las cañas: esta vez era un enorme congrio, que perdimos al intentar introducirlo en la sacadera. Así perdimos dos de las piezas más grandes que hasta ahora nos entraron en las cañas. Aunque siempre quedan las mojarritas...
Las siguientes salidas fueron también sin Arsenio. El 23 de julio a la Punta San Felipe (Cádiz), una baila, tres mojarras, una faneca, una salema y dieciocho lisas; el 5 de agosto en Faro Blanco (Chipiona), una morena, un tamborete, cinco tembladeras, tres mojarras y dos borriquetes; el 13 de agosto, Barbate, un día de fuerte levante, un sargo y un rascacio; y el 14 de septiembre en la Punta San Felipe, once lisas y una mojarra de roca.
La noche del 19 al 20 de septiembre, tuvo lugar el primer concurso de la peña. Estaba en juego un bonito trofeo, en bronce y mármol, la imagen de un pescador con caña sacando un pez del agua. Destino Barbate. El trofeo se jugaba entre Clemente, David y Arsenio. El cebo empleado fue gusana, pulpo, sardina y pez vivo. Al llegar al espigón vimos que nos habían quitado el sitio, y nos tuvimos que poner unos metros más a la derecha, en la bocanada de entrada al puerto. Toda la noche y parte de la mañana sin una mala picada. Lo mejor: el espectáculo cómico de Bin Laden... A las 12 de la mañana, nos mudamos de sitio, clavando las cañas en la playa del cabo Trafalgar. Todo hacía presagiar que el ansiado trofeo iba de vuelta sin dueño, cuando David sacó un rodaballo de unos 35-40 cm, con sardina.
A partir de ese día, la pesca fue nula en las siguientes salidas. El 1 de noviembre, Clemente y Pedro van al espigón de Huelva: en la punta del faro, tres individuos sacan ante nuestro asombro casi una decena de robalos de mediano tamaño. Nos situamos unos 200 metros de la punta. Veintiséis lisas y dos tirones de sedal que salía disparado del carrete, rompiéndose el hilo sin explicación posible. Y el año se despidió con dos últimas salidas: una al espigón de Huelva, catorce lisas, y la otra al espigón de Tabacalera (Cádiz) y a la Punta San Felipe, donde sacamos únicamente una mojarra de roca, con gusana verde de flor.
Los comentarios de pesca a partir del 1 de enero de 2002 se encontrarán en la sección del foro. Si quiere obtener cualquier tipo de información escríbanos un email a Peña El Congrio
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