
Hoy voy a hablar de la que es la serie que más me hace reir ahora mismo en la tele, Aquí no hay quien viva. Y lo voy a hacer comentando las personalidades, manías, costumbres y maneras de ser de los pesonajes que pueblan la comunidad de vecinos cuyas historias me provocan las carcajadas la noche de los miércoles.
-Familia Cuesta: Formada por Juan, Paloma y los hijos.
El señor Cuesta es el presidente de la comunidad de vecinos, y por tanto se tiene que enfrentar un día tras otro a los problemas que suceden dentro del edificio. Con buenas palabras y formas, siempre intenta encontrar el consenso entre los inquilinos, aunque no lo suele conseguir. La solución más rápida pasa por convocar juntas de vecinos en su casa, donde su mujer, Paloma, se encargará de presumir de sus últimas adquisiciones para la casa delante de sus vecinas. Encontrará un aliado en Emilio, el portero, que le suele echar una mano para apaciguar a la vecindad. Una de sus frases más repetidas es "¡Qué follón!"
Paloma, la "presidenta" o primera dama, como ella misma se ha denominado en alguna ocasión, es la mujer de Juan. Ella es quien lleva los pantalones en la casa, además de los malos humos. Intenta imponer su voluntad sobre su marido e hijos, aunque con estos no le da resultado. Nunca está dispuesta a satisfacer a su marido en la cama, desentendiéndose del tema con frases como: "No Juan, sabes que mi hora es la merienda. Ahora por la noche, no". Critica a las vecinas y siente una especial antipatía por Lucía, la pija, como la llama siempre con desprecio. La odia porque es joven y guapa y se acaba de comprar un piso sin dificultades económicas, lo que la llena de envidia porque su deseo es irse a vivir a un adosado, pero su economía no se lo permite. Además ve en Lucía una seria amenaza para el cargo presidencial que desempeña su marido.
La hija de los Cuesta es una chica guapa y ligerita de cascos, que no tiene problemas para tirarle los tejos a Roberto, el novio de Lucía. Una vez pasó la noche con él en su casa, pero en camas separadas. Los cotilleos de las vecinas hicieron venir a sus padres desde Palencia para comprobar después que no había pasado nada entre su hija y el vecino.
El hijo es un chaval travieso, que no juega con niños de su edad porque no hay ninguno cerca, y por eso queda con Roberto, Emilio y Paco, el del videoclub, para jugar a la consola, hablar de mujeres o rodar una película de terror con los vecinos como actores que se aterrorizan de verdad porque nadie les ha avisado de que los fenómenos paranormales que ocurren en la escalera son ficticios.
-Lucía y Roberto: Lucía es la pija. Desde que se trasladó a vivir al piso que le compró su padre, ha estado batallando con un grupo de vecinos desquiciados. Lo primero que hizo fue ser presidenta de la comunidad, cargo que dejó de desempeñar enseguida.
Roberto, su novio, es arquitecto pero trabaja en casa dibujando cómics. Se ha llegado a sentir acosado por la hija de los Cuesta, y pensaba que Bea iba detrás de él, cuando era Lucía quien le gustaba a Bea.
-Marisa y Vicenta: Marisa es la más divertida de las tres señoras mayores que viven en la comunidad y una de mis favoritas. Hermana de Vicenta, se fue a vivir con ella después de la ruptura con su marido. Le gusta beber chinchón, y jugar a las cartas, que son una buena escusa para "atizarse un copazo". Despreocupada, vive a su bola, disfruta de los pequeños placeres de la vida y es la más ácida de todas. Al igual que el resto, no deja de cotillear de los demás, y es que radio-patio es el mejor medio para estar informado de todo lo que pasa en el edificio. Mantuvo un rollete amoroso con el padre de Emilio, tras decirle: ¿Tú quieres rollo? Así de directa es Marisa.
Vicenta es la otra cara de la moneda. A sus casi setenta años es virgen, lo que no pasa sin ser comentado por su hermana Marisa. Es cándida e inocente, en ocasiones hasta extremos exasperantes.
Concha vive ahora con las dos hermanas. Antes de vendérselo a los Guerra, vivía en su propio piso con su hijo divorciado y su nieto (que después se fue a vivir con su madre, y a cambio llegó la nieta, pero duró muy poco tiempo). Es propietaria además del piso que ocupan Alicia y Belén, que para Concha son unas golfas, y no tiene problema en entrar cuando la viene en gana en el piso de las chicas a la voz de: "Soy Concha. ¡Entro!". Se lleva muy mal con el presidente, y una de las frases que más repite es: "¡Váyase, señor Cuesta. Váyase!". También suele llamarle chorizo.
-Alicia y Belén: Comparten piso y tienen a Concha como casera. Belén es la que paga el alguiler, porque es la única que trabaja: Primero en un burguer, estuvo unos días en una funeraria y ha llegado a sustituir a Emilio como portera. Con él ha tenido una relación amor-odio, se han juntado cuando querían sexo y al momento se han dado la espalda, pero ella está enamorada de Emilio y está luchando por conseguirle ahora que le ha perdido. Alicia es actriz, aunque no la llueven las ofertas, precisamente. Hizo un anuncio de salchichas y poco más. Es presumida y tiene éxito con los hombres, pero necesita tener a Belén cerca para jactarse de lo estupenda que es. Ahora se ha encaprichado del hijo de los Guerra, y no acepta que el chico se la resista. Las dos hacen buenas migas con Lucía.
-Emilio: Es el portero más dicharachero de la comunidad. Su frase "un poquito de por favor" está a punto de traspasar las fronteras. Él se encarga de todo: De moderar las juntas de vecinos, de ayudar al señor Cuesta a arreglar todos los follones en los que se mete y a lidiar con todos los encargos que le hacen. Vive en la portería con su padre, quien se le ha acoplado al quedarse sin sito donde vivir después de echarle de casa su mujer. Su visión de la relación con Belén se puede resumir en que, cuando ella le dejaba, era él quien decía que no lo dejaba ella, sino él. Ahora sale con la cartera, pero todavía queda algo de lo que hubo con Belén.
-Mauri: Es gay, y vive solo después de que su novio, Fernando, se fuera a vivir a Londres por motivos laborales. Pero su soledad no ha durado mucho, porque llegó Bea, que resulta que es lesbiana, y ahora viven juntos. Si el sofá está duro para dormir, pueden meterse juntos en la cama sin temor a que pase nada, porque sólo se acuestan en plan gay y lesbiana, como ellos se explican muy razonadamente. Ella se siente atraída por Lucía, pero no ha tenido éxito al intentar algo con ella.
-Familia Guerra: Compraron el piso de Concha, llegados de una casa en las afueras, porque no podían pagarla. Andrés tiene una tienda de deportes, que publicita a la menor ocasión, aunque no le debe ir muy bien, al igual que le pasó con sus anteriores negocios. Tiene más cara que espalda y siempre que pueda intentará timar a algún vecino para sacar beneficio. Isabel, apodada "la hierbas" por su afición a los remedios naturales para el estrés, está agobiada por su marido y recurre a estos y otros remedios herbáceos, ya fuera del herbolario, para sobrellevar su existencia en esa familia.