A PROPOSITO DE GENESIS 1, 26-28:
NOTAS QABALISTICAS SOBRE LA DIGNIDAD
PRIMORDIAL DEL GENERO HUMANO


 

"Díjose entonces Dios (Elohim):"Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, para que domine sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados y sobre todas las bestias de la tierra y sobre cuantos animales se mueven sobre ella". Y creó Dios (Elohim) al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó, y los creó macho y hembra; y los bendijo Dios, diciéndoles: "Procread y multiplicaos, y henchid la tierra; sometedla y dominad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre los ganados y sobre todo cuanto vive y se mueve sobre la tierra"

En el texto en cuestión Elohim expresa en primer lugar su propósito de crear al hombre a su imagen y semejanza, de manera que domine sobre todos los animales. En segundo término se hace referencia al acto creador por el que se constituye la polaridad varón-mujer. Por último, Elohim los bendice, les ordena procrear y multiplicarse, a fin de llenar la tierra y someterla, les insta a mostrar su superioridad y dominio sobre todos los seres animados.

1. EL PROPOSITO

 

Calculemos en primer lugar el valor global del versículo 26. El valor en cuestión es 920. Ahora bien, 920=10.92, siendo 92 el "reflejo" de 29, valor de "Adán". Su multiplicación por 10 ("triangular" de 4, la "materia" o "materialización") expresa la intención de formar el género humano, enmarcándolo en su "proyección terrestre". Pero 920=40.23, lo que nos muestra otra faceta del propósito divino: la materialización acabada(40) del poder creador(23, valor del término "creó").

El versículo se descompone en dos partes bien diferenciadas:

"Y dijo Elohim: hagamos al hombre a nuestra imagen como nuestra semejanza"(328=8.41)+"y domine sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo y sobre las bestias y sobre toda la tierra y sobre todos los animales que se mueven sobre la tierra"(592=16.37=8.74). El total, 920, iguala a 40.23, o también a 20.46. (No es preciso insistir en la importancia de los números 23 y 46 como definidores cromosómicos).

En la primera parte es de destacar que 41 es el valor de la palabra "faz" o "rostro", una constatación lógica en el contexto de la imagen y la semejanza. En cuanto a la segunda, dos vertientes se nos ofrecen: por un lado, se subraya la dimensión de "visibilidad" del propósito divino, unida a 16 ("ojo") y 37 ("y vio"). Por otro, se lo presenta como un reflejo del Pentagrama, el nombre divino de 5 letras, de valor 47 y cuyo "inverso" es 74.

Pasemos a considerar algunos vocablos de la primera parte. El valor numérico de "imagen" es 54, y el de "semejanza", 45, es decir, su reflejo o su inverso, como si el texto quisiera mostrarnos de un modo plástico la ley que rige la creación del hombre. En el texto, la suma de "a nuestra imagen"(65) y de "como a nuestra semejanza"(76) es 141=3.47, lo que nos remite de nuevo al Pentagrama, a saber, el hombre que Elohim se propone crear es una proyección espiritual de aquél. Interesa destacar, además, la relación de inversión entre 56 ("hagamos", que aquí no se contrapone a "crear", la "piedra de tropiezo" de tantos gnósticos) y 65 ("a nuestra imagen"), como para subrayar el parentesco. En cuanto al 76 de "como a nuestra semejanza", es también el valor del vocablo con que empieza el "Génesis", "bereschit", "en el principio", una conexión que pone de manifiesto hasta qué punto en el origen de la creación se contiene implícitamente la semejanza del hombre con Dios. Es de notar que 54 y 45 equivalen respectivamente a 6.9 y 5.9, proyecciones "macrocósmica" y "microcósmica" de 9, amplificación del "espíritu"(3) ligada a su proceso de autoconciencia. Sin olvidar que 45 es el triangular de 9 y, por consiguiente, su reintegración en la unidad. Y, para terminar, el v.27, que habla de la creación efectiva del hombre, sólo utiliza ya el término "a su imagen"(51)(y no "a nuestra imagen"), sin mención alguna de la "semejanza". )Se la supone, o es que se trata del comienzo de un proceso que, partiendo de la "imagen", desembocará un día en la "semejanza", como han sostenido algunos Padres y teólogos?

Segunda parte del versículo: 68, valor de "los peces del mar"; 121, "las aves del cielo"; 25, "las bestias"; 76, "toda la tierra"(objeto global del dominio del hombre) y 222, "todos los animales que se mueven sobre la tierra". El total es de 512 (prescindimos de la copulativa y de la preposición "sobre"), por tanto, 2 elevado a la novena potencia, o también 16.16.2, para destacar el alcance del mundo visible, al que ya se hizo alusión más arriba. Y, si consideramos el texto completo, el total es de 592=16.74, es decir: el ámbito visible en que se refleja el Pentagrama. O bien, 592=37.32, a saber: el acto de ver (37, "y vio") en el ámbito de "la luz"(32).

Algunas pistas a propósito de lo que ha de ser la esfera de influencia del género humano: 68, "los peces del mar"(semejanza con los "cielos", de igual valor). 121(11.11) "las aves del cielo": curiosamente, similitud con 11, valor de la letra Kaf, "la palma de la mano" o "la mano como receptáculo"()concavidad complementaria de la convexidad del cielo?). 25, "las bestias" o "los ganados"()potenciación o amplificación del 5, número del microcosmos, como para subrayar la estrecha conexión con el hombre?). 76, "toda la tierra" que el hombre ha de someter: conexión con "como nuestra semejanza" y con "en el principio", de idéntico valor, al que antes hacíamos referencia. Por último, 222=6.37=3.74, o sea, el equilibrio(6, número perfecto) en la esfera visible(37), o el espiritual(3) reflejo del Pentagrama(74).

2. LA CREACION

 

Consideremos ahora el versículo siguiente. Suma de valores: "Y creó Elohim al hombre a su imagen"(199)+"a imagen de Elohim lo creó"(160=32.5=16.10)+"macho y hembra los creó"(154=14.11)=513=27.19=9.57.

En la primera parte es de destacar la utilización del "a su imagen" en tercera persona, lo que resulta lógico si tenemos en cuenta que el narrador describe la acción divina y ya no se limita a poner en boca de Elohim su propósito de crear al hombre. Y no aparece aquí el vocablo "semejanza", bien porque está implícito en la "imagen", bien porque se desarrollará más adelante. Lo primero parece más lógico, puesto que no se expone ningún motivo por el que Elohim no cumpla lo anunciado en el anterior versículo. El carácter irrepetible de 199, número primo, nos habla de la singularidad del acto creador. Acto que refleja la divinidad y la unicidad de quien lo realiza, pues el valor de "Y creó Elohim" es 91=7.13; y 13 es también el valor de "El"("Dios") y de "ejad"("uno, único"). Asimismo, "al hombre a su imagen" muestra, a través de su valor numérico, un simbolismo sugerente: 108, aparte de ser un número muy común en distintas tradiciones, es el doble de 54("alianza") y el cuádruple de 27("luz"), dos dimensiones inseparables del hombre creado "a imagen de Elohim". Y otra constatación: 51, valor de "a su imagen", es triple de 17 ("bueno", el calificativo que aparece varias veces en el primer capítulo del "Génesis"), como para expresar una intensificación de aquella "bondad": curiosamente, 51 es también el valor de "justo"; y la "justicia original" es la denominación teológica tradicional del estado primordial del hombre.

160 es el valor de la segunda parte del versículo. Igual a 16.10 ó 32.5, pone de manifiesto, por un lado, la visibilidad de la creatura humana y su carácter acabado; por otro, la "proyección humana"(5) de "la luz"(32). Es de notar que el valor de "a imagen de Elohim" es el mismo que el de "al hombre a su imagen" antes glosado. En el primer caso, 108 es el total de 57+51; en el segundo, de 56 y 52. Una de tantas "coordinaciones"

numéricas encerradas en los textos bíblicos y que constituyen un permanente motivo de asombro. Observemos, además, la diferencia entre la segunda parte del versículo, en la que se emplea el pronombre singular "lo", de valor 29 (el mismo que "Adán" o el "hombre" primigenio), y la tercera, que utiliza el plural "los", cuyo valor es el mismo que el del Pentagrama, 47: mientras que en el abstracto "hombre" no se detecta aún la referencia al Pentagrama, al nombre "Jesús", en la pareja concreta ("macho y hembra") aparece con claridad. Pareja cuyo valor numérico es 84, el mismo que la expresión con la que Dios responde en el Sinaí a Moisés cuando éste le pregunta por su nombre: "Yo soy el que soy". La humanidad concreta, polarizada en el varón y la mujer, constituye, pues, una imagen o un reflejo del Dios que así se autodefine. Reflejo que halla su confirmación en la misión que le es confiada por Elohim de dominar "sobre toda la tierra", de idéntico valor, 84. En realidad, si prescindimos de la "y" que los une, "macho"(38)+ "hembra"(40) suman 78, triangular de 12, un número especialmente significativo (las tribus de Israel, los apóstoles, etc., amén de su connotación zodiacal y cósmica). Ahora bien, la letra Váu, la "y" copulativa nos sitúa en un plano superior, el que refleja la autodefinición divina. No olvidemos, por lo demás, la íntima relación entre 84 y 48, valor éste último del vocablo "tierra" y equivalente a la suma de los valores de "Adán"(29) y "Eva"(19), como para recordarnos, a otro nivel, la conexión entre el género humano y la tierra primordial.

 

3. LA BENDICION

 

Tres secciones distinguiremos en el v.28, de valor 990: "Y los bendijo Elohim"(160=5.32=10.16)+"y les dijo Elohim"(143=13.11)+"procread y multiplicaos y llenad la tierra"(191, primo)+"sometedla y dominad sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo y sobre toda vida que se mueve sobre la tierra"(496, triangular de 31, las creaturas, inverso de 13).El total, 990, hace referencia al status del hombre en su despliegue integral. En efecto, 990=10.99, y 99=45+54, es decir, la suma de los valores de "imagen" y de "semejanza". En cuanto a 10, es el triangular de 4 y, por consiguiente, el resultado de retrotraer a la unidad la materialización simbolizada por el 4 (4+3+2+1=10).

"Y los bendijo" posee el mismo valor que "al hombre a su imagen" y que "a imagen de Elohim"(108), lo que apenas es necesario glosar: el género humano ha sido creado a imagen de Dios y, como tal, es objeto de la bendición divina. Lo que viene corroborado por el valor de "y los bendijo Elohim", idéntico al de "a imagen de Elohim lo creó": 160. Y eso confirma indirectamente lo que sospechábamos más arriba: que el "a imagen de Elohim lo creó" expresa la entera dignidad del hombre al ser creado y, por tanto, incluye implícitamente la "semejanza" a la que se aludía en el v.26, aunque no se la mencione de modo explícito.

En la segunda parte ("y les dijo Elohim"), interesa subrayar el valor del pronombre "les", 41, idéntico al de "faz" o "rostro", palabra aludida al analizar el v.26 y en conexión con la "imagen" y la "semejanza".

En la tercera, es curioso constatar cómo los valores respectivos de "creced"(43) y "multiplicaos"(34) son inversos y expresan, por tanto, ideas complementarias. Ahora bien, 43 es también el número de la "carne", y 34 el del "espíritu", lo que nos ofrece una interesante clave para entender ambas ideas.

La estructura numérica de la frase "y llenad la tierra" llama la atención: "y llenad"(38); el objeto directo, "la tierra"(76). 38 es también el valor de "que era bueno", una observación que hace aflorar uno de los aspectos de "y llenad", la perfección o el acabamiento de una obra. Por su parte, 76 es el valor de "en el principio", lo que establece quizá una correspondencia entre el comienzo de la creación y su término, para alcanzar el cual se hace necesaria la intervención humana.

Finalmente, revisten no poco interés dos correlaciones: de un lado, la que existe entre el mandato de someter (la tierra) y la idea de "semejanza", ambos marcados por el número 45; de otro, la identidad numérica entre "imagen" y "sobre todos los seres vivos" (que se mueven sobre la tierra): 54. )Dos modos complementarios de señalar la misión del género humano tal como ha salido de las manos de Elohim? Así parece confirmarlo otra correspondencia, la que se da entre el imperativo "dominad" y el "hombre acabado", cuyo valor es idéntico: 36. ("Sol negro", n1 4, 33-38).