Hace algunos años, era casi imposible encontrar cierto tipo de instrumentos en
nuestro país, y eso motivó mis inicios como luthier.
Tras muchas lecturas, consultas, experimentos fallidos, especulaciones,
estancias en talleres y escuelas de Suiza, Francia e Inglaterra, y mucha viruta
de diversas maderas, instalé mi primer taller en 1987.
Desde entonces procuro mantener cierta coherencia entre las posibilidades
tecnológicas de los tiempos actuales y las líneas marcadas por la tradición.
Este oficio, heredero del Renacimiento, combina tares manuales con
intelectuales, y disciplinas científicas con humanísticas, pero sigue teniendo
más de Arte que de Ciencia.
Siendo consciente de la actual situación de ciertos recursos naturales,
favorezco el empleo de maderas locales y sólo recurro a maderas exóticas cuya
correcta gestión ecológica garantizan los proveedores seleccionados. Por la
misma razón no trabajo con marfil animal.
Espero que mis instrumentos sean útiles a quienes buscan caminos musicales poco
frecuentados.
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