Efectivos
Jesús García.Mal partido, buen resultado. El Murcia no pudo seguir con su racha victoriosa y cosechó un empate a dos goles con el Pontevedra. El conjunto gallego se jugaba más que su rival y eso se hizo notar en el campo. Se puede decir que jugaron con una marcha más y con una motivación extra. El equipo de Juan Casuco, para que engañarnos, jugó mal. Aunque, eso sí, fue muy efectivo de cara al marco rival. Dos remates, dos goles. Lo mejor del partido fue el gol de Charles. Un auténtico señor gol.
La primera parte no tuvo claro dominador. El Murcia fue superior tácticamente, pero el Pontevedra llegaba con peligro. Tal vez porque ellos se jugaban más. El partido estaba resultando soso hasta que llegó el gol local. Su autor fue Julio Álvarez al aprovechar un error del portero Mosso y rematar de forma acrobática. El jugador madrileño está pasando por su momento más dulce desde que llegó a Murcia. No me extraña que ahora tenga tantas novias y que algunos equipos de Primera se fijen en él.
El Murcia, pese a ir por delante en el marcador, seguía dormido. Esto lo aprovechó su rival para empatar. Era el minuto 26, cuando un tiro directo de falta dio en el palo y su rechace lo recogió Capdevila para marcar. Luego más tarde una bonita conexión dentro del área de los gallegos pudo convertirse en el 1-2, pero el balón se marchó alto. El Murcia no respondía y estaba como atolondrad. Los minutos pasaron y el resultado no se movió en el marcador, con lo que se llegaría al descanso con empate.
En la reanudación los visitantes salieron con una marcha más que su rival. Fruto de ello llegó el golazo de Charles en el 62. El jugador remataría de forma espectacular con una soberbia tijera (un tipo de disparo, que no llega a ser una chilena). La Condomina sólo tuvo que hacer dos cosas. Callarse y aplaudir. Pero si algo ha cambiado este Murcia es su poder de reacción. En otros tiempos este partido se hubiese perdido. Julio Álvarez botaría una falta que Iván Alonso remataría de forma espectacular, marcado bien los tiempos y girando el cuello con sutileza. Otro golazo.
Los granas querían más y es que eso de ganar partidos es como el tabaco. Un vicio. Lo bueno es que esto no mata. Pero el equipo jugó más con el corazón que con la cabeza y estuvo incómodo sobre el terreno de juego. La entrada de Pedro León por Álvarez, el gran ovacionado de la noche, no surtió mucho efecto, aunque el canterano mostró buenas maneras. El Pontevedra parecía conformarse con el resultado y consiguió su propósito. Al final, reaparto de puntos que deja al Real Murcia en una zona tranquila, gracias a su racha positiva de resultados. El próximo partido será contra el Tarrasa, un encuentro clave para la permanencia.