mayo 17, 2005

No me resigno


A veces cuando tengo que coger el metro es como si me sumergiese en la corriente de un río caudaloso. Las personas parece que te vayan arrastrando, y a veces me rebelo a sentirme tan borrego, perdón por la expresión, a sentirme como una masa uniforme, sin características definidas. Eh, que uno tiene su personalidad, su idiosincrasia, su algo, vamos... No avasalléis. No queráis llevarme a vuestro terrero. Creo que si los españoles nos diésemos cuenta de estas circunstancias avanzaríamos un escalón.

Entonces me paro, rompo la corriente y veo las reacciones de la gente. Unos te miran de forma extraña, otros te empujan y después de piden perdón, otros te empujan pero no te piden perdón, otros te miran con cara rara... Estarán pensando el porqué me he parado en medio de esa marea humana.

En ese momento si han pensado en eso ya me considero satisfecho. Por lo menos hay alguien que ha empezado a reflexionar que justamente, en esa situación, habría otra opción. No sólo la de avanzar siguiendo el camino que todos parecen llevar, aunque esa pudiera ser la alternativa más lógica. Puede haber otros caminos, otras opciones, otras ideas y no la verdad absoluta de algo...

|
0 comments