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o la visión de
lugares desconocidos para un individuo y que incluso es capaz de
describir con exhaustivo detalle. Dicho esto, añadir que existen
filosofías y tradiciones en las que el plano astral está aceptado como
cierto y es considerado como un lugar para los iluminados. El ejemplo
más claro lo tendríamos en algunos monjes budistas
que utilizan el viaje para ampliar su conocimiento, o el caso de los
chamanes del amazonas que mediante el consumo de la ayahuasca consiguen
un estado de éxtasis capaz de transportarlos a un estado de conciencia
en el que su cuerpo espiritual es capaz de separarse del cuerpo. Lo
común en estos iniciados son los años de preparación y horas de
relajación que pasan para poder conseguir lo que ellos nombran como "el
viaje". Auténticos ascetas que dedican su vida a la consecución de un objetivo, desarrollar su parte
espiritual. ¿Existe realmente el viaje astral? Si se acepta la
existencia del espíritu dentro del ser humano, qué impediría
desarrollar el alma hasta tal punto que fuera capaz de tener conciencia
propia. Sería una explicación (de fe) de las extrañas visiones que
algunos tienen en el sueño. Verse a sí mismos durmiendo, volando por
encima de ciudades desconocidas, visitar casas y lugares y comprobar
posteriormente que existen dichos sitios. Es cierto que algunos
individuos tienen experiencias parecidas, pero no las pueden gobernar
ni provocar, surgen de manera espontánea. Porque aunque no sepamos si
el viaje astral es una realidad o una ilusión, lo que estaría fuera de
toda duda es que si fuera cierto, para conseguirlo el individuo tendría
que tener un entrenamiento espartano y largo en el tiempo. Y nunca se
conseguiría a corto plazo. Posteriormente trataremos en otro artículo
las técnicas de proyección astral. ¿Te atreverás a experimentar con
ellas?
RAZIEL |