
TÍTULO: PECES NUEVOS – SOBRE EDUCACIÓN-
De interés para alumnos, padres y profesores
... pero yo lanzo el anzuelo
por si bajara más tarde
henchido de PECES NUEVOS.
NÚMERO DE PÁGINAS: 320
CONSTA LA OBRA DE:
• 500 PENSAMIENTOS
• 50 POESÍAS
• 25 CUENTOS
PRÓLOGO:
"Amigo lector: Te ofrezco para tus ratos de ocio unos cuantos Pensamientos
– PECES NUEVOS, que reza el título -. Algunos son breves, los
llamados propiamente Pensamientos (500) :
- Niño que llora: termómetro bajo cero
- Dientes postizos: extraños en nuestra casa
- Escuela para el Maestro sin vocación: zapato que hace
daño
Otros, rimados y medidos, que podríamos llamar "Poesías" (150):
MI MUERTE
¿Cómo será que venga
doña Madama?;
¿vendrá de tiros largos?,
¿vendrá en pijama?
¿Cuándo será que venga
doña Tormento?;
¿será de madrugada?,
¿en qué momento?
Que venga cuando quiera,
aquí la espero:
que estando preparado
no tengo miedo.
LA POESÍA
¡Qué grato pasatiempo
me brinda la poesía!:
Mis pensamientos,
del mar de mi cerebro,
afloran cada día
y yo los pesco.
Y, por último, los más extensos, que
son los Cuentos (25): "El vampiro" (Cuento 11); "Mira
que llamarse Timotea" (cuento 2); "El cleptómano" (cuento
24), etc.
AL LECTOR
Hace ya tiempo que me dio por escribir "algo" cada día,
aparte del deporte de pescar mis propios pensamientos. Tengo cuadernos
que recogen, con su fecha arriba, la "crónica" de
turno. Los temas me los sugerían cualquier noticia leída,
vista o imaginada: la muerte de un personaje popular; algunos "Plenos" en
el ayuntamiento de mi pueblo, del que fui concejal durante más
de un lustro; hechos ocurridos en la familia, como cuando un hijo
rompía a leer, o si hacíamos un largo viaje.
Luego, en otra fase posterior, decidí pasar los manuscritos
a máquina. De esta forma, a la ocupación que me había
impuesto de escribir, para mí siempre grata, dedicaba otro
rato a pasar a máquina lo escrito a mano anteriormente. ¡Cómo
habrán de recordar mis hijos el martilleo diario de mi Olivetti,
por más que me alejara a la cocina o al último rincón
de la casa para no molestar con el ruido de ametralladora que producía,
hasta que tuve un ordenador, siempre más discreto y silencioso!
Digo la familia y me temo que los vecinos también, ya que
las viviendas no pueden quedar aisladas con sus delgados tabiques.
Y no me alcanzaba. Escribía siempre más con el bolígrafo
que con la máquina. Era como una carrera de dos a ver quién
llegaba primero a la meta. Pero siempre mi "artículo" a
mano le llevaba más de un año al otro atrasado que
copiaba de mis cuadernos. Éste quedaba, eso sí, más
bonito, más limpio, más presentable; y hasta corregido
muchas veces, pues con el tiempo, lo miraba como a extraño,
como si no fuera mío, y le quitaba o añadía
palabras y frases que creía conveniente. Me corregía
en suma. Mi paisano Lorenzo Guardiola, médico y poeta, me
dijo una vez que lo que escribiera lo guardara en un cajón
y no lo leyera de nuevo hasta pasado lo menos un año; que
así lo vería como de nuevas para corregirlo o echarlo
a la papelera. Sin pretenderlo, seguía su consejo al pie
de la letra.
Cuando tuve material en abundancia escrito a máquina –sobre
trescientos folios-, pensé en un libro. "¡Qué ilusión
tener mi propio libro!", me decía. ¿Sería
posible mi sueño? Y lo intenté. Busqué un
título que expresara con brevedad su contenido –"A
la sombra del Roalico" fue el primero-, escribí un
Prólogo, puse el Índice y una "Dedicatoria",
pues pocos había sin estos aditamentos, y, por último,
fotocopié los folios escritos a máquina. Y fui al
encuadernador. A los pocos días estaba mi ejemplar dispuesto
para llevar a casa. ¡Qué emocionante llevar conmigo
aquel librote bien encuadernado como si fuera un libro de verdad!
Para mí lo era. Lástima que se tratara de ejemplar único
y no pudiera regalarlo, como hubiera sido mi deseo, a los amigos
y familiares. Lo coloqué entre otros más afortunados
de mi biblioteca y cuando recibía una visita lo enseñaba
orgulloso: "Éste libro es mío".
Con el tiempo, llegué a contar con otros veinte títulos: "Fundamentos
para otra sociedad", "Verano 86", "Emblemático
92", "Con la guerra al fondo", "Partos mentales", "Jirones", "Calidoscopio",
etc.
En cierta ocasión, queriendo dar más unidad de contenido
si cabía a mi próximo volumen, con los cuentos que
llevaba escritos acá y allá, y con las poesías
que guardaba en hojas sueltas y en un cuaderno –al que puse
en la portada "Cada día mi Poesía" que
expresa bien la intención que me propuse- formé otro
libro. Su título fue sin más "Poesías
y Cuentos", que vino a formar parte de mi colección
de ejemplares únicos. "Recojo en este libro –escribí en
el Prólogo-, como indica su título, Poesías
y Cuentos escritos en momentos distintos de mi vida; alejados en
el tiempo algunos, como en el lugar de su concepción. Ello
significa de paso, que no han sido creados bajo una temática
determinada o buscando escuela o corriente literaria donde ser
encasillados. No, rotundamente no. Siempre he escrito porque el
momento ha sido propicio, porque la ocasión me ha pedido
o exigido alumbrar en prosa o en verso una idea". "¿La
forma en las poesías? Hay de todo, como observarás.
Creo que el ritmo es esencial, y una discreta rima que dé musicalidad
al conjunto también". "Un ramillete de Poesías
y Cuentos que recojo de esta forma para que no se pierdan, yendo
tan apretadamente juntos". De estas "Poesías y
Cuentos", algunos fueron a Concursos por el sistema de plica
y lema, y obtuvieron premios: "El vampiro" (Cuento 11), "Doce
botellas de vino" (Cuento 18), etc. Otros se publicaron en
periódicos: "El timbre" (Cuento 10), "Los
deberes" (Cuento 7), etc. De este libro recojo bastantes poesías
y cuentos que se publican hoy en este libro titulado "PECES
NUEVOS".
Siguiendo con la historia de mis libros, siempre con la ilusión
del primer parto –uno de mis libros uniejemplares se titula
precisamente "Partos mentales". "Voy a mostrarte
unos cuantos partos de mi mente -escribo en su prólogo-,
partos normales, como serán los tuyos; algunos alumbrados
con trabajo y con dolor; otros sin esfuerzo. Como padre, los quiero
a todos, con sus defectos y sus virtudes. Me duelen de puro amor". "Hijos
como éstos habrán muerto antes de nacer. Desde entonces
fui pescador paciente, implacable. Idea que atisbaba, que descubría,
idea que apresaba con tesón. Llevamos con nosotros una vida
rica en ideas, que se pierde con frecuencia por incuria o por pereza.
Estas que te ofrezco pueden parecerse a otras que conozcas; mas
puedo asegurarte que son enteramente mías, desde su concepción
a su alumbramiento". Siguiendo, repito, con la historia de
mi creación literaria, o afición incontenible a contar
por escrito, diré que pasado un tiempo de coleccionar mis
libros, llevé uno a la imprenta, y luego otro, y otro, hasta éste
que es el sexto que me nace para correr y ser visto en varios sitios
a la vez. Esto que acabo de escribir me recuerda a otro de mis
cuentos; se titula "El parricida" (Cuento 4); pensé en
la posibilidad de ver a una persona en dos lugares al mismo tiempo.
Es pura invención, no te creas la historia.
Y así, como de broma, el libro que tienes en tus manos contiene
QUINIENTOS PENSAMIENTOS -sacados en su mayoría de otro de
mis ejemplares únicos, que titulo "Mil pensamientos
sobre el niño y la educación". "Los pensamientos
son como peces en el mar de la mente humana –escribo en el
Prólogo-. Si vamos provistos de caña y anzuelo podremos
capturar algunos de vez en cuando. Te aseguro que es subyugante
el pasatiempo. Hoy te ofrezco una muestra de ellos –MIL-,
fruto de mis ratos dedicado a este deporte". "He seleccionado
los que, en su mayor parte, tienen relación con el tema
amplio, difícil, importante, de la educación". "La
intención, si quieres, aparte de transmitir un mensaje –el
pensamiento busca hacer pensar y se realiza cuando otra persona
lo recibe-, es distraer la atención, si aún es posible,
de tantos y tantos hechos luctuosos que nos asedian". Como
verás, se refieren a la educación y al niño
principalmente. No en balde pasé muchos años en el
campo de la enseñanza.
Y poco más puedo añadir, sino que lo he pasado bien
escribiendo, que me he entretenido mucho y que he soñado
en ocasiones, como creo que todos los que escriben, con alumbrar
un día la obra definitiva, por la que se olviden las demás,
como ocurrió a Cervantes con el Quijote. Pero sinceramente,
lo que más he deseado es que mis libros puedan ayudar a
quienes los lean a mejorar en algo, o a entretener simplemente
sin perjudicar en lo más mínimo. "El fin mejor
que se pretende en los escritos es enseñar y deleitar conjuntamente",
leemos en el Quijote, cap. XLVII, yendo de charla el canónigo
y el cura camino del Toboso. Eso es justo lo principal. Si lo consigo
me daré por satisfecho.
PRECIO: 15 € - (más gastos de envío)
|