Un bucle mental
Si ya lo sé, estoy un poco pesado con el tema de los sueños... pero es que el otro día tuve uno bastante desagradable. Los psicólogos y psiquiatras que afilen sus lápices, porque igual lo mío es de libro y quizás me puedan hasta ayudar, aunque creo que soy un caso perdido.
Estábamos un grupo de amigos cenando, pero no sé porqué extraño motivo era como si la película que pasaba por mi cabeza estuviera rallada. Defectuosa. Tenía saltos en la imagen y una vez llegado a un punto no podía avanzar, como un disco rallado que repite y repite siempre la mismas notas. De hecho estaría repitiéndolas indefinidamente, pero siempre hay un alma caritativa que salva al tocadiscos de ese feedback kafkiano y recurrente, que sólo consigue enfadar a los que lo están escuchando. Vamos una alma caritativa o alguien que está al borde de una catalepsia.
¿Lo habéis probado alguna vez? Poned un disco que sepáis verdaderamente que está rallado y dejad que comience a repetir las mismas notas... más allá de cinco repeticiones comienzan a aflorar unos instintos asesinos de acabar con el primero que pilles, ya sea artilugio artificial o ser viviente, en todas sus facetas... se incluyen también a seres humanos.
Lo primero que te viene a la cabeza es tirar el tocadiscos por la ventana, darle un ligero empujón... o ¿por qué no? Lanzad el disco de vinilo por la ventana como si fueras un atleta grecolatino intentando superar tu propia marca personal. Es el mejor antiestrés... Esto va para los psicólogos, espero que sigan tomando notas.
Pensad por un momento la angustia mental que me ha atenazado durante minutos, hasta que he conseguido despertar lleno de sudor y gran intranquilidad. Mi cabeza ha tenido un bucle del cual no podía escapar... pero ¿y si no llego a despertar? ¿y si me quedo anclado en ese sueño sin poder avanzar?


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