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Te has parado a pensar el tiempo que te hacen perder
los demás. El tiempo que pierdes cuando vas por la calle y el resto
de peatones te obligan a esquivarlos, cambiar tu dirección o
incluso pararte, obligándote a dejar la línea recta que era tu
camino y a convertirla en un zigzageante sendero culebril. El
tiempo que pierdes cada mañana esperando el autobús, detenido en
los semáforos y navegando entre el denso tráfico. El tiempo que
pierdes delante del ascensor porque tu vecino ha decidido
apropiarse de él para realizar su mudanza. El tiempo que pierdes
esperando que los "retrasados" lleguen a una cita. El
tiempo que pierdes en la cola del supermercado, esperando tras
algún individuo que parece estar preparándose para la III guerra
mundial, o de una viejecita que aun no sabe que es ese maquiavélico
ser llamado euro. Y en resumen, el tiempo que perdemos... leyendo
páginas como estas.
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