
Con una frase parecida comenzará otro día en la vida de Jack Bauer, o lo que es lo mismo, la tercera temporada de 24, que se estrenará el lunes en Antena 3 en un bochornoso horario que insulta a la calidad de la serie (a partir de las 0.30). Para los que no hayan visto 24, y por tanto, no conozcan a Jack, diré que es la serie que cuenta las aventuras de un agente de la unidad antiterrorista de Los Ángeles. Uno de sus puntos fuertes es la técnica narrativa, y es que 24 está contada en tiempo real, de manera que cada uno de los 24 episodios de que consta cada temporada se desarrolla en una hora. El ritmo es frenético, el reloj entra y sale en pantalla para recordarnos lo que queda de episodio (y de tiempo para resolver las situaciones) a la vez que múltiples imágenes nos muestran simultáneamente lo que está sucediendo, en distintos lugares, a distintos personajes, en un mismo momento. Sus otros puntos fuertes son las tramas argumentales y los personajes: buenos (Jack, David Palmer), malos (Los Drazen y alguno más cuyo nombre no revelaré para no spoilear a quienes no hayan visto 24) y alguna que no hace gran cosa pero se agradece su presencia igualmente, aunque sea por otros motivos (Kim).
La primera temporada nos presentó al protagonista y lo lanzó al salón de la fama de los superhéroes contemporáneos (recientemente se ha lanzado el cómic de la serie, 24 One Shot) al mostrar cómo se enfrentó al secuestro de su familia al mismo tiempo que resolvía una conspiración para asesinar al candidato a presidente de los EE.UU. En la segunda temporada tuvo que vérselas con un grupo terrorista y la bomba nuclear que había colocado en Los Ángeles. En esta ocasión, tras el inquietante final que nos dejó con la boca abierta, la amenaza es un virus mortal.
A partir del lunes volveremos a ver el reloj poniéndose en marcha. Dado el insulto de Antena 3 a 24 relegándola a este horario (lo que me recuerda la frase "No insulte mi inteligencia" de Sherry Palmer), habrá que tirar de vídeo para seguirla en condiciones. Otra solución sería ir a los responsables de programación de la cadena y hacerles un interrogatorio, o negociar al más puro estilo Bauer. Pero me temo que habrá que conformarse, sin poder hacer nada, al más puro estilo Kim...
