Un derby con dos sabores

Un derby con dos sabores

Jesús García. El partido no defraudó a nadie. Fue vibrante, lleno de emoción y en ocasiones se pudo ver buen fútbol. Pero el derby tuvo dos sabores. El amargo fue para el Ciudad, que fue el damnificado. El equipo de Miguel Álvarez (debutante en el día de hoy) hizo una primera parte floja y una segunda a un buen nivel. El dulce fue para el Murcia, que hizo un encuentro muy serio y que tuvo el control de la pelota en muchas fases del encuentro.

El resultado final, que es lo importante, fue de 1-3 para los granas, aunque hoy jugaban de amarillo. El Ciudad de Murcia con esta derrota seguirá una jornada más en los puestos de descenso, pero con el consuelo de que sus rivales siguen fallando. Por el contrario, el Real Murcia certifica, si no lo ha hecho ya, la permanencia y se coloca en una zona tranquila. Ni frío ni calor.

Los primeros minutos fueron los esperados. Los derbis suelen ser partidos muy aguerridos con extras de motivación y eso se pudo ver en La Condomina. Cierto que el Murcia se hizo pronto con el mando de la pelota y eso incomodaba a los rojillos. Tuvieron que pasar diez minutos para que se viera el primer disparo a puerta. Merino se fabricaría una jugada personal, para luego soltar un disparo lejano que detendría Juanmi.

La reacción no tardaría en llegar, y en la jugada siguiente Richi pudo inaugurar el marcador, pero su gran disparo raso y ajustado a palo lo repelió José Juan para mandar el balón a corner. El partido alcanzaba su punto más álgido, era intenso y se arrancaban algunos aplausos. Tanto el Ciudad como el Murcia intentaban crear peligro a balón parado con Luque y Julio Álvarez El primero estuvo muy bien durante todo el partido y marcó un golazo del que luego hablaremos.

La llegada de Miguel Álvarez cambió algunas cosas en el equipo. La defensa parecía segura, aunque el ataque (no todo puede ser perfecto) seguía siendo solo Güiza (pero hoy no lo fue). El de Jerez estuvo mal, desaparecido y el equipo lo notó. La muestra de ello fue que en la primera parte crearon pocas ocasiones de gol y la solución la buscaban con tiros lejanos por mediación de Luque. Acciari, que una vez más se hizo dueño del centro del campo, estuvo a punto de marcar de cabeza un corner botado por Julio Álvarez, pero esto fue una premonición a lo que después sucedería.

Los protagonistas eran los mismos, pero el desenlace fue bien distinto. El gol. Julio Álvarez sacó una falta y puso el balón en el corazón del área, y Acciari con un remate de cabeza de arriba abajo, mandaría el balón a la red. El Ciudad no se descompuso, y Luque puso en aprietos a Juami con un golpe franco, pero el de Cartagena atajó sin problemas. Esto fue lo último que sucedió en la primera parte y se llegó al descanso con ventaja mínima para los de Juan Casuco.

En la segunda parte, el técnico jienense hizo un cambio, Luciano por Merino. Los rojillos salieron con una marcha más que su rival, pero cuando mejor estaba jugando le llegó el mazazo. Corría el minuto 49, cuando Richi mandó un centro al punto de penalti e Iván Alonso, que se anticipó a Curro Montoya, tocó el balón lo suficiente con la puntera para sorprender a José Juan. Gol.

Pero el conjunto local seguía sin bajar los brazos, y Miguel Álvarez puso más mordiente ofensivo con Joao Paulo. El Ciudad atacaba sin cesar y en el 58 llegó el golazo de Luque. Una falta lanzada de forma magistral acabó alojándose en la meta de Juanmi. Llegaron los mejores momentos para los rojillos y los granas lo pasaban mal. Pese a ello, Juan Casuco, que no le faltó valentía, sacó a Karanka. Los minutos pasaban y los locales quemaban sus bazas en jugadas de estrategia que la defensa grana repelía una y otra vez.

Marañón ralló la perfección y por una vez en su vida hizo un buen partido. Sin fallos. El técnico visitante decidió sacar a Pedro León (un canterano) y a buen seguro que nunca olvidará el día de hoy. Una jugada por la banda iniciada por Luismi acabó en las botas de un aguerrido Pedro, que marco su primer gol como jugador profesional y que sirvió para sentenciar el partido.

En conclusión, como diría el tópico, el gato al agua se lo llevó el Murcia. Aunque el resultado más justo hubiera sido el empate. El Ciudad no jugó para perder, pero los errores puntuales fueron determinantes. Por el contrario el Real Murcia da un golpe en la mesa, consigue su cuarto triunfo consecutivo y la salvación la tiene al alcance de la mano. Estos tiempos ya son mejores.