AVATAR
Y ENCARNACIÓN
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Por qué se plantea la cuestión? Porque la visión clásica de las relaciones entre cristianismo y religiones, es decir, la que habla del movimiento descendente del primero por oposición al ascendente de las segundas, es incompleta. En efecto, ya la figura del "Boddhisattva" representa una primera tendencia a privilegiar el movimiento descendente.Lo decisivo es si dicho avatar es pura apariencia o incluye la asunción de una realidad independiente del "Absoluto". En todo caso, se trata de saber si la humanidad asumida desaparece en la Divinidad o si, por el contrario, viene conservada a través de la unión. Al fin y al cabo, )qué es la Encarnación sino el devenir carne de una Realidad de por sí espiritual y no identificada con nada que no sea ella misma en su ser "Totalmente Otro"?
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Cómo puede ocurrir tal cosa? Si es un atributo de la Divinidad lo que se encarna, podría haber, en teoría, infinidad de avatares. "De múltiples formas habló Dios a los hombres..." Pero entonces tales atributos ocuparían un nivel inferior al de la Divinidad propiamente dicha, que no puede ser más que una.Ahora bien, puesto que Dios es Trinidad, cabe preguntarse cuál de las tres Personas se encarna. Como sabemos, es la persona del Hijo la que ha asumido la naturaleza humana, sin que por eso se produzca la fusión de lo divino y de lo humano. No se puede hablar, por tanto, de la encarnación de cualquiera de las Personas de la Trinidad a la manera de los avatares hindúes.
Para que haya Encarnación tiene que haber un "terminus a quo", la Divinidad, y un "terminus ad quem", el plano en que ha de producirse, en el caso presente, la naturaleza humana. Y ha de existir una identidad entre el primero y el segundo, a la vez que una diferencia. La primera se da a través de la persona; la segunda, mediante las naturalezas, imposibles de confundir: una eterna y otra temporal; una infinita y otra finita. Es la unión hipostática, el único modo en que esto puede ocurrir, pues sólo así se sortean los dos riesgos: el monofisismo y el docetismo. Por tanto, dos naturalezas, dos voluntades, etc.
De ahí que sólo podamos conocer a Dios por Cristo, el único Mediador. La mediación implica que el mediador pertenezca a las dos partes. Por eso la naturaleza de Cristo puede ser "estudiada" a partir de su tema astral, puesto que ha venido al mundo en un lugar y un tiempo determinados. Su humanidad podría ser descrita, en la medida de lo posible, partiendo de las características astrales. No así su Persona, puesto que es divina y se identifica con el Verbo. )Qué "sello" imprime esa Persona en el tema? Puesto que Dios "no hace nada sin comunicárselo a sus amigos" (así los Reyes Magos), )qué indicio astral pudo haber? )Los "tres soles" de que habla la "Leyenda Dorada"? )La estrella de los Magos? Investigar alguna posición única e irrepetible en el tema... Pero, en principio, todo se repite; habría que contar con un factor extraplanetario o habría que asignar una extensión determinada a la historia de la salvación, de manera que, de hecho, no se repita la situación de todos los planetas, sino sólo de algunos. Vistas así las cosas, los planetas son los cuerpos de que se sirven las Inteligencias angélicas para gobernar el mundo material, pero no hay ningún factor que imponga la duración de su revolución, sino sólo la voluntad divina. Es ella la que otorga su singularidad a la historia universal y a la de cada ser humano. Y es que la historia no es una duración indefinida, sino limitada.
Otra cosa es la filiación adoptiva por obra de la gracia, aunque también puedan aplicarse aquí las leyes de la analogía.