Romance del Arroyo de La Morena
Era un borbotón de agua
de los que Natura pare
en lo alto de estas sierras
que gobiernan cortos valles.
Descendió su cristalina
lengua, dibujando un cauce
paciente y ceremonioso
con el amor de una madre.
Y convenciendo a la piedra,
cuyo pecho pule y lame
como la loba al lobezno,
como a la loma los aires;
y rodeando a la encina.
la coscoja, los jarales,
los generosos olivos,
los rojos alcornocales,
va fraguando su equilibrio
de inercia serpenteante.
Con pureza de aguanieve
en los inviernos tenaces.
Con serenidad de limo
las albas primaverales.
Atemperando el empuje
del hastío flameante.
Hasta empujar el torrente
que abre los otoñales.
¡Qué sabio mirar sus aguas
unas horas una tarde
y al arrullo del arroyo
dormivelar y arrullarse!
¡Qué paz de contorno verde
del silencio palpitante!
Después de besar las vegas
siembra fuentes en el valle,
se encharca profundo y limpio
en las pozas que abrió antes,
y se entrega humildemente
a los huertos sin linaje
entre cortinas de yedra
y de fronda de nogales.
Quién pudiera, siempre en ti,
llorar como tú lo haces.
junio 1998
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