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Sustituto de Spassky En
ajedrez, como en la guerra, no pueden los sables oxidarse dentro de las
fundas. Un jugador de la talla de Rubinstein repartía así
los días del año: trescientos los pasaba estudiando y analizando,
sesenta en la práctica de los torneos. Los cinco restantes descansaba.
Desde que Karpov conoció en Leningrado a su preparador Furman,
viene dedicando nueve horas al ajedrez y participa en todos los torneos
importantes. No hay otra opción si se quiere desbancar al rey Fischer,
reciente vencedor de Spassky en Reykiavik. Rusia, que ha perdido a su
mejor estrella, encuentra inmediatamente otra: Karpov, el joven valor
de más brillante porvenir, por encima de otros jóvenes talentos
como Tukmakov, Vaganian, Balaschov...
Por primera vez entra en la pista de un campeonato del mundo, con unas enormes ganas de llegar lejos. Una brisa de emoción nunca experimentada sopla en sus nervios y en su piel; pero cuando llega a Leningrado el joven Anatoli juega con su acostumbrada sangre fría y, una vez más, queda el primero, empatado con Korchnoi, y sin haber perdido una partida. De este modo se clasifica directamente para el torneo de Candidatos, siguiendo en esto los pasos de Tal, Spassky y Fischer. Después del esfuerzo del Interzonal, el campeonato de Europa por equipos, celebrado en Bath (Inglaterra) del 6 al 13 de julio, fue más bien un paseo triunfal en el cuarto tablero, detrás de Spassky, Petrosian y Korchnoi. Su resultado particular fue de 5 puntos sobre 6 posibles. Su partida con Ribli fue una auténtica obra maestra en el arte de la estrategia. Interzonal y campeonato de Europa, todo ocurre en menos de un mes y medio. Evidentemente, este joven delgado y macilento demuestra no ser de cristal como apuntaban algunos. En el campeonato soviético «Super-Liga» de este mismo año (Moscú: 2-26 octubre 1973) obtiene el segundo puesto compartido, después de Spassky. Será la última vez que Boris Spassky le haga morder el polvo. Es su tercer intento por el título nacional y sólo pierde frente a Petrosian. Ocho «Oscar» de ajedrez 1973-1980 En aureola de triunfos terminará el año 1973 ganando el torneo de Madrid (26 noviembre-14 diciembre) con algunas partidas fuera de serie, especialmente las que jugó con Andersson y Planinc, mientras que su victoria sobre Ulhmann le mereció el premio a la mejor partida del torneo. También se apuntó un premio por el mejor resultado en las cuatro últimas rondas: 3,5 puntos. Al término del torneo, la Asociación Internacional de la Prensa de Ajedrez convocó, como todos los años, la votación de todos sus miembros para la concesión del Oscar al jugador más destacado en 1973. Poco tuvieron que dudar los críticos en adjudicárselo a Karpov, a la vista de sus elocuentes y espectaculares actuaciones durante el año. De este modo el nombre de Karpov se añadió a la lista del selecto grupo de vencedores en años anteriores. Era la séptima vez que se otorgaba este premio desde su fundación en el año 1967. El VIII Oscar, previo escrutinio de los 59 votos recibidos representando a 23 países, es adjudicado también para el soviético Karpov. El acto, que tuvo lugar en Barcelona, fue presidido por el presidente de la AIPE. El Oscar Mundial de Ajedrez 1974 estaba constituido por una figurilla de plata representando la fuente de la Dama del Paraguas, que simboliza Barcelona. Desde este año, suma y sigue, y en la misma ciudad condal, se le nombra ganador de todos los Oscar hasta 1980 inclusive. A partir de 1981, y por ser más limitada su participación en torneos, el trofeo pasa a otras manos. Torneo de Candidatos El
torneo de Candidatos constituye, sin duda, la máxima atracción
ajedrecista del año 1974. Al llegar a los cuartos de final, una
vez más se revela la superioridad del ajedrez soviético
sobre el resto del mundo. Spassky, Korchnoi y Petrosian eliminan, sin
apelación, a los no rusos R. Byrne, Mecking y Portisch mientras
Karpov deja en la cuneta a su compatriota Pologaevski. Le ganó
tres de las cuatro partidas con blancas e hizo tablas las que jugó
con negras. El resultado fue de 5,5-2,5. Se celebró en Moscú,
del 17 de enero al 5 de febrero. Y llegan las semifinales de las sorpresas.
Korchnoi doblega al superduro Petrosian, que pierde pronto tres partidas
para abandonar definitivamente alegando motivos de salud. Spassky, por
su parte, fue materialmente arrollado jugada a jugada, partida tras partida:
desconcertado ante el rico repertorio de aperturas de su joven contrincante,
paralizado por su estrategia magistral, cogido siempre en las tácticas
agresivas de su joven rival, desmoralizado frente a su múltiple
habilidad defensiva y derrotado por la precisión de relojería
en los finales, Spassky se tambaleó y anduvo vacilante como un
pájaro al que hayan cortado un ala. Karpov jugó a lo campeón.
El resultado fue de 7-4 y las partidas se jugaron en Leningrado del 10
de abril al 10 de mayo. |
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