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causados por la mano del hombre,
y al mismo se tiempo se indicaba el desconocimiento absoluto de los
motivos y causas de las combustiones que asolaron Laroya. Estuvieron
buscando causas gaseosas, volcánicas, minerales, etc. Pero continuaron
sin poder dar una explicación. Y los incendios continuaron durante dos meses
más, durante los cuales los vecinos decían que los fuegos que surgían
parecían poseer inteligencia. Comentaban que cuando se acercaban al fuego
que aparecía en alguna vivienda o granero y se disponían a apagarlo, las
llamas desaparecían para aparecer unos metros alejado de los
voluntariosos y solidarios vecinos que hacían de improvisados bomberos,
sin que nadie todavía hubiera intentado apagarlo. "Parecía como si el
fuego intentara esconderse, como si tuviera vida propia y quisiera continuar
con su existencia" decían algunos vecinos. El temor que se respiraba en Laroya
durante esa época era insufrible para la mayoría que confesaban vivir en
un absoluto estado de terror que casi les impedía hacer una vida normal.
Algunos incluso comentaban haber visto una especie de haz de luz cruzar
el cielo del pueblo. Otros hablaron de una figuran fantasmal blanquecina
que parecía un niño volando por encima de los campos y de las casas de
Laroya pero que en vez de rostro, algunos ancianos del lugar,
decían que tenía una calavera en vez de cara. Aunque parezca sorprendente
estos sucesos de Laroya fueron ampliamente seguidos por la prensa de la época
que se hizo voz de lo relatado aquí. Todo, absolutamente todo fue
contrastado salvo la visión del haz de luz que surcó los cielos de Laroya,
sobre la que las autoridades no pudieron dar fe, del resto como he
mencionado anteriormente, hasta hubo testigos de los cuerpos de
seguridad, como en el caso del teniente de la guardia civil.
Almería, tierra de misterio
Scorpio

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