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12. LA AMISTAD
La caridad tiene un orden: la amistad
¿Qué es la amistad?
La amistad, fenómeno humano
La amistad en la Antigüedad clásica
La amistad en el Antiguo Testamento
Jesucristo y la amistad
Condiciones de la amistad: virtudes humanas
Falseamiento de la amistad
El santo es el amigo de todos
LA CARIDAD TIENE UN ORDEN: LA AMISTAD
La caridad no excluye a nadie, ni a los enemigos. Sin embargo,
el hecho de amar a los que están más lejos no excluye
amar con más intensidad a los que están más
cerca. Un principio fundamental es que la caridad es ordenada, es
decir, que es mayor el amor hacia los que están más
próximos. Entre los que están más próximos
se encuentran, después de los familiares, los amigos. La
amistad es un fenómeno tan importante que sin amigo no se
encuentra la felicidad. Es más, entre los dolores más
profundos que se puedan encontrar en la vida está la traición
de un amigo. Aristóteles afirma que la amistad es "uno
de los más indispensables requisitos de la vida" De
ahí la necesidad de aprender a ser amigos.
¿QUE ES LA AMISTAD?
La amistad es la relación entre dos o más personas
que produce felicidad, compañía, ayuda. La amistad
lleva a la superación de la soledad, porque si hay una amistad
auténtica hay una comunicación de intimidades. Entre
amigos se pueden decir las cosas con franqueza, incluso las cosas
desagradables, que nunca se escucharían de un adulador o
de un extraño. En la amistad se da una comprensión
mutua que permite abrir el corazón con confianza.
La verdadera amistad no atiende sólo a las ventajas que
uno encuentra, sino que busca también proporcionar alegrías
a los amigos. Leibnitz decía que "amar es gozar con
la felicidad del otro"
La amistad, como amor desinteresado, produce una paz profunda y,
además, los amigos se enriquecen con la personalidad de los
demás. El ambiente de confianza que se crea en la amistad
permite hablar y ser escuchado, desaparece el temor aunque haya
exigencia mutua. Ante los amigos es posible dar lo mejor de uno
mismo, que un extraño o un indiferente no valoraría.
La amistad se forja lentamente. En un principio surge como una
simpatía espontánea basada en datos leves y cambiantes:
un saludo, una conversación amable. Esta simpatía
primera es muy superficial y puede cambiar. El siguiente paso reside
en la voluntad: se elige o se quiere al amigo. La voluntad elegirá
según sean las propias virtudes y su escala de valores. Después
vendrá la aceptación mutua, y así se inicia
el ambiente de la amistad. Este ambiente amistoso debe cuidarse
para que no se pierda. La amistad es la mayor de las riquezas. Shakespeare
decía: "en mis amigos están mis riquezas"
LA AMISTAD, FENOMENO HUMANO
La amistad es un fenómeno natural propio de la naturaleza
social del hombre, que encuentra en otros semejantes una relación
de afinidad, simpatía, que le lleva a unirse a ellos por
el afecto.
Los gentiles y los pecadores amaban solamente a sus amigos. El
estudio de la amistad en la Antigüedad nos puede ayudar a conocer
la diferencia y superioridad de la amistad cristiana.
La amistad en la Antigüedad clásica
a) Pitágoras. De los antiguos el que más trató
del tema de la amistad fue Pitágoras. Incluso llegó
a fundar unas fraternidades o asociaciones en que se procuraba vivir
la amistad del modo más perfecto. Estas comunidades desaparecieron
quizá por constituirse en grupo aparte y separado de los
demás ante los que se mostraban con indiferencia y un cierto
aire de superioridad.
b) Sócrates. Platón describe en sus Diálogos
el pensamiento de Sócrates sobre la amistad: se basa en el
amor y se regula por la virtud. La amistad surge de la necesidad
de algo que no se posee y se necesita. Más adelante se dará
una compenetración entre amigos.
c) Aristóteles. Trata magistralmente de ese tema en la Ética
a Nícómaco. El núcleo de su pensamiento es
que la amistad es una actividad por la que dos o más se asocian
para alcanzar la felicidad. "Es preciso compartir la existencia
del amigo, cosa que se logra por la convivencia y conversando y
compenetrando entre sí los pensamientos" La unión
a la que tiende la amistad lleva a la consideración del otro
como otro yo. Para Aristóteles la amistad está marcada
por el fin a que se dirige. No basta con la semejanza o con la compenetración
para que la amistad sea buena, tiene que buscar fines buenos, sólo
así es verdadera y crece. La amistad mala más bien
es complicidad. La amistad, en Aristóteles, es una emulación
en la virtud. El modo óptimo de alcanzar la felicidad es
la amistad.
d) Cicerón. Más que un tratado hizo un ensayo sobre
la amistad. Como pensador dice que el amigo es "otro yo"
y "la mitad de nuestro ser" Sólo se alcanza la
amistad cuando hay virtud: sinceridad, constancia, etcétera.
Por eso hay que excluir "la mayor peste de la amistad, que
es la adulación, la zalamería y el servilismo porque,
désele el nombre que se quiera, hay que delatarlo como vicio
de hombres ligeros y falsos que dicen todo por agradar y nada por
amor a la verdad"
Esta misma actitud moralizante siguió durante el imperio
romano, aunque con cierto escepticismo.
En el Antiguo Testamento
En el Antiguo Testamento se respira el mismo ambiente a que llegaron
los pensadores grecolatinos, pero con un fuerte componente religioso
que fortalece y eleva la amistad. Por una parte, la amistad requiere
virtudes: "el hombre amable en el trato será más
estimado que el hermano" (Prov. 18, 24), y añadirá:
"los buenos consejos del amigo son dulzura del alma" (Prov.
27, 9)
Los libros sapienciales contienen muchas sentencias sobre la amistad.
El Eclesiástico distingue el verdadero del falso amigo; sobre
el buen amigo dice:
"Un amigo fiel es poderoso protector, el que le encuentra
halla un tesoro. Nada vale tanto como un amigo fiel, su precio es
incalculable. Un amigo fiel es remedio saludable: los que temen
al Señor lo encontrarán. El que teme al Señor
es fiel a la amistad, y como fiel es él, así lo será
su amigo" (Eclo. 6, 14-17)
El motivo fundamental de la amistad lo pone sobre todo en el amor
a Dios sobre toda otra consideración humana. Por eso dirá
el Levítico: "Ama a tu amigo como a ti mismo" (Lev.
19, 18) A este precepto hace referencia Nuestro Señor Jesucristo
haciendo ver que todo hombre tiene razón de amigo superando
las distinciones de raza, país, nivel social, etcétera.
JESUCRISTO Y LA AMISTAD
Sería un error tener una imagen del Señor lejana
y fría. Jesucristo habló con solemnidad cuando las
circunstancias lo requerían pero trató a todos de
un modo entrañable y lleno de amor, incluso a los que no
querían ser amigos suyos sino que le perseguían como
enemigos. Con los que se consideraban amigos suyos tuvo el Señor
una amistad que adquiere unos tonos llenos de cariño y amor.
Precisamente el modo cómo le avisan de la enfermedad de Lázaro
es diciéndole: "el que amas está enfermo"
(Jn. 11, 3), y los judíos al verle llorar ante el sepulcro
del amigo decían: "¡Cómo le amaba!"
(Jn. 11, 36)
El trato con los Apóstoles está lleno de cordialidad
y delicadeza, como se evidencia a lo largo de la Ultima Cena. El
máximo nivel de amistad se manifiesta cuando dice: "Nadie
tiene amor mayor que éste de dar uno la vida por sus amigos.
Vosotros sois mis amigos sí hacéis lo que os mando.
Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su
señor; pero os digo amigos, porque todo lo que oí
de mi Padre os lo he dado a conocer. No me habéis elegido
vosotros a Mí, sino que yo os elegí a vosotros, y
os he destinado para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto
permanezca, para que cuanto pidiereis al Padre en mi nombre os lo
dé. Esto os mando: que os améis unos a otros"
(Jn. 15, 15-17) En estas palabras se advierte una amistad llena
de cordialidad y muy superior a la de los gentiles, e incluso a
la de los mismos judíos. La relación entre Jesús
y los suyos no es la de un señor con sus siervos. Hay una
elección mutua, aunque es Jesús quien toma la iniciativa.
Serán amigos de Jesús cuando cumplan su voluntad,
pero precisamente su voluntad es que se quieran unos a otros. El
grado culminante de la amistad llega en Jesús cuando les
dice que va a dar su vida para salvarlos, cosa que hará al
poco tiempo.
Desde las grandes cuestiones hasta las menudas llega el amor de
Jesús a los suyos. Es aleccionador ver cómo descansa
en casa de Lázaro, Marta y María; cómo recoge
a los suyos para descansar tras una temporada de intensa actividad,
o cuando después de la Resurrección realiza el milagro
de la segunda pesca milagrosa, tras una noche entera sin pescar
nada, y al llegar a la orilla encuentran "unas brasas encendidas
y un pez"; allí, al calor de la brasa, reconfortado
el cuerpo por el alimento, tienen una conversación llena
de intimidad, en que Jesús le dice a Pedro: ¿Me amas?,
recuperándole así de su negación durante el
juicio de Jesús.
La amistad que Jesús enseña recoge todos los valores
humanos nobles, los eleva a un orden superior y los purifica de
las miserias humanas y los prolonga en un amor eterno.
CONDICIONES DE LA AMISTAD: VIRTUDES HUMANAS
La amistad se apoya en las buenas cualidades de los amigos. Veamos
algunas virtudes sin las cuales la amistad es imposible.
Lealtad. El amigo sabe que no será traicionado por el amigo,
y que su ayuda llegará cuando los demás le abandonen
(cfr. Prov. 14, 20; 19, 4)
Sinceridad. No es posible una amistad profunda con reservas en
el pensamiento. El amigo es el buen confidente que escucha y comprende.
La mentira disuelve la amistad, aunque haya cortesía y una
amabilidad externa.
Reciedumbre y fortaleza. La amistad es una mutua ayuda para superar
obstáculos y alcanzar metas altas. En ocasiones, el amigo
debe corregir al amigo con la suavidad que da el cariño,
pero con la fortaleza necesaria. El que no es amigo se desentiende
ante los defectos del otro con tal de no pasar un mal rato.
Generosidad. La amistad en un intercambio. Si uno es generoso y
el otro egoísta es fácil que se rompa la armonía.
Gratitud. El amigo debe saber agradecer los favores que recibe;
pensar que esos favores son algo que los demás le deben hacer
en justicia enfría y empobrece la relación amical.
Muchas otras virtudes humanas podríamos enumerar. Todas
colaboran en la tarea de la amistad. Pero conviene recordar que
las virtudes se adquieren con lucha y entrenamiento, y se pierden
con la desidia y el abandono. Podemos decir que el resumen de lo
necesario para establecer una buena amistad es: comprensión
con los demás y exigencia con uno mismo.
FALSEAMIENTO DE LA AMISTAD
Como todo bien preciado, se debe proteger la amistad de los peligros
que pueden destruirla. Los peligros menores son los que vienen de
fuera. La murmuración, por ejemplo, puede hacer daño,
pero es rechazada por el amigo fiel. Los peligros mayores para la
amistad vienen del interior mismo de las personas que se dejan llevar
por diversas formas de egoísmo. Veamos algunos:
Exclusivismos. Cuando un grupo se cierra, de entrada se hace imposible
la amistad con otros que podrían enriquecer el ambiente de
dicho grupo. La amistad debe estar abierta a todos.
Amistad de interés. Las dificultades purifican la amistad
de los falsos motivos. Los amigos se divierten estando juntos, pero
no se utilizan para divertirse, y de modo que cuando surja algo
menos grato se rompa la amistad.
Sexualización de la amistad. La amistad atiende ante todo
al espíritu. Es cierto que el cuerpo es un componente importante
en algunas formas de amistad entre personas de distinto sexo, como
el noviazgo y el matrimonio.
Pero lo central en la amistad es la persona. Conviene vigilar que
tras una amistad no se escondan malas intenciones que corrompan
la armonía de esta relación tan humana.
EL SANTO ES AMIGO DE TODOS
Es lógico que en la medida en que una persona va venciendo
el egoísmo sea más amable. Su amistad será
más desinteresada y abierta. Los gérmenes que corrompen
la amistad estarán más superados. La iracundia o el
mal carácter se hará más difícil, e
igualmente las desigualdades de ánimo. El santo ha conquistado
una dulzura de carácter recia y fuerte.
El santo cristiano vive las virtudes en grado heroico. La gracia
lo purifica para que tenga "los mismos sentimientos que Cristo
tenía en su corazón" (Col. 1, 9) El santo, por
tanto, no es fanático, ni intolerante ni altanero. Su sencillez
es fruto de la gracia de Dios y de una lucha constante.
En el santo se advierte la armonía de lo natural y lo sobrenatural.
De él se puede decir: "la humildad nos lleva como de
la mano a esa forma de tratar al prójimo, que es la mejor:
la de comprender a todos, convivir con todos, disculpar a todos;
no crear divisiones ni barreras; comportarse -¡siempre!- como
instrumentos de unidad" (J. Escrivá de Balaguer, Amigos
de Dios, 233)
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VOCABULARIO
Amistad: Es el afecto
entre personas, puro y desinteresado, que nace de la
mutua simpatía.
Lealtad: Es la virtud
que lleva el exacto cumplimiento de los compromisos
contraídos, y a una perfecta correspondencia
en los afectos.
Sinceridad: Es la falta
de fingimiento en el modo de comportarse.
Reciedumbre: Virtud
que lleva a superar las dificultades que surgen en la
realización de los actos.
Fortaleza: Es la virtud
que da fuerzas para practicar el bien sin que detenga
a uno el miedo o las dificultades, ni siquiera la muerte.
Generosidad: Es la virtud
que lleva a anteponer el bien de alguien a la utilidad
y al interés propio.
Gratitud: Virtud que
mueve a estimar el beneficio recibido y a corresponder
a él de alguna manera.
Amistad con los Santos Ángeles:
"Pido al Señor que, durante nuestra permanencia
en este suelo de aquí, no nos apartemos nunca
del caminante divino. Para esto, aumentemos también
nuestra amistad con los Santos Ángeles Custodios.
Todos necesitamos mucha compañía del Cielo
y de la tierra. ¡Sed muy devotos de los Santos
Ángeles! Es muy humana la amistad, pero también
es muy divina; como la vida nuestra, que es divina y
humana. ¿Os acordáis de lo que dice el
Señor? : ya no os llamo siervos sino amigos (Ioh.
XV, 15) Nos enseña a tener confianza con los
amigos de Dios, que moran ya en el Cielo, y con las
criaturas que con nosotros conviven, también
con las que parecen apartadas del Señor, para
atraerlas al buen sendero" (J. Escrivá de
Balaguer, Amigos de Dios, n. 315.)
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La amistad llega más lejos que la
justicia
Después de esto podríamos continuar tratando de la
amistad: es, en efecto una virtud, o va acompañada de virtud,
y, además, es lo más necesario para la vida. Sin amigos
nadie querría vivir, aun cuando poseyera todos los demás
bienes, hasta los ricos y los que tienen cargos y poder parecen
tener necesidad sobre todo de amigos porque ¿de qué
sirve esa clase de prosperidad si se la priva de la facultad de
hacer bien, que se ejerce preferentemente y del modo más
laudable respecto de los amigos? ¿O, cómo podría
tal prosperidad guardarse y preservarse sin amigos? Porque cuanto
mayor es, tanto más peligra. En la pobreza y en los demás
infortunios se considera a los amigos como el único refugio.
Los jóvenes los necesitan para evitar el error; los viejos
para su asistencia y como una ayuda que supla las menguas que la
debilidad pone a su actividad; los que están en la flor de
la vida, para las acciones nobles: "dos marchando juntos",
así, en efecto, están más capacitados para
pensar y actuar. Parece darse de un modo natural en el padre para
con el hijo, y el hijo para con el padre, no sólo entre los
hombre sino entre las aves, y en la mayoría de los animales,
y entre los miembros de una misma raza. Sobre todo entre los hombres;
por eso alabamos a los que aman a sus semejantes. Puede verse en
los viajes cuan familiar y amigo es todo hombre para el hombre.
Parece además que la amistad mantiene unidas a las ciudades,
y que los legisladores consagran más esfuerzos a ella que
a la justicia; en efecto, la concordia parece ser algo semejante
a la amistad, y es a ella a lo que más aspiran, mientras
que, lo que con más empeño procuran expulsar es la
discordia, que es enemistad. Y cuando los hombres son amigos, ninguna
necesidad hay de justicia, mientras que aun siendo justos necesitan
además de la amistad, y parece que son los justos los que
son más capaces de amistad.
Pero la amistad no es sólo algo necesario, sino algo hermoso.
Efectivamente, alabamos a los que aman a sus amigos, y el tener
muchos amigos se considera como una de las cosas mejores, y hasta
identificamos en nuestra opinión hombres buenos y amigos.(Aristóteles,
Ética a Nicómaco, lib, VIII.)
TEST: ¿Eres capaz de tener amigos?
Si quieres conocer el valor de tu amistad, responde con sinceridad
a las preguntas siguientes:
1 . Cuando un compañero te confía alguna cosa.
-¿La guardas para ti? (Sí: 10.)
-¿0 hablas de ella en la primera ocasión? (Sí:
1; dudoso: 5.)
2. Cuando discutes con los demás.
-¿Sabes escuchar y dejar que los demás hablen? (Sí:
10.)
-¿0 eres tú el que más habla y quita la palabra?
(Sí: 1; dudoso: 5.)
3. Cuando vas a casa de alguien que no conoces, o llegas a una
clase por primera vez.
-¿Entras fácilmente en contacto con los chicos y las
chicas de tu edad? (Sí: 10.)
-¿0 te quedas tímidamente en un rincón? (Sí:
1; dudoso, 5.)
4. Cuando estás con tus amigos.
-¿Evitas lo que puede dañar o molestar? (Sí:
10.)
-¿O tienes la costumbre de meterte con los que no son de
tu opinión? (Sí: 1; dudoso, 5.)
5. Cuando te han dicho algo hiriente.
-¿Intentas olvidarlo y tomarlo a broma? (Sí: 10.)
-¿0 te molestas y te vengas? (Sí: 1; dudoso: 5.)
6. Cuando te piden un favor.
-¿Estás dispuesto a realizarlo? (Sí: 1 O.)
-¿0 tu primera reacción es decir que no? (Sí:
1; dudoso: 5.)
7. Cuando un compañero cuanta una historia.
-¿Escuchas con interés? (Sí: 10.)
-¿0 tratas de contarla tú mejor? (Sí: 1; dudoso:
5.)
8. Cuando estás comiendo y se sirve un plato.
-¿Con frecuencia procuras que se sirvan primero los otros?
(Sí: 10.)
-¿0 te las arreglas para que te toque una buena ración?
(Sí: 1; dudoso: 5.)
9. ¿Te das a tus compañeros?
-¿Les haces partícipes de lo que te concierne? (Sí:
10.)
-¿0 por naturaleza permaneces cerrado o mudo por timidez?
(Sí:1; dudoso: 5.)
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