Untitled Document
<< anterior


El juego antiguo

La denominación castellana de ajedrez viene del árabe al-sitrany, pero las otras lenguas románicas utilizan nombres derivados de la raíz latina scacum (proveniente a su vez de la voz iraní shah, sustitutiva de la india ra/ah), que dará scacco en italiano. Así nacieron el escac catalán (registrado en Barcelona en 1058), el escaque castellano (luego desplazado por la palabra ajedrez), el esches anglo-francés, el eschac provenzal (1100) y el eschec francés. Las raíces árabes se conservan también en el grito victorioso que se lanza cuando se da mate al rey contrario: al-shah-mat ("el rey está muerto"), cuya pronunciación ("al scacmat") se ha alterado hasta convertirse en jaque mate.

Las reglas aplicadas por los contemporáneos de As-Suli (siglo X) se refieren al Juego Antiguo, por oposición al Juego Nuevo, que se impondrá hacia finales del siglo XV: el shah (antiguo rajá y futuro rey) se desplaza una sola casilla cada vez y en todas las direcciones (como hoy). El fiz o visir (antiguo general al que reemplazará la dama, con renovados poderes) se desplaza en diagonal una casulla cada vez. El rokh (futura torre), la pieza más poderosa, avanza en linea recta en todos los sentidos. El fil (antiguo elefante y futuro alfil) se desplaza en diagonal y puede saltar por encima de cualquier otra pieza. El faras (caballo) puede saltar sobre todos los obstáculos (como hoy). El baidaq (peón) avanza sólo en línea recta y captura en diagonal (como nuestro peón actual), pero no avanza 2 casillas en el primer movimiento, no "captura al paso" y no puede ser promocionado.

La expansión por la Europa medieval

Los sarracenos -así llamaban los cristianos de la época a los árabes- se despliegan por el norte de África e invaden luego el sur de Europa. Pronto dominan España, Portugal y el sur de Francia. Llegan incluso hasta Poitiers, donde Carlos Martel frena su avance en el año 732. Llevan consigo su religión, el islam, su floreciente cultura, sus poetas, sus astrónomos, sus matemáticos y sus jugadores de ajedrez.

En Europa meridional

Antes de que los primeros cruzados favorezcan a su regreso a Europa la expansión del juego, que han aprendido de los turcos, los árabes de España ya incluyen el ajedrez entre las materias que enseñan en sus universidades.

En España. Influidos por los maestros árabes, los cristianos y los judíos se interesan por este entretefllmiento, nuevo para ellos. Los textos más antiguos que se conservan son el testamento de Ermengol I conde de Urgel, muerto en combate contra los árabes en Córdoba el 1 de septiembre de 1010, que lega sus "piezas (de ajedrez) al convento de Saint-Gilles", y el de Ermesinda, condesa de Barcelona y cuñada del anterior que en 1058 cede sus piezas de cristal al mismo convento de Niza. En el momento de la reconquista de la península Ibérica por los cristianos, los judíos de España desempeñan un importante papel cultural y, gracias a su capacidad para hablar y escribir varias lenguas, son el lazo de unión entre el mundo cristiano y el musulmán. También contribuyen a la difusión del ajedrez, un juego al que se entregan con entusiasmo tanto hombres como mujeres, ambos muy aficionados a los juegos de mesa. El ajedrez es incluso el único juego permitido durante el sabbat, siempre que no medien apuestas. En los períodos turbulentos, cuando los rabinos prohíben todos los juegos, el ajedrez es el único que se salva.Apenas quedan manuscritos de esa época. Un poema hebreo, atribuido al rabino español Abraham ben Ezra (1088-c. 1167), y traducido e impreso en latín tres siglos después, describe el movimiento de las piezas. A principios del siglo XII, Petra Alfonsi, judío converso y médico en la corte de Alfonso VI de Castilla, publica la Disciplina clericalis. La lista de las siete "disciplinas de la caballería" que en ella presenta incluye el ajedrez.

En Francia y Alemania. Como el latín es la lengua hablada en toda la Europa cristiana y las gentes viajan, las ideas se propagan, las modas se difunden y el ajedrez se beneficia de estos intercambios. En la corte del rey francés Roberto el Piadoso (970-1031), es un juego muy apreciado. Un pasaje del Ruodlieb, poema escrito en 1030 por un monje de la alta Baviera, refleja el interés que el mismo rey siente por él: éste invita a jugar al ajedrez al embajador de Enrique II, emperador del Sacro imperio romano germánico, que teme disgustarle si lo gana. Pero el rey lo tranquiliza: "Has de saber -le dice riendo- que quiero jugar contigo para aprender los movimientos que hagas y que yo aún no conozca." Esta curiosidad no es exclusiva de los nobles. Las piezas de ajedrez de mediados del siglo XI encontradas en la región de Grenoble, hechas con madera de avellano y de aliso, parecen haber pertenecido a campesinos-soldados que las habrían fabricado con sus propias manos.

En Italia. La península tampoco escapa al contagio. El documento italiano más antiguo que menciona el ajedrez es una carta, fechada a finales de 1061, que el cardenal Damiani dirige al papa "Alejandro II y al futuro Gregorio VII. No describe el juego como una novedad, sino como una distracción popular, a la que los miembros del clero no desdeñan entregarse.



siguiente >>