Explicación: La persona humana
puede comunicarse con Dios de Corazón a corazón
directamente.
El camino ordinario es una mutua influencia de los afectos
espirituales, psíquicos y corporales
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Hablan los antiguos
Los antiguos hicieron análisis de estados del alma
en clave espiritual, con un gran calado antropológico en la descripción
de una serie de afectos. Son muy valiosas descripciones de la acedia
o tibieza; como la "desesperación de la debilidad"
trance necesario para pasar del hombre estético almoral y del moral
al hombre verdaderamente religioso de la que dijo Kierkegaard que consiste
en que cada uno "desesperadamente no quiere ser él mismo”. Manifestaciones
de ella llamada también tibieza según: San Isidoro. Algunas son más
corporales o de la sensibilidad:
Otiositas, (ociosidad). La pereza es una de las grietas fundamentales.
Impuntualidad. Perdida de tiempo. Incumplimiento de los deberes. Buscar
lo fácil.
Somnolentia (mente dormida). Poca atención en el estudio. Debilidad
Importunitas mentis. distracciones inoportunas e insistentes. Soñar despiertos.
Quimeras
Inquietudo corporalis (inquietud corporal). movimientos de impureza fruto
de la ociosidad, de la comodidad, del descontrol de la vista el oído
o la imaginación. Vehemencias difíciles de controlar. Búsqueda de compensaciones
en el comer el beber o el ver.
Inestabilitas. Alteraciones del humor por la escasez de virtud. Las buenas
disposiciones no bastan, y con los fracasos aumenta la sensación de
desaliento y tristeza. Cambios bruscos de carácter. Deleitarse en la
tristeza. Compasión de uno mismo. Non cogitari nisi de se. (No pensar
más que en sí mismo).
Verbositas (excesiva locuacidad). Non loqui nisi de se (no hablar más
que de sí mismo). Hablar sin escuchar. Mutismo. Superficialidad en las
conversaciones
Curiositas (Curiosidad morbosa). Afán de novedades. Querer enterarse de
la vida de los demás. Intentar probar algo pecaminoso sólo por ver que
pasa. No saber huir de las ocasiones, Ansia de probarlo todo
Los antiguos usaban un modo interesante de hablar de las consecuencias
de los estados del alma llamándoles hijas de la tristeza
Rancor (rencor) Animo enemigo de los que actúan bien. Deseo de realizar
acciones prohibidas y pena de que estén prohibidas. Espíritu vengativo.
Envidia. Pensar mal. Dolerse de la alegría en la entrega de otros.
Pusillanimitas (pusilanimidad) Alma pequeña y ánimo encogido y cobarde.
Cobardía por temor y falta de amor. Fijarse excesivamente en las dificultades.
No actuar con decisión. Falsa humildad
Amaratio (amargura) actitud que frecuentemente se refleja en el rostro,
en los juicios pesimistas, en la visión negativa. Intentar aguar la
fiesta a los optimistas con un falso realismo que oculta la falta de
decisión para actuar y los remordimientos interiores.
Desperatio (desaliento más que desesperación total, que también se puede
dar) Dejar de luchar, verlo todo negro. No saber arrepentirse. Desconfiar
de la misericordia de Dios. No poner los medios adecuados para vencer
San Gregorio Magno hace un elenco bastante parecido:
Malitia. Voluntad mal inclinada por el deseo de placer o de honores que
se vicia en la intención. Retorcimiento en la sinceridad. Manifestación
primera del desamor y del orgullo
Rancor .
Pusillanimitas.
Torpor circa praecepta (torpeza y mala voluntad para cumplir los mandatos
morales). Lentitud ante lo que no satisface los propios caprichos. Una
mirada apagada para el bien que no se percibe como tal, ya que se ha
narcotizado la conciencia.
Evagatio mentis circa illicita Divagación de
la mente, la imaginación y la memoria alrededor de pecados sin
llegar a consentir del todo). Una mirada atenta para lo ilícito
que se desea más o menos ocultamente, no apartarse con decisión
de las oportunidades de caer. Construcción de castillos en la
imaginación.
Muchos psicólogos han hecho análisis de los sentimientos desde perspectivas
muy distintas como es el caso del resentimiento hacen Nietzsche y Max
Scheler en direcciones opuestas. Y se puede percibir la profundidad
de la persona humana, aunque muchas veces la mirada del observador distorsione
lo que se ve por influencia de lo que se quiere ver y justificar la
propia experiencia objetiva.
También pueden servirnos
las descripciones del amor en sus grados más elevados como lo hacen
diversos santos. En este estado los sentimientos tienen orden, el corazón
está pletórico y las sensación del estado del alma es paz en las circunstancias
más diversas
Veamos como describe Santa Teresa de Jesús el estado interior en el que
el amor es perfecto y transfigurado. Las emociones también tienen su
parte, especialmente en paz y gozo: “Aparécese el Señor en este centro
del alma sin visión imaginaria, sino intelectual -aunque más delicada
que las dichas- como se apareció a los Apóstoles sin entrar por la puerta,
cuando les dijo: «Paz vobis».En
un secreto tan grande y una merced tan subida lo que comunica Dios allí
a el alma en un instante y el grandísimo deleite que siente el alma,
que no sé a qué lo comprar sino a que quiere el Señor manifestarle por
aquel memento la gloria que hay en el cielo, por más subida manera que
por ninguna visión ni gusto espiritual. No se puede decir más de que
-a cuanto se puede entender- queda el alma, digo el espíritu de esta
alma, hecho una cosa con Dios, que como es también espíritu, ha querido
Su Majestad mostrar el amor que nos tiene en dar a entender a algunas
personas hasta adónde llega, para que alabemos su grandeza; porque de
tal manera ha querido juntarse con la criatura, que así como los que
ya no se pueden apartar, no se quiere apartar El de ella”.
Quizá
es esto lo que dice san Pablo: «El que se arrima y allega a Dios, hácese
un espíritu con El»[1],
tocando este soberano matrimonio, que presupone haberse llegado Su Majestad
a el alma por unión. Y también dice: «Mihi vivere Christus est, mori
lucrum»[2]. Ansí me parece puede
decir aquí el alma, porque es adonde la mariposilla, que hemos dicho,
muere, y con grandísimo gozo, porque su vida es ya Cristo”
Es interesante lo que dice en el nº 11 “Pues tornando a lo que decíamos,
en metiendo el Señor a el alma en esta morada suya, que es el centro
de la misma alma, así como dicen que el cielo empíreo -adonde está nuestro
Señor- no se mueve como los demás, así parece no hay los movimientos
en esta alma, en entrando aquí, que suele haber en las potencias e imaginación,
de manera que la perjudiquen ni la quiten su paz” corroborado en el
13 “Pues, tornando a lo que decía, no se entienda que las potencias
y sentidos y pasiones están siempre en esta paz; el alma, sí; mas en
estotras moradas no deja de haber tiempos de guerra y de trabajos y
fatigas; mas son de manera que no se quita de su paz y puesto. Esto
es lo ordinario”.
“Este centro de nuestra alma -o este espíritu- es una cosa tan
dificultosa de decir, y aun de creer, que pienso, hermanas, por no me
saber dar a entender, no os dé alguna tentación de no creer lo que digo;
porque decir que hay trabajos y penas y que el alma se está en paz,
es cosa dificultosa.Quiero os poner una comparación o dos: plega
a Dios que sean tales que diga algo; mas si no lo fuere, yo sé que digo
verdad en lo dicho.Está el
Rey en su palacio, y hay muchas guerras en su reino y muchas cosas penosas;
mas no por eso deja de estarse en su puesto. Así acá. Aunque en estotras
moradas anden muchas baraúndas y fieras ponzoñosas y se oye el ruido,
nadie entra en aquélla que la haga quitar de allí; ni las cosas que
oye, aunque le dan alguna pena, no es de manera que la alboroten y quiten
la paz; porque las pasiones está ya vencidas, de suerte que han miedo
de entrar allí, porque salen más rendidas”[3].
Se podrían recoger muchos testimonios tanto de las formas supremas de
espiritualidad como de los sentimientos en el caso de degradación humana
Las carencias afectivas.
Las carencias
del cuerpo afectan grandemente a la conducta humana. Si faltan o sobran
determinadas substancias afectan grandemente a la libertad, por ejemplo
el litio, los neurotransmisores, los hematíes, las hormonas etc. Las
carencias en la afectividad por exceso o por defecto afectan también
a la conducta. Sin embargo no resulta fácil –aunque se intenta una y
otra vez- encontrar relaciones de causa y efecto entre los sentimientos,
afectos o pasiones con la conducta. Muchas enfermedades psíquicas y
físicas encuentran en estas carencias su causa, resulta difícil hallar
una relación causa-efecto, aunque se intenta una y otra vez, sobre todo
en el ámbito psiquiátrico, y menos en el de la normalidad –no es nada
fácil de evaluar lo que es normal pues depende de lo que se piense qué
es un hombre- y menos en el campo de la espiritualidad, aunque los místicos,
como hemos visto, dan luminosas lecciones de psicología.
En la búsqueda de lo
profundo se introduce Nietzsche en su análisis del resentimiento y lo
vital. Pero sobre todo influirá en nuestro tiempo la noción de subconsciente
de Freud, aunque sus fracasos curativos sean más que conocidos. Freud
encuentra lo profundo en la líbido sexual y con esta clave intenta explicar,
con notable fracaso intelectual, todo lo humano. Adler le corrige poniendo
el fondo y la llave de interpretación en el poder; Jung en el arquetipo
religioso; Bingwanger en la relación amorosa yo-tú; Frankl en la represión
del sentido religioso de la vida. Es posible encontrar muchas interpretaciones
más o menos ingeniosas que dependen, más o menos conscientemente de
la antropología que las sustenta; que, a su vez, recibe la luz o la
oscuridad de la noción de Dios que tenga el autor, pues necesariamente
tiene alguna.
Se podría intentar una
tabla con los afectos según Santo Tomás y ver la normalidad, el exceso
y el defecto y seguro que encontraríamos mucha ayuda para ayudar al
hombre real que tiene que aprender a vivir viviendo, más que teorizando,
y que muchas veces es víctima de teóricos imprudentes. Desde luego si
miramos las pasiones una a una por exceso o por defecto es fácil observar
problemas de conducta. Así ocurre en la falta o exceso de ira, de miedo,
de tristeza, de alegría, de esperanza. No así en el caso del amor que
es el afecto que engloba a todos los demás. Es cierto que se puede usar
la palabra amor para expresar realidades humanas que están bien lejos
del amor verdadero. Pero su carencia tiene efectos muy importantes,
rápidos o de efectos retardados.
Un medio de superar las carencias es la catarsis, o
enfrentamiento cara a cara ante el problema que no se puede, o
no se quiere, reconocer. Es conocido el valor de la sinceridad
y aceptación de una realidad. Puede ser traumática y producir
miedos, odios, resentimientos, abatimientos etc. Pero es difícil
decir cómo influye en cada individuo, pues la misma situación
a unos los hunde y a otros los eleva. Ya Kierkegaard hacia notar
una realidad bien conocida que la mayoría tiene más miedo a la
verdad que a la muerte. En definitiva se trata de un aspecto de
lo que indica Cristo: “La verdad os hará libres”.
Las mismas denuncias de los siete ayes de denuncia a los escribas
y fariseos salvan a los que aceptan, y llenan de odio homicida
a los que se resisten. Es la realidad de todos los tiempos.
La verdad personal, además de la teórica, lleva a una auténtica
liberación interior. No es esta la única solución, ya que muchos
problemas de carencias afectivas o de enfermedades psíquicas tienen
remedios medicinales o no tienen remedio de momento.
Esquema general de la afectividad.
Aunque nos falten muchos datos y
luces sobre el cerebro, el cuerpo, el alma y Dios se puede ampliar nuestro
conocimiento de la afectividad según el siguiente cuadro
|
Persona
Humana |
Dios |
Corazón a corazón |
|
Persona
Humana |
Alma |
Afectos Espirituales |
| Mente y voluntad y cuerpo se
influyen mutuamente |
| Persona
Humana |
Cuerpo |
Afectos psíquicos |
| Desde
la mente se puede influir en el psiquismo y en los afectos corporales |
| Los
afectos corporales y los psíquicos influyen en la afectividad
espiritual |
| Persona
Humana |
Cuerpo |
Efectos
Corporales |
| Si
la parte corporal domina no hay libertad ética |
| La
unidad de la persona reúne este haz afectivo |