
Aunque sea casi omnipresente, no voy a hablar de Beckham, y menos ahora que ha dicho que el año que viene se queda en Madrid, así que no es él el inglés que digo que se va, o que se pierde. Al inglés que me refiero es al que hablaba yo hace unos años y que ahora se me ha ido con el tiempo y la falta de práctica. Y es que el otro día me di cuenta (ya me la había dado antes, pero esta vez me vi más indefenso que nunca ante el idioma de Shakesperare) de que he perdido la capacidad que tenía antaño para expresarme en inglés. Todo sucedió cuando un turista se me acercó y me preguntó que si sabía su lengua. Yo, presintiendo que ya no tengo soltura, le dije que muy poco, para disuadirle de su empeño en entablar conversación extranjera conmigo. Y es que antes me encantaba ayudar a la gente en este tipo de situaciones, ellos se alegraban de que les respondieras en su idioma, yo de que ellos me entendieran, y todos tan contentos. Pero ahora es distinto, porque el vocabulario anglosajón lo tengo en el baúl de los recuerdos, así que por eso intenté disuadirle. De todas formas, al alegre señor le dio igual, y me preguntó cómo llegar hasta el hotel donde se hospedaba. Así que me tuve que buscar las mañas para indicarle correctamente y que no se perdiera -ni él ni su mujer, que no estaba para muchas caminatas-, primero con la dificultad de dar indicaciones en Toledo, que con su enrevesado callejero, no da muchas facilidades para explicar sencillamente cómo llegar a un sitio, y segundo, con la barrera del idioma. Menos mal que me fui acordando de las cosas, y con la ayuda de mis explicaciones gráficas, conseguí indicarle decentemente y el señor se fue muy contento.
Al final me quedé pensando que es una lástima cómo se pierde el inglés si no se practica, y que a ver si saco ganas y me pongo a recuperarlo, porque esta vez pude con esa consulta sencilla que me hizo un turista anónimo, pero podría haber sido Catherine Zeta-Jones diciéndome algo más complicado, y yo me habría quedado ahí, sin enterarme... Y eso sí que hubiera sido una gran pérdida, más grande que la del inglés hablado, la de Gibraltar y la de Beckham si se va del Madrid, todas juntas.