Anexo 3

 

  Conócete a ti mismo
  Dignidad de ser persona
  La persona participa de la Trinidad
  Ser libre
  Ser amoroso
  Ser pensante
  El corazón de la persona
  Afectividad Normal
  Afectividad
  Afectividad completa
  Ser que ama la belleza
  Ser con voluntad
  Voluntad
  Ser feliz
  Ser sufriente
  Ser herido
  Ser virtuoso
  Ser corporal
  Ser sexuado
  Ser con otros
  Ser amistoso
  Ser que muere
  Ser histórico
  Persona y evolucionismo
  Jesucristo revela el hombre al hombre
  Ser hijo de Dios
  Vida mística
  Los dones
  Consumación
  Anexo 1
  Anexo 2
  Anexo 3
  Anexo cerebros
  Anexo Freud
  Anexo 5
   
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Anexo 3. El evolucionismo

Comencemos por tres científicos: Hoyle, Salet y Grassé, antes citado. Fred Hoyle  no admite las tesis del neodarwinismo y da sus razones. Primero expone las razones por las que la probabilidad de haber aparecido espontáneamente la vida sobre la Tierra es pequeñísima, tan pequeña que lo hace imposible. Fred Hoyle hace esta comparación: En una chatarrería hay todos los fragmentos y las piezas de un Boeing 474, separadas y desordenadas. Si un tifón se abate sobre la chatarrería, Cual es la probabilidad de encontrarnos luego con un 747 totalmente montado y listo para el vuelo. Mucho más pequeña es todavía la de poder surgir la vida espontáneamente de las piezas (aminoacidos, nucleótidos...) que hubiera en la mar primitiva.

De hecho, las variaciones por mutaciones en los errores de copia del ADN se producen a un ritmo lentísimo, insuficiente para explicar la macroevolución; los fósiles han recibido una mala lectura ya que faltan los testimonios de los grandes cambios (ni el Archaeopteryx muestra el paso de los reptiles a los pájaros, porque es una pieza aislada que ni dice cómo surgieron de los reptiles ni que de ella vinieran las aves); hay muchos problemas en biología no resueltos por el darwinismo: la coloración advertidora de ciertos insectos contra los depredadores, la complicada vida de ciertos parásitos, el baile de las abejas para indicar dónde hay flores, la construcción de las telarañas por la arañas...

La originalidad de Fred Hoyle es que para solucionar el problema de la aparición de la vida en la Tierra y su desarrollo recurre a un origen extraterrestre. Dice que los cometas y meteoritos pueden habernos traído los gérmenes de vida, y que todavía ahora nos traen de vez en cuando.  Imagina, pues no encuentra aotra explicación, que existe una inteligencia cósmica que dirige el proceso biológico que el hombre ha descubierto Georges Salet  desde la matemática que el binomio formado por la selecci—n natural y las mutaciones actuando por puro azar no es suficiente para explicar el transformismo, o sea, la macroevolución. Sólo explica la microevolución, en la que todos los biólogos están de acuerdo.

Pierre Paul Grassé (1895-1985) Escribió mucho. Si sumamos libros, comunicaciones y artículos, pasan de trescientas sus obras. La más importante fue la dirección de un Traité de Zoologie en treinta y seis volúmenes, publicada entre 1948 y 1979. Fue considerado por muchos como el primer zoólogo del mundo. Fruto de su experiencia de zoólogo publicó en 1973 L’èvolution du vivant. muestra cómo el neodarwinismo es insuficiente para explicar la evolución. En 1980 publicaba L’homme en acusation para exponer lo que se refiere al origen de la especie humana y contestando a los que consideran el hombre como una especie más dentro del reino animal sin referencia a su espiritualidad.

Grassé ha leído la obra de Salet aprueba sus cálculos matemáticos, no su parte biológica. Los hechos llevan a admitir la realidad de una evolución de los vivientes, entendida como un desarrollo ordenado, no caótico, de unas formas menos complejas a otras cada vez más complicadas y diversificadas, sin que se dé una evolución regresiva propiamente dicha, aunque todaváa faltan muchos anillos de las cadenas para establecer parentescos entre las ramas de vivientes. Nuestra ignorancia es tan grande que no osamos ni tan sólo asignar un tronco ancestral común, ni que sea poco preciso, a los tipos que forman los protozoos, artrópodos, moluscos, vertebrados... La ausencia de documentos concretos referentes a las grandes jornadas de la evolución hipoteca de repente y gravemente toda teoría transformista. El modo en el que se ha realizado la evolución no cuadra con la explicación neodarwinista. La evolución que ha creado nuevos tipos de organización, como, por ejemplo, el paso de reptil a mamífero, tiene unos caracteres distintos de los descritos por mutaciones y selección natural y no pueden explicar las variaciones coordinadas que actúan sobre varios órganos a la vez. Además, ¿cómo podría desembocar la selección natural en una misma forma de mamífero, obrando sobre poblaciones muy separadas y en medios distintos? Esto no concuerda con el principio neodarwinista

Si el azar neodarwinista no da razón de cómo han evolucionado los organismos hay que encontrar otra explicación. La llamará variación lamarckiana autoadaptativa,  señalando que la orientación de los fenómenos es tan clara como en el desarrollo de un huevo, es decir,  que la evolución siga una cierta dirección.  despuÉs de una larga síntesis,  resumen su teoría en seis puntos:

1. La evolución es un fenómeno orientado y no se puede realizar sólo por variaciones hereditarias aleatorias.

2. Exige incorporación de nuevos genes en los cromosomas.

3. Esto no se puede explicar por mutaciones al azar.

4. Todas las líneas de un mismo tronco tienen tendencias iguales hacia una determinada forma en grados distintos.

5. La evolución depende de un trabajo que se realiza a nivel de infraestructura. El ADN estabiliza la evolución, pero no la crea.

6. La mutagénesis, o mutaciones azarosas, es utilizada por el organismo sólo secundariamente para acomodarse al medio ambiente y es la principal causa de las diferencias entre individuos, razas y especies.

No dice nada más. Deja para el lector la consecuencia: ¿Quién ha dotado de estos factores internos a los seres vivos para que evolucionen como lo han hecho? Hay que responder, con Salet, que la Inteligencia es anterior a la vida[1]. Uno de ellos muestra las dificultades del evolucionismo sobre todo a nivel de los hechos. El Dr Villanueva señala que respecto a la Especiogénesis. La paleontología ha mostrado que, en general, las especies se mantienen estables desde que aparecen en un momento dado de la historia (y algunas de ellas se extinguen). Y ha mostrado que algunas de ellas derivan gradualmente de otras anteriores —formando una especie de árbol (tronco y ramas)—, mientras que otras están desconectadas de sus antecesoras (hay "saltos" o discontinuidades entre ellas; por tanto, ha negado la supuesta existencia de "eslabones perdidos o desconocidos"). El resultado es un bosque de arbolillos (o, si se prefiere, de arbustos) y no un único árbol.

Ha observado que, desde su inicio hace 3.700 millones de años, la vida unicelular es la única existente durante muchos millones de años, hasta que comparece la vida pluricelular simple. Y que es al comienzo del Cámbrico (hace sólo 500 millones de años) cuando aparecen simultánea­mente millones de nuevas especies complejas; por lo que recibe el nombre de "big bang animal". Esto significa que la vida no avanzó gradualmente, sino a grandes saltos. Es la doctrina "saltacionista" (una sucesión intermitente de saltos y de pausas), enunciada en 1972 por los paleontólogos Stephen Gould y Niles Eldredge.

Antropogénesis. En el siglo XX se han realizado muchísimas excavaciones y obtenido numerosos fósiles. Los resultados más seguros son los siguientes: 1) hay varias razas (o especies, si quiere llamárselas así) de homo sapiens, unas más modernas y otras más antiguas; 2) hay varias especies de seres que tienen rasgos humanos y rasgos simiescos: los australopithecus; 3) que el homo es incluso más antiguo que el australopithecus, de manera que no puede descender de él (o sea, que el hombre no desciende del mono, como vulgarmente se dice); 4) por consiguiente, que homo, australopithecus y monos auténticos son tres líneas paralelas sin conexiones entre sí, son tres arbustos y no un único árbol.

Entendiendo que evolucionismo sostiene que todas las especies que aparecen en diversos momentos tienen que derivar de sus predecesoras, y de una manera continua o gradual y progresiva. Defienden la maxievolución y el que todas las especies derivan de un único progenitor ancestral. El dibujo de su hipótesis sería la de un único árbol.

Proponen también un mecanismo explicativo general: 1) cambio, 2) selección, y 3) transmisión y, por tanto, fijación o adquisición del cambio seleccionado. Pero ahora sabemos con mayor certeza que sus contemporáneos que explican hechos inexistentes.

Recientemente desde diversos ángulos científicos se cuestiona las teorías evolucionistas como Pero en 1970 el nipón Kimura recordó lo que se habían olvidado los anteriores: que lo frecuente es la estabilidad, y que las infrecuentes mutaciones, si son substanciales (esto es, profundas, como ser gorila alado), son letales (y, por ende, refuerzan la estabilidad); y si son accidentales (o sea, superficiales, como ser gorila albino), son indiferentes o neutrales (y, por esto, viables). Es la «teoría neutral de las mutaciones».

También en 1970 Stuart Kauffmann denunció la "idolatría del gen" contenida en el segundo neodarwinismo. Con esta expresión quería indicar que parecía que todo cambio (estructural y funcional) dependiera del cambio o mutación en un único gen, como si se tratase del paso de no tenerlo a tenerlo, del paso de 0 a 1. Y claro, la probabilidad de que esto ocurra es relativamente alta. Pero en el genoma real las cosas no son como las pintaban. Tan sólo la formación de un ojo requiere el esfuerzo conjunto de 2000 genes. No basta, pues, el adquirir uno de ellos, ni tampoco adquirir 1999: es necesario adquirir a la vez los 2000. Y así la probabilidad disminuye vertiginosamente (es el paso de 0 a 1 de los 2000 dígitos de este número) y lo hace imposible en este espacio ocupado por el universo y en este tiempo disponible por él. Se comprende también que si hay un cambio en uno de esos 2000, o es indiferente o es letal (como lo es equivocarse en uno sólo de los dígitos que componen el número de teléfono al que llamamos). Pero eso no es todo: no sólo hay 2000, sino que muchos de ellos dependen de sus compañeros, esto es, están "cruzados" (como si la línea estuviera enrollada y hubiera puntos de contacto). Esto hace que dicho número esté "blindado" contra los cambios o mutaciones, ya sea por azar o por influjo externo. Lo que, en resumidas cuentas, significa la "idolatría del gen" es la "hiper­simplificación de lo genético", cuando en verdad es complejo: una batería de genes. Abate, por tanto, el segundo neodarwinismo.

El embriólogo inglés Waddington redescubrió una verdad olvidada: que el influjo interior y exterior actúa sobre el patrimonio genético del individuo, haciendo que algunos elementos que estaban latentes o silentes dejaran ver su faz y su voz (algo así como la enfermedad de la hemofilia, que la poseen algunas mujeres, pero que sólo se manifiesta en sus hijos varones). Eso explica que nuevas razas —e incluso nuevas especies vecinas— estuvieran potencialmente precontenidas en sus progenitores.

En 1972, los paleontólogos estadounidenses Gould y Nieldredge dan a conocer su exposición de la "evolución a saltos", que mina la base fáctica del segundo neodarwinismo, esto es, del evolucionismo. En esta misma línea de ser verdaderamente científicos y huir de las ideologías con prejuicios, un zoólogo Rèmy Cauvin autor de numerosas obras entre 1941 y 1997 escribe Le darwinisme ou la fin d’un mitthe (Ed du Rocher, Mónaco, 1997) diciendo que la filosofía profunda del darwinismo no tiene fundamento. Subraya que se sirve tautologías: la selección natural origina la supervivencia de los más aptos, y los más aptos son los que sobreviven. Hay multitud de ejemplos de que los cambios no son así, o hay animales pancrónicos, como los batracios. Concluye “la adaptación no es una explicación es una descripción” y la teoría es necesaria para la ideología materialista. Mientras que el científico que acepta la existencia de Dios Creador no necesita ceñirse a tan estrechos límites, aunque pueda seguir también un evolucionismo moderado.

 La Doctora Lopez Moratalla se declara científicamente evolucionista dentro de la fe cristiana con argumentos. Dice que “compete a las ciencias biológicas explicar los procesos y los mecanismos que dan lugar, en el curso de la evolución de los seres vivos, a la aparición de una nueva especie -un fenómeno conocido como especiación-, cuando un grupo de individuos de una de especie se separa del resto, y emprende un tipo de vida tan particular que terminará constituyendo otra nueva diferente de la ancestral. El camino seguido por la evolución a lo largo del tiempo no es una línea recta. Más bien parece un gran arbusto con un tronco central dividido en tres grandes ramas, y muy irregular en la forma de su copa. En su origen, los grandes tipos de animales o plantas -los llamados fila-, como por ejemplo los vertebrados, o las clases dentro de un filum, como peces, anfibios, mamíferos, etc., o los órdenes de aves, o de mamíferos, comenzaron siempre con un tipo de especiación muy peculiar y notable. Fue éste un proceso que produjo la ramificación principal del árbol filogenético. Posteriormente, ya las especies de ese nuevo tipo se parecen entre sí, y difieren del mismo modo del conjunto de la otra rama.

La aparición de la especie humana presenta dos grandes paradojas biológicas. De una parte, es una especie "inespecializada", cuyos individuos no reciben de la dotación genética la información para conocer los modos de comportamiento, sino que los aprenden de las creencias y valores recibidos culturalmente. Y de otra, es una especie que, en el transcurso de más de un millón de años, lejos de diferenciarse y separarse en especies biológicamente diferentes, se ha integrado, por evolución cultural, como sociedad o familia humana, constituyendo la Humanidad. Esta humanización es un largo proceso, que tiene como base biológica un conjunto de ligeros cambios en la morfología corporal, que han conducido desde el hombre más antiguo, Homo habilis, hacia las diversas etnias actuales del Homo sapiens sapiens.  

 La Paleontología y otras áreas de la Biología, especialmente la Embriología, han ampliado las explicaciones neodarwinistas acerca del origen de nuevas especies, al aportar tipos nuevos de mecanismos de aislamiento reproductor; mecanismos diferentes de la acumulación gradual de mutaciones genéticas y selección natural. Son mecanismos que pueden incluirse en el "modelo puntuado". Este modelo surgido de la teoría del equilibrio puntuado, propuesta por los paleontólogos Niles Eldredge y Stephen Jay Gould, plantea que los cambios morfológicos en individuos de un mismo linaje -la anagénesis-, y la división de una especie en dos -cladogénesis-, están relacionas causalmente. Así, se ha dado, en un tiempo breve, una aceleración del cambio morfológico en unos pocos individuos que divergen de la especie original para formar otra nueva, inicio de una gran rama del árbol evolutivo, o macroevolución; después de este cambio genético brusco pueden darse otros mucho más lentos y posiblemente seleccionados en relación con el entorno. El cambio brusco que aísla reproductivamente a los individuos, que propone el modelo puntuado, puede ser de diversos tipos.

Pero, sin duda, el mecanismo más frecuente de aislamiento reproductor, independiente del entorno, ha debido ser el que procede de diferencias morfológicas originadas por cambios en las estructuras de los cromosomas: los cromosomas se parten, se fusionan, o reorganizan la posición de los genes que contienen. Mediante este proceso se origina una disminución acusada de la fertilidad de los híbridos: los hijos de un progenitor que no sufrió cambio, y de otro progenitor que sí que los sufrió. Y de esta forma, se favorecen cruzamientos sólo entre iguales, que son o bien del tipo "antiguo", los que no han cambiado, o bien entre los del tipo "nuevo", sin que se permitan entre los miembros de ambos tipos.

Destaquemos dos aspectos de lo que acabamos de describir. En primer lugar, que las especiaciones producidas por los diversos mecanismos siguiendo los diferentes modelos requieren que los individuos "fundadores" sean o muchos, o sean unos pocos, pero no parece que pueda bastar una sola pareja para que se separe una especie de otra.

Y en segundo lugar, que la evolución ha seguido estos diferentes modelos gradualista o puntuado, y no sólo uno de ellos. Son realmente dos patrones evolutivos diferentes, y no dos explicaciones, o dos modos de ocurrir en la realidad, un mismo fenómeno. Si bien ambos procesos han tenido un papel importante en los cambios evolutivos, no significan lo mismo. Son dos procesos evolutivos con diferente significado biológico, que no sólo han contribuido en diferentes momentos, sino que han contribuido en diferente medida a la evolución. Por el primero, el modelo gradual darwinista, se explica que la selección natural origine diversidad, optimización y adaptación al entorno; esto es una microevolución, una creación de variabilidad intraespecie, y que a veces llega a originar la separación de una población en dos especies muy semejantes. El cambio es el componente azaroso, mientras que la selección natural es la fuerza conservadora que determina que de lo que ha aparecido permanezca aquello que resulte más apto para vivir en el medio en que surge. El segundo modelo, el cambio puntual y sin valor selectivo, puede dar lugar a grandes cambios macroevolutivos: inicio de una nueva ramificación, sin que medie, como base del proceso, el continuo ir cambiando siguiendo el cambio del entorno. Más aún, si bien el cambio genético se produce al azar, la fijación de ese cambio obedece a las leyes deterministas de la estructura del genoma, y sobre todo a las leyes que rigen el proceso de desarrollo embrionario por el que se construye el organismo; hay una selección interna que marca el rumbo del proceso evolutivo al permitir unos y no otros de los cambios genéticos acaecidos.

En esta línea recuerda la hipótesis de Jérôme Lejeune quien ha tendido desde el lado de la Ciencia el más largo de los puentes que pueden ayudar a que los datos de la Ciencia concuerden con lo que nos dice la Revelación acerca de los primeros padres de toda la Humanidad. La resonancia del "sueño de Adan" durante el que Dios "de la costilla que tomó del hombre hizo una mujer" en el relato del Génesis (10) le llevó a plantear el origen de la primera pareja humana en un mecanismo de gemelaridad monocigótica heterocariótica. Esto es, en un cigoto, con un cambio genético en algunos genes, y excepcionalmente en un conjunto de cromosomas XXY, se daría también excepcionalmente por gemelación en la primera división, con la que se inician nuevas vidas, un varón XY y una mujer XO, ambos con un mensaje genético idéntico, salvo en los cromosomas sexuales, y por primera vez genoma humano y diferente al de sus progenitores

Grupos étnicos humanos

En la especie Homo sapiens sapiens el concepto raza, o población intraespecie, se desdibuja, si se compara con las de las demás especies, y destaca, por el contrario, la diversidad individual. Las características de la conducta humana han hecho que el factor evolutivo variación génica sea muy alto, mientras el factor selección natural ha tenido poco relieve en la historia biológica humana. La semejanza biológica -frecuencia de alelos- de toda la humanidad es tal que si por un cataclismo desaparecieran todos los hombres excepto los africanos se conservaría con ellos el 93% del patrimonio genético común. El racismo no encuentra apoyo en las Ciencias Biológicas. La mutación es un proceso al azar, que en la especie humana es más frecuente que en otras por la gran variabilidad de hábitos alimenticios, etc. También aumenta la variación por la enorme frecuencia de descendencia entre personas procedentes de regiones geográficas alejadas. Al mismo tiempo la selección natural es menos potente y no disminuye la variabilidad. Es obvio que entre los hombres dejar más descendientes no es una cuestión de condiciones físicas debidas a alelos más aptos. Sólo las mutaciones que originan una muerte temprana disminuyen de hecho la descendencia. Pero como dice Lowontin, "un atleta olímpico que no tenga hijos tiene una eficacia nula en la evolución originada por variabilidad elegida por la selección natural, mientras J.S. Bach que era sedentario y muy obeso se distinguió por una eficacia darwiniana insólitamente alta: 20 hijos". Al mismo tiempo, en un ambiente con problemas adversos, como el frío, la selección desempeña un papel eligiendo entre lo existente: los esquimales produciendo más calor, los aborígenes sumergiéndose en un semi-letargo que ayuda a conservar el calor, y el resto de los hombres, sin ninguna ventaja natural, se las arreglan cubriéndose con ropa u otros sistemas de protección "artificiales".

El análisis de las frecuencias con que se encuentran formas concretas de distintos genes (alelos) ha permitido conocer que en el seno de grupo humanos, que han permanecido aislados durante largos periodos, se ha establecido un proceso de homogeneización interna por deriva genética. Todos se parecen mucho porque conservan sin mezcla el patrimonio genéticos de las familias fundadoras. Conservan unas frecuencias propias de alelos dentro del conjunto que constituye toda la diversidad génica humana, que corresponde al perfil del conjunto de familias que formaban al inicio esa población. Por ejemplo, los indios yanomanos de la cuenca brasileña del Orinoco viven en un centenar de aldeas de unos 100 vecinos; como todos los indios americanos descienden de las inmigraciones de asiáticos que cruzaron el estrecho de Boering hace 10.000 años. Por puro azar las familias fundadoras tenían una frecuencia alta de los alelos Di(a) del grupo sanguíneo Diago inexistente en los no asiáticos y una frecuencia baja del I (b) del grupo ABO. Los habitantes de las aldeas difieren poco entre sí y también poco en frecuencia de alelos de otros grupos de origen semejante como los xavantes o las tribus amazónicas. Además de esta deriva genética, que homogeneiza en el seno de una población aislada y diferencia de otras poblaciones, la selección natural ejerció una influencia también, aunque de mucha menor potencia: el color de la piel presionó en una misma dirección a los indios tropicales de la selva homogeneizando yanomanos y xavantes y separándolos de los indios de las llanuras del norte.

En la historia de la humanidad las inmigraciones y el mestizaje han sido amplios y continuos por lo que, salvo algunos caracteres muy poco significativos en grupos extremos que han permanecido largo tiempo aislados, no existen grupos puros que hayan existido como unidades diferentes. Si se compara la variabilidad entre las razas principales, africanos, amerindos, aborígenes australianos, caucasianos, indios y pakistaníes, mogoles, aborígenes del sur de Asia y Oceanía (tabla 1), de toda la variabilidad génica, el 85,4% se da entre individuos de una misma nación, un 8,3% entre naciones de una misma raza y un 6,3% entre razas distintas. Y lógicamente, si se comparan entre sí las frecuencias génicas de los individuos de pueblos extremos, que han permanecido aislados, el intervalo de frecuencias de diversos alelos es amplio.

De esta forma, todos los grupos étnicos portan prácticamente todos los genes humanos existentes, y lo que varía de unos a otros es la frecuencia con que aparecen algunos caracteres a causa de la deriva genética; es decir de las características de las familias fundadoras de ese pueblo o grupo. Estos resultados concuerdan con las conclusiones que se habían extraído de los estudios de restos humanos físicos y culturales, es decir, el origen africano de nuestra especie. Así se ha comprobado que la distancia genética entre africanos y no africanos es muy superior a la distancia que se obtiene de cualquier otra comparación intercontinental; entre africanos y no africanos es el doble de la existente entre australianos y asiáticos, y esta última a su vez es más del doble de la que existe entre europeos y asiáticos. La acumulación de cambios a lo largo del tiempo produce diferencias genéticas, como queda reflejado en el árbol genealógico de las etnias.

Se han analizado diversas regiones de DNA aislado de células de sangre periférica de personas de grupos diferentes y también estos estudios sugieren una rápida expansión del hombre moderno desde un punto de origen del centro de África. De forma similar se ha usado también el análisis del DNA mitocondrial para el estudio de la diversidad en el seno de poblaciones concretas; como por ejemplo entre judíos y árabes israelitas separados desde hace 5 a 10.000 años. En ellos, el tipo mitocondrial denominado 1 es el más antiguo y se encuentra presente en las dos comunidades. El tipo 6 -caucasiano- está con una frecuencia del 36% en judíos y es muy escaso en los árabes, mientras que ocurre a la inversa con el 7. Los tipos de DNA más recientes están sólo presentes en una u otra población.

Como vemos es una cuestión abierta en que es conveniente una mayor relación entre las ciencias experimentales y las filosóficas para que la pasión no lleve a absurdos que enrojezcan a los que estudien este tema con más datos y serenidad.


[1] Tomado de F Nicolau. L’evoliocinisme avui. Col.leció Cultura i pensament. Barcelona. 1998