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Campeón Juvenil del mundo En vistas a este campeonato Furman se dedica por entero a la preparación de Karpov, mostrándole sus puntos fuertes y débiles y valorando todas sus posibilidades. Se dio cuenta de que el conocimiento de aperturas de su pupilo era bastante superficial, aunque más que ensanchar su repertorio intentó profundizar en las teorías de unos cuantos sistemas seguros. Además, Furman observó que muchos de los jugadores jóvenes brillaban por sus aciertos tácticos mientras que adolecían de falta de conocimientos estratégicos; en consecuencia, se propuso construir con Karpov un juego sólido y posicional: una roca contra la que se estrellaran todas las lindezas tácticas, pero injustificadas, de sus rivales. Tampoco descuidó la preparación fisica además de practicar sus deportes preferidos, como la natación, esquí, ping-pong..., se fueron a Leningrado a fin de acostumbrarse mejor al clima escandinavo. A pesar de todo, Furman confesó que Karpov no jugaría al ciento por ciento de sus posibilidades. ¡Y era una lástima porque Rusia había dejado escapar el título mundial en tantas ocasiones! Además, el juego de los jóvenes adversarios era casi un enigma. Sin embargo, todo le salió redondo al representante soviético y, a pesar de los nervios y de la sombra preocupante del liderato, Karpov se clasificó en la fase previa para lanzarse, en la final, victoria tras victoria, hasta el triunfo defmitivo: ganó las siete primeras partidas e hizo tablas en la siguiente proclamándose ya campeón a dos rondas del final. No sólo su magnífico juego sino su modestia le hicieron un triunfador popular. El campeonato se celebró en Estocolmo, del 10 al 30 de agosto, y hay que reconocer que en la fase previa la suerte se alió incondicionalmente con él. El suizo Hug pasó por alto una simple combinación de mate en dos jugadas y el filipino Torre no le supo vencer en un final con dos peones de ventaja. Pero no hay que olvidar que la suerte es también un gran aliado de los grandes hombres. De vuelta a la patria Por entonces, Boris Spassky, el joven «prodigio» de Leningrado, se pone al frente del ajedrez mundial al derrotar a Petrosian. Spassky es un jugador más fuerte qúe su compatriota. Domina por igual todas las fases de la partida. El nombre de Spassky sonará por mucho tiempo, pensaban hasta los menos optimistas. Poro alguien vigila en la sombra. Mientras a la otra orilla de los Cárpatos los rusos festejan con honores y flores a su nuevo ídolo que es nombrado el mejor jugador de ajedrez del año, el norteamericano Fischer, observando con sus gemelos, prepara la ofensiva. Los rusos lo saben y no dormitan entre los laureles. Por si acaso, piensan en el relevo, en el sustituto de Spassky. Piensan en Karpov, su nuevo y flamante campeón juvenil. Regresó éste triunfalmente a Rusia concediéndose una pausa en sus actividades ajedrecísticas. Se reintegra a sus estudios económicos en la Universidad de Moscú para trasladarse poco después a la facultad de Leningrado. Gran Maestro Vuelve de nuevo a la liza de los torneos en 1970, quedando primero en el campeonato de la RSFSR, con punto y medio de ventaja sobre el segundo (Krogius) y sin perder una partida de las diecisiete en litigio. Son memorables las que ganó a los Grandes Maestros Krogius y Alejandro Zaitsev. El torneo se celebró en Kuibischef (mayo-junio). En él se anotó Karpov nueve tablas y ocho victorias. En junio de este mismo año participa en el torneo de Caracas, a donde llega en compañía de Stein. Es su primer gran torneo. La figura fue Kavalek con un brillante primer puesto. Pero Karpov, con el 4,0/6,0 lugar, obtiene la puntuación necesaria para la calificación de Gran Maestro. Pierde dos partidas con ocho victorias y siete tablas. Sobre este torneo comenta él mismo: «Tuve un buen principio consiguiendo 6,5 puntos en las siete primeras partidas; pero mi inexperiencia me aconsejó mal en aquel momento. ¿Debía jugar a ganar todas las partidas para conquistar el primer puesto o me debía conformar con la puntuación necesaria para la norma de Gran Maestro? En este segundo caso se imponía hacer tablas con los jugadores más fuertes, como por ejemplo Ivkov, y sacar un punto de los débiles. Sin embargo, cuando Ivkov me ofreció tablas (yo tenía mejor posición) no las acepté. En aquel momento sentí como un escalofrío ante mi propia decisión. Perdí la partida. Al final del torneo repensé mi actitud. Quedé en cuarto lugar empatado con dos jugadores y habiendo alcanzado la calificación de Gran Maestro». Ajedrez,
ajedrez y ajedrez A
finales de 1970 sus pasos se cruzan con los de Korchnoi «el terrible»,
en el 38 campeonato de la URSS celebrado en Riga. Karpov queda 5,0/7,0
empatado a puntos con Gipslis y Savon, aunque jugó con demasiadas
precauciones. Korchnoi, que aún conservaba su piel joven a pesar
de sus treinta y nueve años, se proclamó campeón.
Más adelante habrán de verse las caras en un largo match
del que debería salir el aspirante oficial al campeonato del mundo.
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