PERDIDO ENTRE
ROSTROS BÁRBAROS
Deja mi yo que se
levante bravo
perdido
entre los rostros bárbaros
de tanto tú sin rastro
y que descubra
la incertidumbre d etodos los camunos por el viento borrados.
Así, el árbol de mi infancia
retuerce mis recuerdos pálidos
y se azora de tus verdades blancas
y de mis turbias dudas.
Tu historia,
la historia de mi tribu,
y todas las historias de los vivos,
cual rayos de tormentas que chocan sin destino,
se retan en las lides de nuestros miedos
cansinos.
Y tú,
sólo con tus manos negras
como la espuma.
Y tú, lejos de tus palabras turbias
como el silencio,
dejando que mi yo se levante perdido.