octubre 26, 2004

¿Dónde está el libro de instrucciones?




Nadie nace preparado para ser padre. Hace poco lo he sido y parece que cuando nace tu hijo tenga que venirte por ciencia infusa todos los conocimientos relacionados sobre un niño. Algo te alarma bastante: ¿No trae en ningún lado el libro de instrucciones? ¿Si le doy la vuelta no encontraré un folleto?. Como comprenderéis es por ello que no he podido escribir en mi blog otra cosa que un largo silencio.

Es interesante ver como todo es nuevo. Es algo mágico. No tienes absolutamente ni idea de lo que iba a ser tener un hijo, a todos los niveles, pero caminas cinco centímetros por encima del suelo. No quiero decir con esto que no esté contento, todo lo contrario. Después de todo eres feliz y, no sé todavía como, se te olvida todo lo malo.

Uno no sabe lo que siente un padre hasta que no lo es. Tengo que reconocer que jamás pensé que sentiría lo que a partir de ahora estoy sintiendo, y tampoco pensaría que estas cosas te hacen tener un peso moral que te cae de golpe y cambia tu concepción de la realidad. A partir de ahora ya no sólo tienes que decidir que vas a hacer con tu vida, sino que tienes otras responsabilidades.

Es duro, por un lado, saber que todo lo que hagas puede condicionar la vida de otra persona para la cual eres como un Dios, que le provee de todo aquello que necesita y que previa petición va concediendo todo aquello que no puede hacer por sí mismo, o casi todo. Aquellos que ya son padres me comprenderán. Sí, por eso andaba últimamente un poco más preocupado, que de normal, por la educación de los niños.

Tras el primer agobio lógico y normal, creo que puedo decir que ahora mi tensión nerviosa se ha estabilizado hasta lograr una media más o menos normal.

En poco tiempo he pasado a convertirme en un experto en bebés, pero con un curso intensivo de 24 horas, durante aproximadamente dos días, (fueron los primerios), posteriormente sigue un reciclaje continuo que no acaba nunca y con muchas horas de prácticas en horario de mañana, tarde y noche, sin que exista días para descansar. Es el curso perfecto. Claro, diréis, así cualquiera.

|
0 comments