
He pasado días sin postear, y ya que el miércoles no pude escribir, quiero dedicar esta entrada al pato Donald, que el día 9 cumplió, aunque parezca mentira, 70 años. Todo empezó cuando el 9 de junio de 1934 se estrenó el corto La gallinita sabia, momento en el que el pato animado de mal genio más famoso del mundo se dio a conocer al mismo. Años después crecería su familia y esfera de contactos, y así llegaron su novia Daisy, los sobrinitos Juanito, Jorgito y Jaimito, y por supuesto, el tío Gilito. Yo, como lector asiduo en mi infancia de Don Miki, recuerdo también, dentro del mundo de Patolandia, a la abuela pato, que vivía en una granja que era el retiro espiritual de Donald cuando quería evadirse de los problemas de la ciudad; a Narciso, el suertudo primo de Donald cuya fortuna provocaba la ira de éste; a las sobrinas de Daisy (una imitación de los sobrinos del pato, que no tenían la misma gracia) y a Patoso, que no recuerdo ahora si era también primo o amigo del protagonista de este post, y como su propio nombre indica, sus habilidades no eran su punto fuerte. En el lado de los malos estaban los apandadores, humanos que se ponían en muchas ocasiones al servicio de otro pato, Rockerduck, rival de Gilpato, nombre con el que también se conocía al tío Gilito.
Desde su nacimiento, los trazos del dibujo de Donald fueron evolucionando, pasando del pato sin manos, con alas y pico alargado que era en un principio, al humanizado Donald que conocemos actualmente.
Además de los cómics, Donald ha protagonizado un sinfín de cortos, y ha intervenido en largometrajes como Los tres caballeros o Quién engañó a Roger Rabbit, en los que se combinaba imagen real y animación. Una de sus últimas apariciones en la pantalla grande fue en Fantasía 2000.
Pero no se puede hablar del pato Donald sin comentar uno de sus rasgos más característicos: Su voz, que le fue prestada por un lechero sin experiencia con los micrófonos llamado Clarence Nash, en la versión original. En España ha hecho lo propio el actor Ruy Cueva.
Este es mi homenaje al pato de Disney, esperando que cumpla muchos más y sobre todo, con buena salud, algo que está en el aire teniendo en cuenta la situación que atraviesa actualmente la factoría tras cerrar sus estudios de animación tradicional. Quizás el futuro de Donald pase por velo en 3D, o en alguna serie para televisión.