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Siempre que te miro estás aparte, ignoro si lejana o distraída o si desengañada de la vida, el caso es que es difícil encontrarte. Te empeñas en figurar como un descarte, no sé si escarmentada y dolorida, o si es una postura precavida evitando un fuego en que quemarte. Pero yo sé que como tú no hay nadie que guarde en su interior tanta ternura, ni
su mirar tanto cariño irradie, porque te rompes de puro bondadosa, de tanta claridad, tanta dulzura y tanto corazón que te rebosa.
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niña en otoño tiene
que ser en otoño el
que reposa la mirada caminando bajo el cielo azulgrís y
llena de hojas secas el lecho de los amantes cuando
el alma se empapa en la llovizna y
pardea con la tarde y dice adiós a
las aves que
contrarias a nuestro sino miramos
no pasar ya
definitivamente irse niña
hermosa mía de ojos diáfanos y oceánicos yo
quisiera ponerte de parte del otoño de
esta inundación de calma de
este auspicio de quietud y
quisiera entregarte el sonido de las hojas pisadas de
la lluvia lenta en la ventana para
alfombrar los inhóspitos silencios para
que sepas recordar a través de los años la
frente y la nariz en el cristal desde
el que veías alejarse tu niñez otoño
es una risa que por fin se hizo dulce y
aprendió a sonreír yo
quiero predisponerte a la dulzura y a la sonrisa a
este otoño a quien nadie quiere bien a
pesar de regalarnos los matices más bellos del color y
de tirar de las riendas de nuestros locos apresuramientos cuando
los afanes mundanos te agobien deja
que el otoño te reintegre al mundo al
mundo sólido de las cosas ciertas sobrevolado
por el gaseoso de las risas forzadas y
el íntimo hastío |
niña
mía de ojos inmensos que
en otoño decías adiós a tantos juegos no
dejes que se te apolillen las muñecas en el armario que
es absolutamente imprescindible para vivir invitar
a las muñecas a tomar el té de tarde en tarde es
en otoño cuando
guardas en tu baúl los alegres vestidos del verano las
finas telas los vivos colores de los que cuesta
desprenderse y
cierras el baúl como quien pone fronteras en un país
lejano como
quien quema los cuadernos de caligrafía afrontando
las nuevas etapas con desdeñoso olvido pero
no le des cuatro vueltas a la llave que
lo mejor del otoño es abrir baúles mirar
fotografías de playas y muchachos y
asaltar de noche los desvanes para bailar con
el hueco vestido de flores de la niñez de
esa que
siempre se nos queda pequeña
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seguramente no sabrás que la mañana se quiebra transparente el aire es claro y frío nos provee de ánimo la mañana dispara golondrinas dulces salvas de timbre cristalino que descorren los visillos del alba seguramente no sabrás de la casa en silencio de la penumbra fresca en los pasillos de la cálida alcoba de persianas bajas el sol rayando la pared como un cuaderno para escribir los sueños el despertador solitario canta su nana y en la cocina huele a café seguramente no sabrás que se oyen risas los muchachos va a jugar al fútbol cantan las niñas hay un trajín de madres a la carga a conquistar el pan y la lechuga rodeadas de críos saltarines de salmodias de viejos al sol como lagartos de voceadores de lo imprescindible en el hogar que resulta no ser el amor sino otro artefacto pitan las bocinas riñen los perros y los conductores todo suena y nada se distingue la sombra de von karajan alza su batuta sobre el bullicio urbano seguramente no sabrás que están regando el parque antes de que lo invadan los ociosos antes de que lo ocupen los desocupados el césped se peina el magnolio se despereza las fuentes se levantan meando al unísono para espanto de gorriones distraídos los gatos que fueron pardos ya se visten de ceniza de blanco de atigrado y en el estanque todos los patitos son guapos dice su mamá seguramente no sabrás que varios pedros van a llegar tarde al taller que varios juanes se dejaron en casa el bocadillo y que varias marías se han hecho una carrera horrible al coger el autobús que pedros juanes y marías proclaman suya esta mañana de actividad este caos ilusorio
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este sobrevuelo de palomas las campanadas los pregones el mal humor mañanero el olor del pan en la tahona los pedros juanes y marías reivindican como suyo el mediodía los adoradores del sol y la gaceta los amateurs de la política y el chisme los artistas de la balanza y el lápiz en la oreja las divas de la pescadilla de ración seguramente estos no saben de ti que ahora duermes iba a decir descansas en un mundo superpuesto al suyo que amanece con los primeros faroles y los primeros borrachos del que seguramente no sabremos ni nos podremos figurar sus odios en el que los amores no son tales amores engendradores de afecto al algo o a alguien sino rabia pro algo o pro alguien el mundo del temor del salario del asco de la miseria compartiendo el jergón sin juventud sin casa sin tiempo donde sobrevivir es llamado vivir como si fuera vivir con mil mutilaciones que no se ven a primera vista seguramente no sabremos de ti hasta que pases casi desapercibida en los diarios seguramente no sabrás que nuestras mañanas no tienen tus noches por consecuencia que ellas solas se engendran de sus propias sombras como seguramente no lo sabrás quiero decirte que sería hermoso verte al sol que en la mañana se comparte el almuerzo con el vecino la sonrisa con el niño el aire con cualquiera que las puertas se abren por la mañana y en la mañana se puede amar |
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haz
esto y lo otro no aprendas a vivir vive cada día sin borradores ríe cuando estés triste llora cuando te alegres cuando rabies no te muerdas con saña cuando saltes de alegría no te des contra el techo no desprecies nada come poco trabaja mucho ama todo no te conformes no te ates pero cumple haz lo que debas pero luego no te quejes no te lamentes arregla no mandes no esperes otra cosa que tu íntima satisfacción apresúrate con calma no te duermas corriendo desoye los consejos y elabora tu propia prudencia sé discreta perdona que te quieran esfuérzate en pensar lee no te acostumbres a nada no te castigues por culpas ajenas no pierdas la oportunidad no pierdas la cabeza no pierdas el tren si pierdes la oportunidad la cabeza o el tren no pierdas además el tiempo si tienes que pararte elegir entre la libertad y el amor es que estás construyendo una pared torcida considera qué se te caerá encima no olvides el paraguas ni los buenos modales no creas lo que dice la gente ni en lo que parezca la gente ni en lo que te prometa la gente pero cree en la gente camina silbando bajo la lluvia ten piedad contigo sé tolerante y un poco loca y sorpréndete todos los días de tu vida
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yo no podré morirme y dejar la clamorosa luz de la mañana ni la noche encendida de turquesa inútilmente no podré alejarme del sendero que va hasta tu casa ni quiero pararme con las olas en marcha no quiero acabarme con todo empezado no hasta que no sepa en qué para el sol y el mundo que nos lleva llegue a su destino no quiero irme y no volver a beber el aire de tu aliento no sin conocerte como tu lengua a tus dientes como tu ceja izquierda a la derecha como tus malas ideas a tu risa así no puedo morirme antes de aprenderme la forma de las nubes y la forma en que caminas no sin antes tener noticia de todas mis bacterias y de todos los seres que me pueblan no sin arropar de nuevo a mi hija no sin tirar otra piedra al estanque no mientras queden libros por leer me niego y sobre todo para qué
de profesión quisiera ser pisador de charcos volador de cometas piloto de balandro de tiovivo y dar vueltas y vueltas pero contigo
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