Karpov / biografía
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UNA VIDA PARA EL AJEDREZ

Anatoli Evgenievich Karpov nació en Zlatoust, un pueblecito de los Urales, el 23 de mayo de 1951, bajo el signo de Géminis. Cuando sólo tiene cuatro años, su padre, ingeniero de minas, le enseña a mover las piezas. Parece como si el ajedrez tuviese prisas en desplegar ante él todas sus riquezas. Al año siguiente se siente ya con fuerzas para derrotar a su progenitor. En poco tiempo comienza a ganar ajugadores de mayor edad, aunque de mediana clase. Asciende a 3ª categoría en 1958, a 2ª en 1959 para situarse en 1ª en 1960. Fue en el año 1961 cuando consigue sus primeros triunfos balbucientes en los campeonatos escolares de Rusia. Nuevo ascenso en el año 1962 cuando obtiene el título de candidato. Al año siguiente, 1963, cae en sus manos una selección de partidas de Capablanca, que dejarían una impronta en su futuro estilo. Para entonces ya se ha trasladado a Tula con su padre y su madre, «un ama de casa simpatiquísima», al decir de Mikhail Tahl.

La Escuela de Botvinnik

El año 1964 se enrola en la escuela de ajedrez por correspondencia de la «Sociedad de Deportes Trud». Él la recuerda y describe: «En nuestro grupo estaba entonces el actual Gran Maestro Yuri Balashov y el Maestro Yuri Razuvaev. La escuela estaba dirigida por Miguel Botvinnik. Las vacaciones las pasábamos en Moscú, donde Botvinnik nos daba clases especiales. Además, nos enseñaba particularmente a cada uno. Aunque esta escuela no duró demasiado, mis contactos con Botvinnik fueron para mí una seria aproximación al ajedrez».

Por primera vez, de un modo serio y al lado de un excampeón del mundo, Karpov se unce al carro triunfal del ajedrez. En su polifacética educación recibió también lecciones de autodominio y aprendió a controlar sus nervios. Botvinnik seguirá de cerca a su discípulo en los años siguientes. Cuando en 1970 vuelva Karpov de Caracas con el flamante título de Gran Maestro recién conseguido, recibe, ante el asombro general, la orden de no participar en el campeonato de la Unión Soviética. ¿Razones? Simplemente, a Botvinnik le pareció prematuro.

En 1965 se publica por primera vez una partida en el «Boletín de ajedrez soviético». A los quince años se proclama el Maestro más joven de la Unión Soviética al vencer, en Leningrado, en un torneo de Candidatos contra Maestros, y queda por encima de los veteranos Ravinski y Cbristiakov. Botvinnik puede vanagloriarse, en su vejez, de haber dado a Rusia el Maestro más joven. Este mismo año se estrena internacionalmente gracias a circunstancias bastante curiosas. La Federación Soviética de Ajedrez recibe una invitación de Checoslovaquia para jugar un torneo. Los rusos eligen su representante: Karpov. Cuando éste llega al lugar del encuentro se dieron cuenta de que había habido un error, pues el torneo no era de juveniles sino para «seniors». Pero ya no quedaba otra alternativa y había que incluir al juvenil ruso en el torneo. El resultado fue sensacional: Karpov queda el primero, con 11 puntos, sin haber conocido una sola derrota. Le siguieron Kupka y Kupreychik con 9,5; Smejkal, 8,5; Novak y Sikora, 8; Augustin, 7,5, etc.

Campeón Juvenil de Europa

A finales de 1967 (diciembre-enero) hace su primera salida a Europa occidental y se proclama campeón juvenil de Europa al ganar el VI torneo Niemeyer celebrado en Groningen (Holanda). Totalizó 5,5 puntos de ocho, sin perder una sola partida. Le siguió a medio punto de diferencia Jocha, de Hungría. Debido a este triunfo y a su progresivo afianzamiento en el juego, es convocado al año siguiente (1968) para disputar el match URSS-Yugoslavia que se celebra anualmente. Su tablero asombra a los mismos rusos: 3,5 puntos de cuatro posibles, contra Vijakovic. El torneo se celebró en Sukhumi, del 23 de junio al 1 de julio. Pocas semanas más tarde, Karpov no fue tan afortunado, perdiendo, en brillante estilo, frente al nuevo astro danés Jacobsen.

El encuentro con Furman

Por esta época ingresa en la Universidad de Moscú, donde cursa los estudios de Ciencias Económicas. Alli gana el campeonato universitario con diez puntos sobre trece partidas y sin perder ninguna. A finales del alio 1968 se celebra en Riga el campeonato soviético por equipos. Karpov juega en el equipo del Ejército en el tablero «junior». Su espectacular resultado -10 puntos sobre 11 posibles- no pasó desapercibido al preparador y Gran Maestro Furman quien, desde ese momento, tomó gran interés por el futuro ajedrecístico de la joven promesa. Este encuentro fue decisivo, pues Furman era considerado como el mejor teórico ruso de la actualidad. Ambos iniciaron una preparación a gran escala: nueve horas diarias de estudio y participación en todos los torneos importantes; estudio y práctica, las dos ramas recias del ajedrez.

 

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