SOBRE INICIACIÓN
 Y CRISTIANISMO


La iniciación cristiana tiene el "mismo objeto" que las antiguas: "revelar la existencia, al alcance de la mano, del divino reino de luz e integrar en él al hombre, de manera que quede para siempre lleno de certeza, de amor y de alegría".

Diferencias:

1) La iniciación cristiana "difiere de las antiguas, en primer lugar en que es pública y abierta a todos (y así el cristianismo restablece la situación originaria).

2) Se funda, no en hechos anteriores y extraños a la atmósfera del mundo opaco (aclarar este punto, pues los rituales siempre pretenden sacarnos de este mundo y llevarnos al ámbito energético perdido tras la "caída" original), sino sobre acontecimientos históricos precisos (la vida y la muerte de Jesucristo) ocurridos en el tiempo y en el espacio humanos. Ello supone un recomienzo de la iniciación, gracias a una restauración de la trascendencia primitiva, de manera que la religión se encuentra adaptada al medio material en el que viven ahora los hombres. Así, la iniciación cristiana es la culminación de las antiguas y confirma su alcance al proponerse fundamentalmente el mismo objeto y al tomar como punto de partida, la ocultación del principio base de todo nuestro sistema mental.

3) Inversión de perspectiva: los antiguos Misterios hacían subir al iniciando hacia la luz; Cristo, por su descenso a los infiernos, hace descender a ellos esta misma luz cuya encarnación es. No baja a los infiernos como muerto para buscar la nueva vida, desciende a ellos como Viviente, para aportar a todos la Vida Eterna, aboliendo así la iniciación al llevarla a su plenitud. Cristo no viene, como los otros, a buscar en el mundo oculto la luz y la vida. Al contrario, introduce para siempre en él la Vida y la Luz liberadoras. Él es la Luz y la Vida de la que todas las generaciones han venido a impregnarse en la caverna.

Una distinción fundamental: para el esoterismo, el "avatar" ha sido antes un iniciado que pasó todas las pruebas y "ascendió" al cielo; para el cristianismo, "nadie puede subir a los cielos sino aquél que bajó del cielo, el Hijo del Hombre que está en los cielos".

)Qué es, entonces, la iniciación? No un subir a los cielos en sentido estricto, sino una especie de "asunción" (que sólo se predica rigurosamente de la Virgen), un "ser ascendido" por Cristo a los cielos, una participación gratuita en su ascensión. Por lo tanto, los diferentes rituales y prácticas sólo serían otras tantas "figuras" de los sacramentos cristianos, que, al imitarlos o anticiparlos de algún modo, reciben de Cristo la fuerza.

)Cómo probar esto? Podríamos aludir a la "Summa Theologica" de santo Tomás de Aquino y a otros textos (por ejemplo, "La Ciudad de Dios" de san Agustín), en donde se habla de las ceremonias judías como anticipaciones de los sacramentos y, en general, del A.T. como prefiguración del N.T. Sin olvidar los estudios de Pierre Gordon sobre la semejanza de los ritos antiguos de iniciación con los del cristianismo. Y, puesto que Cristo descendió a los infiernos de una vez por todas, parece lógico pensar que los diferentes ritos iniciáticos reciben de Él su fuerza de una vez para siempre, al menos en el caso de aquellos cultos o religiones que no le conozcan directamente (ver texto del Vaticano II que, a propósito de la salvación universal, habla de la "buena voluntad y del actuar en conciencia").

En otro lugar nos ocupamos de las relaciones entre astrología y liturgia. )Cabe preguntarse por la orientación de la astrología hacia Cristo? )Se la puede considerar una concepción "cristófora"? Sí, si se la despoja de sus veleidades reencarnacionistas y de sus conexiones con la idea del "eterno retorno de lo mismo".

4) Si continúa siendo necesario nacer de nuevo, si las condiciones para ver la Luz y acceder a la Verdad son las mismas, ya no se requieren la reclusión, las pruebas y la metamorfosis iniciáticas. Por su muerte en la cruz, Cristo ha pagado el precio de la redención de todos. Y a quienquiera que cree en Él se le otorga el poder de trascender el mundo de las apariencias sensibles, reconociendo su Cuerpo y su Sangre en el Pan y el Vino de la Eucaristía. La visión del mundo que tuvo Adán, hecho a imagen de Dios, antes de la caída, viene así reconstituida.

5) Por eso sólo hay una muerte y una resurrección, de la cual participarán todos los humanos por la fe y la renuncia total al propio yo. El cristianismo dulcifica la muerte iniciática por el hecho de que su fundador toma sobre sí todo el peso. Toda la energía dinámica, esencia de lo sagrado, se concentra ahora en la persona de Jesús. Gracias a la encarnación del "Superhombre", el ámbito de los ritos queda cuidadosamente delimitado, mientras que en el paganismo es indefinidamente extensible y puede comprender la totalidad de la naturaleza.

Una objeción: )No se confunde las reflexiones anteriores con la clásica distinción entre religiones de ascensión y religión de encarnación (cristianismo)? No lo parece, puesto que semejante distinción no reconoce el aspecto iniciático de las religiones. Por eso, con P.Gordon, coincidimos en afirmar la presencia de la iniciación en muchas religiones, siempre por obra de la oculta referencia a Cristo.