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EL ERULET | ||
A veces, las leyendas, se presentan ante tí, sin buscarlas... como si te estuviesen esperando, como si sus personajes, fueran reales, y te contemplasen desde sus lugares mágicos...Entramos en Les, en el Alto Arán , después de acabar una larga marcha por las montañas, justo a la hora de la siesta. Esa hora en que la calles permanecen silenciosas, y el sol, deja sentir su poder sobre los mortales... Justo al doblar una esquina, camino ya de llegar donde habíamos aparcado el coche por la mañana, nos encontramos con una plaza porticada, en mitad de la cual, había "plantado" un tronco de gran altura, sin corteza ni ramas, con unas cuñas de madera clavadas... La plaza estaba desierta, pero, bajo los porches, nos observaba, medio adormilado, un señor muy mayor. A los ancianos les gusta contar historias, y a mí me encanta escucharlas... así es que, armándome de paciencia, y gracias a otro vecino que se ofreció a traducir las palabras aranesas que no comprendíamos, se empezó a desgranar el relato... Según la tradición, el "Erulet", fue un ser que, en el momento de la Creación del mundo, no quiso escoger entre el bien y el mal. Por eso, al llegar su final, no pudo entrar ni en el cielo ni en el infierno, y quedó relegado a permanecer por siempre jamás en los bosques del Haut Arán, entre Bossost y Les. Amargado por su suerte, se convirtió en un espíritu maléfico, del que nadie conocía su aspecto... para protegerse de él, las gentes de allí iniciaron la costumbre del "Haro"... La tradición del "Haro", "Era shasclada deth haro", "Era Crema" y "Era quilha deth haro", se celebra entre los días 23 y 29 de Junio de cada año. El "Haro", es un abeto de 10 a 12 mts. de altura, que los mozos van a cortar a los bosques cercanos, y al que después de sacar corteza y ramas, se le clavan una serie de cuñas de madera, para que desde el día de San Pedro, en que se planta en la plaza, hasta la vigilia de San Juan, del año siguiente, pueda secarse perfectamente. Esa noche sagrada, su fuego purificará el aire, infectado de malos espíritus, dragones y brujas... Mientras se quema, se baila y canta a su alrededor, comiendo coca y bebiendo "vin caud" (vino caliente). Después de la "Crema", los vecinos recogen las cenizas y carbones que repartirán por los huertos y campos para favorecer las cosechas y la buena suerte. El día de San Pedro, al izar el nuevo "Haro", las tres últimas parejas casadas del año, lo coronan con guirnaldas y cruces de flores... El rito, antaño dirigido al dios Sol, pedía la fecundidad de la pareja, y la veneración al árbol... En los primeros tiempos del cristianismo, empeñada la Iglesia en desarraigar las tradiciones "paganas", se hizo coincidir, la celebración del solsticio de verano, con la festividad de San Juan, y no podía iniciarse la Fiesta, hasta que llegaba a la plaza, la imagen del Santo... Pero, esas leyendas y esas costumbres, han sobrevivido y llegado hasta nuestros días, y las supersticiones sobre la noche de San Juan, siguen vivas en los pueblos del valle:
Dos hojas de Laurel formando una cruz, protegerá de las Brujas...
Guardo un buen recuerdo de esa tarde, en que me di cuenta de lo importante que es el respeto por cualquier tradición, si queremos que siga transmitiéndose de generación en generación y no se pierda en el olvido... porque, quién sabe, a lo mejor, el Erulet, saldría de los bosques, y podría hacer de las suyas... |
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