Quijotes y libros, Quijote para niños y adultos, Francisco Tomás Ortuño, escritor murciano, con Jumilla en el corazón
Header image  

ESCRITOR MURCIANO, con Jumilla en el corazón

 
line decor
  
line decor
 
 
 
 
 
 
 
Peces Nuevos

 

TÍTULO: PECES NUEVOS – SOBRE EDUCACIÓN-
De interés para alumnos, padres y profesores

... pero yo lanzo el anzuelo
por si bajara más tarde
henchido de PECES NUEVOS.


NÚMERO DE PÁGINAS: 320

CONSTA LA OBRA DE:
• 500 PENSAMIENTOS
• 50 POESÍAS
• 25 CUENTOS

PRÓLOGO:
"Amigo lector: Te ofrezco para tus ratos de ocio unos cuantos Pensamientos
– PECES NUEVOS, que reza el título -. Algunos son breves, los llamados propiamente Pensamientos (500) :
- Niño que llora: termómetro bajo cero
- Dientes postizos: extraños en nuestra casa
- Escuela para el Maestro sin vocación: zapato que hace daño

Otros, rimados y medidos, que podríamos llamar "Poesías" (150):


MI MUERTE
¿Cómo será que venga
doña Madama?;
¿vendrá de tiros largos?,
¿vendrá en pijama?
¿Cuándo será que venga
doña Tormento?;
¿será de madrugada?,
¿en qué momento?
Que venga cuando quiera,
aquí la espero:
que estando preparado
no tengo miedo.

LA POESÍA
¡Qué grato pasatiempo
me brinda la poesía!:
Mis pensamientos,
del mar de mi cerebro,
afloran cada día
y yo los pesco.

Y, por último, los más extensos, que son los Cuentos (25): "El vampiro" (Cuento 11); "Mira que llamarse Timotea" (cuento 2); "El cleptómano" (cuento 24), etc.

AL LECTOR
Hace ya tiempo que me dio por escribir "algo" cada día, aparte del deporte de pescar mis propios pensamientos. Tengo cuadernos que recogen, con su fecha arriba, la "crónica" de turno. Los temas me los sugerían cualquier noticia leída, vista o imaginada: la muerte de un personaje popular; algunos "Plenos" en el ayuntamiento de mi pueblo, del que fui concejal durante más de un lustro; hechos ocurridos en la familia, como cuando un hijo rompía a leer, o si hacíamos un largo viaje.
Luego, en otra fase posterior, decidí pasar los manuscritos a máquina. De esta forma, a la ocupación que me había impuesto de escribir, para mí siempre grata, dedicaba otro rato a pasar a máquina lo escrito a mano anteriormente. ¡Cómo habrán de recordar mis hijos el martilleo diario de mi Olivetti, por más que me alejara a la cocina o al último rincón de la casa para no molestar con el ruido de ametralladora que producía, hasta que tuve un ordenador, siempre más discreto y silencioso! Digo la familia y me temo que los vecinos también, ya que las viviendas no pueden quedar aisladas con sus delgados tabiques. Y no me alcanzaba. Escribía siempre más con el bolígrafo que con la máquina. Era como una carrera de dos a ver quién llegaba primero a la meta. Pero siempre mi "artículo" a mano le llevaba más de un año al otro atrasado que copiaba de mis cuadernos. Éste quedaba, eso sí, más bonito, más limpio, más presentable; y hasta corregido muchas veces, pues con el tiempo, lo miraba como a extraño, como si no fuera mío, y le quitaba o añadía palabras y frases que creía conveniente. Me corregía en suma. Mi paisano Lorenzo Guardiola, médico y poeta, me dijo una vez que lo que escribiera lo guardara en un cajón y no lo leyera de nuevo hasta pasado lo menos un año; que así lo vería como de nuevas para corregirlo o echarlo a la papelera. Sin pretenderlo, seguía su consejo al pie de la letra.
Cuando tuve material en abundancia escrito a máquina –sobre trescientos folios-, pensé en un libro. "¡Qué ilusión tener mi propio libro!", me decía. ¿Sería posible mi sueño? Y lo intenté. Busqué un título que expresara con brevedad su contenido –"A la sombra del Roalico" fue el primero-, escribí un Prólogo, puse el Índice y una "Dedicatoria", pues pocos había sin estos aditamentos, y, por último, fotocopié los folios escritos a máquina. Y fui al encuadernador. A los pocos días estaba mi ejemplar dispuesto para llevar a casa. ¡Qué emocionante llevar conmigo aquel librote bien encuadernado como si fuera un libro de verdad! Para mí lo era. Lástima que se tratara de ejemplar único y no pudiera regalarlo, como hubiera sido mi deseo, a los amigos y familiares. Lo coloqué entre otros más afortunados de mi biblioteca y cuando recibía una visita lo enseñaba orgulloso: "Éste libro es mío".
Con el tiempo, llegué a contar con otros veinte títulos: "Fundamentos para otra sociedad", "Verano 86", "Emblemático 92", "Con la guerra al fondo", "Partos mentales", "Jirones", "Calidoscopio", etc.
En cierta ocasión, queriendo dar más unidad de contenido si cabía a mi próximo volumen, con los cuentos que llevaba escritos acá y allá, y con las poesías que guardaba en hojas sueltas y en un cuaderno –al que puse en la portada "Cada día mi Poesía" que expresa bien la intención que me propuse- formé otro libro. Su título fue sin más "Poesías y Cuentos", que vino a formar parte de mi colección de ejemplares únicos. "Recojo en este libro –escribí en el Prólogo-, como indica su título, Poesías y Cuentos escritos en momentos distintos de mi vida; alejados en el tiempo algunos, como en el lugar de su concepción. Ello significa de paso, que no han sido creados bajo una temática determinada o buscando escuela o corriente literaria donde ser encasillados. No, rotundamente no. Siempre he escrito porque el momento ha sido propicio, porque la ocasión me ha pedido o exigido alumbrar en prosa o en verso una idea". "¿La forma en las poesías? Hay de todo, como observarás. Creo que el ritmo es esencial, y una discreta rima que dé musicalidad al conjunto también". "Un ramillete de Poesías y Cuentos que recojo de esta forma para que no se pierdan, yendo tan apretadamente juntos". De estas "Poesías y Cuentos", algunos fueron a Concursos por el sistema de plica y lema, y obtuvieron premios: "El vampiro" (Cuento 11), "Doce botellas de vino" (Cuento 18), etc. Otros se publicaron en periódicos: "El timbre" (Cuento 10), "Los deberes" (Cuento 7), etc. De este libro recojo bastantes poesías y cuentos que se publican hoy en este libro titulado "PECES NUEVOS".
Siguiendo con la historia de mis libros, siempre con la ilusión del primer parto –uno de mis libros uniejemplares se titula precisamente "Partos mentales". "Voy a mostrarte unos cuantos partos de mi mente -escribo en su prólogo-, partos normales, como serán los tuyos; algunos alumbrados con trabajo y con dolor; otros sin esfuerzo. Como padre, los quiero a todos, con sus defectos y sus virtudes. Me duelen de puro amor". "Hijos como éstos habrán muerto antes de nacer. Desde entonces fui pescador paciente, implacable. Idea que atisbaba, que descubría, idea que apresaba con tesón. Llevamos con nosotros una vida rica en ideas, que se pierde con frecuencia por incuria o por pereza. Estas que te ofrezco pueden parecerse a otras que conozcas; mas puedo asegurarte que son enteramente mías, desde su concepción a su alumbramiento". Siguiendo, repito, con la historia de mi creación literaria, o afición incontenible a contar por escrito, diré que pasado un tiempo de coleccionar mis libros, llevé uno a la imprenta, y luego otro, y otro, hasta éste que es el sexto que me nace para correr y ser visto en varios sitios a la vez. Esto que acabo de escribir me recuerda a otro de mis cuentos; se titula "El parricida" (Cuento 4); pensé en la posibilidad de ver a una persona en dos lugares al mismo tiempo. Es pura invención, no te creas la historia.
Y así, como de broma, el libro que tienes en tus manos contiene QUINIENTOS PENSAMIENTOS -sacados en su mayoría de otro de mis ejemplares únicos, que titulo "Mil pensamientos sobre el niño y la educación". "Los pensamientos son como peces en el mar de la mente humana –escribo en el Prólogo-. Si vamos provistos de caña y anzuelo podremos capturar algunos de vez en cuando. Te aseguro que es subyugante el pasatiempo. Hoy te ofrezco una muestra de ellos –MIL-, fruto de mis ratos dedicado a este deporte". "He seleccionado los que, en su mayor parte, tienen relación con el tema amplio, difícil, importante, de la educación". "La intención, si quieres, aparte de transmitir un mensaje –el pensamiento busca hacer pensar y se realiza cuando otra persona lo recibe-, es distraer la atención, si aún es posible, de tantos y tantos hechos luctuosos que nos asedian". Como verás, se refieren a la educación y al niño principalmente. No en balde pasé muchos años en el campo de la enseñanza.
Y poco más puedo añadir, sino que lo he pasado bien escribiendo, que me he entretenido mucho y que he soñado en ocasiones, como creo que todos los que escriben, con alumbrar un día la obra definitiva, por la que se olviden las demás, como ocurrió a Cervantes con el Quijote. Pero sinceramente, lo que más he deseado es que mis libros puedan ayudar a quienes los lean a mejorar en algo, o a entretener simplemente sin perjudicar en lo más mínimo. "El fin mejor que se pretende en los escritos es enseñar y deleitar conjuntamente", leemos en el Quijote, cap. XLVII, yendo de charla el canónigo y el cura camino del Toboso. Eso es justo lo principal. Si lo consigo me daré por satisfecho.


PRECIO: 15 € - (más gastos de envío)

 
 

 

 


Aventuras de Don Quijote

Nuevo Quijote


Don Felipe de la Mancha

¿PP o PSOE?, tu decides

Peces Nuevos

Gramática Fácil

2001 historias de un año especial

Liga de dictados

 

 
 
   
© Francisco Tomás Ortuño