Sunset Blvd.

1.6.04

Un día entre ecosistemas


Ayer estuve en Faunia, el parque temático de la naturaleza situado en Madrid, y quería comentaros mis impresiones. Lo primero que tengo que decir para el que no conozca cómo funciona, es que no es igual que un zoo. Su encanto reside en la recreación de ecosistemas (que vienen a ser lo que las zonas en un parque temático), en los que viven los animales y la flora representativos del mismo. El que más me gustó fue la jungla. Nada más entrar te encuentras con una ligera sensación de agobio producida por la alta humedad ambiental y un olor... opaco, por decir algo, y si con eso no te crees que estás en la jungla, es que no has visto películas de Tarzán ni de la 2ª Guerra Mundial, y entonces sólo te queda asomarte a la valla para ver monos, tucanes, y todo tipo de especies exóticas de aves, de plumajes coloridos y llamativos, y de cantos no menos cinematográficos. Y así es imposible no creerse que estás en la selva. El momento álgido se alcanza cada hora, cuando una tormenta, con lluvia abundante y truenos, pone fin a la calma de las criaturitas. Mi momento álgido estuvo a punto de ocurrir cuando un mono ardilla casi se me sube en la chepa, aunque finalmente fue directo a por el contenido del bolsillo de la camiseta de un visitante. En este lugar me quedé sin ver al pájaro carpintero, que debía ser el mismo pájaro loco, aka. Woody Woodpecker, y estaba de cachondeo el tío, escondiéndose, porque no hubo manera de verle. (Ya me le imagino riéndose escondido detrás de un árbol).
El otro ecosistema que me llamó la atención fue el de los polos. Sólo con las enseñanzas de los documentales de La 2, no sabía que los pingüinos podían llegar a ser tan grandes, y es que los había de varias especies, unos más pequeños, con el pico oscuro, y otros de mayor tamaño, y el pico más amarillo, en plan Chilly Willy, que es del que tenía yo conocimiento, pero tamaño XXL. Además la zambullida y los movimientos natatorios, con saltos desde dentro a afuera del agua, fueron curiosísimos de observar.
Para destacar otro, me quedo con la noche. En un pabellón cerrado, un recorrido en penumbra y en silencio te permite observar a los animales que hacen vida nocturna. En el pabellón amanece a las 10 de la noche, y anochece a las 10 de la mañana, para que ellos estén activos cuando lo estamos nosotros, y descansen, de día para ellos, cuando nosotros hacemos lo propio y el parque está cerrado.

Sunset Blvd. 2004