Amor

Poemas de amor


 vienes enfebrecida y restallante
en corte de limones verdecidos
echándome en los ojos doloridos
el agrio zumo de tu luz cegante
hay algo en mi dolor equidistante
de la mujer de eléctrico vestido
a esta soledad en que he vivido
cuya presencia quiero que quebrante
vigía ante la proa de mi vida
veo venirme la mar embravecida
y mi barquilla tan poquita cosa
sé que zozobraré con tu asombrosa
de amor dulce embestida
previendo que mi muerte será hermosa

cómo puede ser que te quiera así
si no soy el atormentado personaje de una novela intimista
ni un intelectual
ni estoy tísico
cómo puede ser que en mitad del trabajo
me dé un golpe de calor
y recuerde estremecido la cercanía de tus manos
y me sofoque
y tosa disimulando un ensueño
con un atragantamiento
 no me explico cómo viendo la tele
me paro a pensar en tu voz
y sus suavidades
entre los goles y los cañonazos
ido
en medio de tus ojos
verdes como un documental del amazonas
cómo yo      que no bebo en copa alta
que como con los dedos
que sería incapaz de apreciar en una estatua
las proporciones áureas
aunque me diesen con ella en las narices
distingo del sabor de tus labios
la fruta en la que piensas
y mido a palmos
  que el amor se mide a palmos
  y a ojo
las exactas frecuencias de tu vientre
y sé sin diccionarios
morderte en cada idioma
seguramente me echarán del ateneo
del parnaso
del concurso con premio de flor natural
de las conversaciones con güisqui de marca
si expongo en público que lo que me chifla
  qué vergonzosa expresión
es meterte mano en el coche
y que a veces nos vamos al cine a besarnos
aunque  abandonemos el filme
con los colonos esperando al séptimo de míchigan
porque nos urge
 me gusta olerte
enredarte el pelo
decirte niñerías
y comer pipas en el parque de tu mano
porque aunque haya puesto balance en un poema
  algunos se revolverían en sus tumbas
sueño contigo
y desde que suena el despertador
hasta el último beso
me paso el día queriéndote
entre los ochos y los nueves y los fideos y en el autobús
y me voy a hacer un pañuelo
con el trocito de almohada donde pones la cabeza




quién eres tú que vienes a mi casa
quién eres tú que llamas a mi puerta
quién eres tú que a la ceniza muerta
soplando avivas la doliente brasa
quién eres tú que cambias los pequeños
y comunes dolores de mis días
por estas sorprendentes alegrías
quién eres tú que anidas en mis sueños
de qué astro    quizá     de qué planeta
dime de qué nube has descendido
dime tú qué viento te ha traído
que has enloquecido mi veleta
aún no sé si vienes a quedarte
o si tan sólo es que estás de paso
yo nada sé de ti        en todo caso
lo que sí sé es que quiero acompañarte
no sé por qué camino ni hacia dónde
ni qué trecho querrás que haga contigo
tan sólo siento que en el pecho abrigo
la duda de si a mí me corresponde
ser ese compañero que mereces
si mi mano deseas en tu mano
y si quieres quedarte hasta temprano
hablándonos muy cerca algunas veces


 

en mi pecho un trigre se aposenta
de garras y colores y rugidos
es un tigre que deja malheridos
aquellos corazones que frecuenta
es un tigre nocturno que me cuenta
que no vuelve el ayer por perseguido
ni el mañana será mejor venido
ni el presente hay bondades que presienta
la congoja es tigre que me aferra
el blando corazón         y sus desmanes
matan mi ilusión y echan por tierra
la esperanza que guardan mis afanes
voy al amor como quien va a la guerra
y me clavan sus besos alacranes

sólo alcanzo tus sombras y tus ecos
el aire que mueves cuando pasas
tengo llena de ti toda la casa
si es que pueden llenar tanto los huecos
eres una centella doblemente
que traes a mi noche desolada
tu fugaz y radiante llamarada
y tu presencia sutil evanescente
y tanta levedad cómo se guarda
en que cajón se contendrá tu risa
que pegamento pegará la brisa
de tu falda       ni sé cuánto se tarda
en copiar haciendo buena letra
tu nombre en todos los cuadernos
no sé qué diferencia de lo eterno
el instante que invade y que penetra
con qué alfiler pinchar la mariposa
que en la nariz vibrante te aletea
en qué fotografía capturar la rosa
que enciende en tus ojos cada idea
qué mármol esculpiera tu mirada
y dejase en lo eterno suspendida
toda esa fantasía y tanta vida
y el ansia de vivir apasionada
pero en mí quedará al abrigo
el tacto de tu piel       y en los rincones
de la memoria irán las emociones
de cada te quiero a morir conmigo
cuando pases revista del pasado
y halles amores y amigos en tu lista
puedes poner que soy coleccionista
de instantes vividos a tu lado


antes estaba solo          solamente
pero después de haberte conocido
mi soledad por ti se ha enriquecido
ahora solo estoy      profundamente
como el ciego es más ciego cuando ha visto
y no puede olvidar la primavera
que en su ciega retina reverbera
respondo con dolor a tu imprevisto
así mi soledad redimensiona
penas        pone tu nombre a los sonidos
elige para ti nuevos olvidos
lacera un corazón que se emociona
con la mirada dulce de tus ojos
con el tacto rotundo de tu piel
con tu paso de alegre cascabel
y el zumbón cantarín de tus enojos
antes estaba solo      simplemente
conmigo mismo en íntima rutina
pero esta soledad hoy me asesina
clavándome tu calidad de ausente
a la manera dulce de tu nombre
en mi frente amanecen frías gotas
anque tú    displicente     no lo notas
no te puedo mirar sin que me asombre
de no crujir por todas mis junturas
de caber en mi piel        que tan estrecho
rebosa el corazón tan poco pecho
no hay donde acomodar mis amarguras
hoy comprendo por fin la diferencia
llegaste    y sin querer me descubriste
distintas dimensiones de lo triste
no era mi soledad.... como tu ausencia

temprano te iré a buscar
vereda de las acacias
el aire oliendo a jazmines
las golondrinas tan altas
un rumor de agua que corre
irá refrescando el alba
ligero andaré el camino
que me lleva hasta tu casa
te encontraré en el jardín
tendiendo la ropa blanca
con los brazos levantados
y recogida la falda
irás desplegando al aire
lo íntimo de la sábana
que te contuvo a ti anoche
y a tu marido en la cama
te daré los buenos días
con una sonrisa ancha
igual que si no estuviera
recibiendo puñaladas
y seguiré mi camino
cantando como si nada
y tú tenderás la ropa
entre geranios y parras
clavelinas y verbenas
limoneros y albahacas

yo vi jugar a los planetas

una noche eléctrica de albahacas

y otros olores que ensanchan la pupila

yo vi al rojo marte dar la hora

derretirse de amores a mercurio

y los mortales marchar indiferentes

al hula hop eterno de saturno

por tu balcón entraban las estrellas

una nalga redonda relucía

seguramente me decías algo

pero estaba volcado en lo infinito

miraba desde arriba las ciudades

temblando de frío en los luceros

esculpía pezones de granito

y eran tus labios violáceos

      yo vi jugar a los planetas

y te erguías magnífica y desnuda

entre pámpanos verdes y visillos

con ventanas abiertas a la luna

y muslos reflectantes ateridos

qué blandas caracolas de tus manos

qué sábanas frescas      qué tumulto

en tu pubis de cometas

qué melena mecida por el ritmo

cosmogónico

qué total intercambio de tormentas

de ventanas al patio y al abismo

 


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