septiembre 05, 2005

Una mujer se ha desnudado delante de mí



Voy a contar lo que he visto y lo que intuyo que ha pasado. En primer lugar, tengo que decir que era una mujer muy hermosa, morena, con grandes ojos marrones, sí, ese marrón que parece entre un color miel y almendra...

Antes de seguir tengo que aclarar a los morbosos que no se ha desnudado físicamente delante de mí en medio de la calle, es decir se ha desnudado emocionalmente delante de mí y de todos los que pasaban por la calle en ese momento.

Ella estaba sentada en un banco llorando como si le hubieran robado el más preciado de sus tesoros. No era un llanto desgarrador, ni histérico, era un llanto silencioso, sincero, largo y muy triste, ese llanto sólo lo puede tener alguien que sufre mucho y que está reprimido.

Ante esa imagen he de reconocer que me he quedado cohibido. Estaba andando y me ha perturbado ver allí semejante situación. He mirado para un lado, para el otro, incluso para atrás, pero para las personas que caminaban por allí parecía un hecho de lo más normal del mundo. Nadie ha cambiado su semblante, ni siquiera ha habido un gesto ni de asombro, pena, asco... nada, absolutamente nada, como si allí no hubiera un ser humano con el alma desgarrándosele en ese instante.

Después de unos segundos, que han parecido minutos, porque sorprenderme ante este esa indolencia de la sociedad, en España se desangra una persona en la calle y nadie se pararía un segundo para ayudarle.

Inmediatamente he tenido curiosidad por saber que podía estar pasando por su cabeza en ese momento o mejor dicho cuál era el motivo real de esas gotas saladas que resbalaban por su mejilla y que caían limpias para terminar mojando sus manos, su vestido...

En ese momento se ha quedado mirándome fijamente y se ha tapado con vergüenza su rostro, durante un momento, para luego volver a decirme con el rostro que no era asunto mío y que nada podía hacer frente a ese llanto.

Entonces ha llegado un hombre, se ha sentado al lado de ella como si no fuera la cosa con él. Me ha visto pasar sin detener la vista en mí y ha encendido tranquilo un cigarrillo, sin que fuera extraño ver a su lado a una mujer llorando de su misma raza. No intentó consolarla, no la tocó, simplemente fumaba observando sin interés alrededor.

En ese intervalo de tiempo he rebobinado la película en mi cabeza y he visto a un hombre humillar a una mujer por despecho, porque es lo normal en su país o porque la noche anterior estuvo calentando otra cama que no era la conyugal...

Así he pintando el cuadro yo, aunque seguramente otras personas habrían escenificado un guión diferente.

|