SOBRE LA REPETICIÓN DEL
TIEMPO LITÚRGICO
Cada vez que se celebra la Eucaristía se actualiza el acontecimiento de la Redención, efectuado de una vez por todas.
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Por qué la repetición litúrgica? Debido a la índole del tiempo humano, que hace imposible vivir en este mundo la "interminabilis vitae tota simul ac perfecta possessio". Así, la eternidad que se hizo presente en un determinado momento de la historia, tiende a llenar el resto de los momentos de la misma, de por sí limitados. Y así hay una celebración anual y otra diaria: cada una, a su manera, reproduce el mismo Acontecimiento; de igual modo podría haber otra cada cierto número de años, 7, 25, 50, como el año sabático o jubilar de los hebreos.A este propósito, viene a nuestra mente lo que se llaman "sacramentos que imprimen carácter", a saber, el bautismo, la confirmacion y el Orden. De ahí su trascendencia significativa, puesto que son administrados una sola vez en la vida. Es como si tuvieran palpablemente el sello de la eternidad. El instante de la Redención es la "plenitud de los tiempos", y la terminación del proceso por el que la historia entera toma conciencia de aquel instante, el "fin de los tiempos". Conviene observar que, a partir del momento de la "plenitud de los tiempos", surge una flecha que recupera el pasado y otra que se proyecta hacia el futuro. Y es lógico pensar que el "fin de los tiempos" llegará cuando ambas flechas hayan alcanzado el blanco. Ahora bien, puesto que en el tiempo no puede darse semejante coincidencia, habrá de ser en la eternidad.
NOTA IMPORTANTE: Aunque el "descensus ad inferos" de Cristo supone la definitiva "elevación" hasta El del tiempo que antecede a la "plenitud de los tiempos", hemos de limitarnos a enjuiciar lo acertado o erróneo de las doctrinas precristianas a la luz de la Revelación. Carece, pues, de sentido hacer juicios personales, siempre reservados a Dios.