Imparables
Jesús García.Quién lo iba a decir hacer dos semanas. Seguramente todos los pesimistas estarán escondidos en cualquier lugar del mundo al ver como en apenas tres jornadas, el Real Murcia ha pasado de estar en puestos de descenso a estar a siete puntos. Y todo ello gracias a los tres triunfos que ha cosechado de manera consecutiva. Hacía mucho tiempo que esto no sucedía (dos años), cuando enlazo tres victorias ante Córdoba, Levante y Las Palmas. Esta vez su víctima ha sido un buen Tenerife, que puso en aprietos al Real Murcia, sobre todo en la segunda parte, cuando Hidalgo falló un penalti que Jaunmi (hizo un gran partido) detuvo con una excelente parada. Richi fue el autor del único gol del partido, que significó tres puntos y tener casi un pie en Segunda.
El Murcia venía de ganar al Valladolid y salió muy motivado. Tenía el balón, algo que hacía tiempo que no se veía. Acciari, de cabeza y a la salida de un corner, estuvo a punto de marcar, pero Álvaro Iglesias supo responder con una gran estirada. En el 21, llegó una de las jugadas claves del partido. El Tenerife montó un rápido contraataque que acabo dejando solo a Kiko Ratón (aún no me explico cómo un jugador profesional se puede poner ese apodo) ante Juanmi y el cancerbero evitó el gol. Pero en la jugada posterior, un contragolpe llevado por Julio Álvarez e Iván Alonso acabó con un pase de éste, para que Richi, que llegaba como el ejército de Atila, mandara el balón a la escuadra. Un golazo. Se decía que el Murcia era un equipo sin suerte y parece que ahora la está teniendo. El Tenerife, por su parte sólo creaba peligro con balones colgados, que terminaban en las manos de un seguro Juanmi. El marcador no se volvió a mover y al descanso se llegó con ventaja mínima para los granas.
Si la primera mitad fue para el Murcia, la segunda tuvo color tinerfeño. Los granas sufrieron mucho ante un rival que no se jugaba nada. La verdad es que el Tenerife jugó mejor y creaba peligro a balón parado. Castillo Estévez, que estuvo francamente mal, se inventó un penalti en el área murciana. Ahí vino otra de las claves del partido. Hidalgo se encargaría de tirarlo y Juanmi de pararlo. Por cierto un gran parada. La Condomina se volvió loca y empezó a gritar al unísono un nombre que fue muy criticado en el pasado. Así es la vida, pasas de héroe a villano en tan solo un segundo. El Murcia lo siguió pasando mal, pero sufrimiento mereció la pena y el marcador por fortuna no se movió. El Real Murcia consiguió tres puntos que puede significar una salvación y el la próxima jornada tiene una nueva oportunidad para aumentar la ventaja en su derbi ante el Ciudad de Murcia..