UNAS PALABRAS SOBRE LO ESQUIMAL


justificación

sobre la palabra esquimal

el territorio inuit

la comunidad inuit

sobre la religión de los inuit

cronología del Ártico

los Aleutianos

 


 

JUSTIFICACIÓN

 

Lo que a continuación se describe, no tiene la pretensión de ser un tratado científico sobre la vida y costumbres de los esquimales (cosa que está muy lejos de mi intención y capacidad). Son datos recogidos de distintos libros y escritos que han provocado en mí , un simple viajero, el interés y la fascinación por un pueblo que ha desarrollado su existencia en condiciones de extrema dureza, en medio del frío y del aislamiento más absoluto, siendo un ejemplo admirable de una organización social que promueve la solidaridad y el reparto de los bienes entre los miembros de la comunidad y a la vez una lección magistral de cómo el ser humano se adapta  y convive respetuosamente con el medio natural, aprovechándolo al máximo. Si logro despertar en vosotros algún interés sobre este pueblo, me daré por satisfecho.

 


 

 

SOBRE LA PALABRA "ESQUIMAL"

 

 La primera curiosidad que uno se encuentra al hablar de esta etnia es su nombre, El término "esquimal" era empleado por tribus indígenas rivales, que utilizaban este apelativo de forma despectiva y cuyo significado es : "comedores de carne cruda". En Canadá el término que se emplea para referirse a esta etnia es "inuit", - plural de "inuk" : persona -. En Nunavut, territorio recién creado en el extremo norte de Canadá y poblado en su mayoría por indígenas inuit  , el cambio de su nombre ha sido una de las primeras  batallas ganadas en la lucha por el reconocimiento de la identidad cultural y los derechos tradicionales de este pueblo. Además de este nombre,  ellos prefieren que también los llamen : Yupik Central, Yupik Siberiano, Inupiaq o Alutiiq.   

 

 


 

 

EL TERRITORIO INUIT

Los Inuit ocupan el Ártico de Canadá, de Alaska ,de Siberia y de Groenlandia, así como ciertas partes del litoral subártico .

Su territorio abarca, desde el noroeste hasta el punto situado más al sur, una extensión de aproximadamente cinco mil kilómetros; y si consideramos su extremo occidental en el estrecho de Bering y el oriental en la Península de Labrador y Groenlandia, la distancia entre ambos es de unos ocho mil kilómetros.

Se trata de una amplia zona geográfica pero perfectamente definida, en la que se asientan tres grupos culturales básicos de la etnia Inuit, que algunos antropólogos han dividido en:

  1.   Altoárticos: cuya forma de vida se basaba casi exclusivamente en la caza sobre el hielo de mamíferos marinos, porque el invierno en esta zona se prolonga durante todo el año. 

  2. Árticos costeros:  es el grupo  mayoritario entre los inuit,  utilizan el kayak para pescar y cazar, y durante el otoño realizan capturas de renos en las zonas del interior.

  3. Subárticos: cuyo sustento lo constituye la caza de mamíferos marinos en aguas libres. 

A pesar de la dispersión,  todos presentan rasgos comunes que confirman su pertenencia a un solo pueblo; con una apariencia física, una lengua, costumbres,  cosmologías y creencias espirituales muy similares.  

 


 

   LA COMUNIDAD INUIT

 El centro básico de la antigua comunidad  inuit lo constituía  el matrimonio, por regla general los varones se casaban en cuanto eran capaces de procurarse, por medio de la caza, el alimento suficiente para mantener a una o más esposas; las mujeres lo hacían al llegar a la pubertad. La elección de esposa no estaba sometida a ninguna limitación, siempre y cuando los contrayentes no guardasen un parentesco consanguíneo demasiado próximo y  no tuviesen el mismo nombre. Los Inuit no distinguen entre nombres masculinos y femeninos,   el nombre es considerado como una especie de alma, por lo que tienen la creencia de  que dos personas que se llamen del mismo modo, guardan entre ellos un parentesco muy próximo.

La regla general es la poligamia, e incluso la poliandria en según qué zonas. No existe en el matrimonio la fidelidad conyugal en el sentido sexual, esta fidelidad no constituye ninguna virtud especial, ni siquiera antes del matrimonio, de igual manera, era costumbre extendida el intercambio de esposas, por un tiempo más o menos largo, entre los miembros de una misma comunidad, considerándose este intercambio un eficaz medio de afirmar la amistad mutua entre los diferentes individuos del colectivo en el que viven. El matrimonio puede disolverse con la misma facilidad con la que se estableció.

 Fuera del estrecho círculo de la familia, no había ninguna otra organización social fija, no existiendo entre ellos un "Estado" que contribuyera a organizar la vida colectiva, ni un gobierno que limitase la libertad de acción individual. En esta comunidad todos sus miembros ocupaban la misma posición social, desconociendo cualquier concepto de rango o clase. La única ley es la de que nadie puede sustraerse, sin una razón justificada, a la lucha por el sustento y el vestido.  Si algún miembro de la comunidad no la respetase recibiría como castigo el ser objeto de comentarios y burlas públicas.

En la sociedad inuit predominaba un fuerte sentido comunal, al que se sacrificaban los egoísmos e intereses personales. Los enfrentamientos entre miembros de la comunidad se resolvían mediante un combate, generalmente en público, y con los contendientes desarmados o enfrentándose en concursos de canto, donde los implicados exponen sus quejas al resto de la comunidad mediante letras satíricas o insultantes. Sólo el asesinato era considerado como un delito grave que tenía que ser vengado con otra muerte, la del asesino si era posible, o la de cualquier miembro de su familia. Este comportamiento  implacable y autodestructivo llevó en ocasiones al exterminio de una de las familias enfrentadas. 

Desde su nacimiento, los niños crecían en libertad y sin apenas trabas; casi nunca eran castigados, y los diferentes estadios vitales de crecimiento se acompañaban de celebraciones y divertimentos colectivos. A un muchacho se le consideraba adulto al   cobrar la primera pieza, lo que se celebra con una fiesta; a las chicas se les reconoce la mayoría de edad con la primera menstruación. Por muy desvertebrada que pueda parecer la sociedad inuit, todos sus miembros eran protegidos por la comunidad desde el momento que venían al mundo.


 

 

SOBRE LA RELIGIÓN DE LOS INUIT

 

 Es característico de la religión de los inuit el desarrollo del shamanismo, que absorbió todos los demás elementos y formas de creencias religiosas. Los shamanes (angekok o angakok ) son quienes dirigen el culto; no se ocupan exclusivamente de la curación , concentrando también en sus manos el culto propiciatorio, que para este pueblo, de preferencia cazadores, tiene especial importancia.    

Las condiciones materiales de vida, la rigurosa naturaleza polar, el enorme esfuerzo en la lucha por la supervivencia, y las frecuentes hambrunas, determinaron el rumbo de la religión de los inuit. Su culto propiciatorio y sus creencias, ligadas a la actividad económica, constituyen para ellos un asunto de importancia vital. Inseguros del mañana, del éxito de la caza, sometidos a la perpetua amenaza del hambre, sintiendo su impotencia frente a la naturaleza, depositan grandes esperanzas en sus creencias y ritos.

Para los inuit todo está poblado de numerosos espíritus , que viven en el aire, en el viento, dentro del agua y en la tierra. De ellos depende el éxito de sus actividades. Estos espíritus están relacionados con los shamanes y constituyen una especie de propiedad privada de estos, no existiendo espíritus libres que no dependan de uno u otro shaman.

En sus creencias, cada objeto, cada fenómeno de la naturaleza,cada animal tiene su amo: inua; sólo los shamanes tienen vinculación con los inuas. Casi todos creen en el gran espíritu, el amo del mar, en unas zonas le llaman Sedna, en otras Torngarsoak, o el espíritu de la luna entre los inuit de Alaska, que es quien envía la caza marina a los hombres como muestra de benevolencia.

La vida religiosa está llena de  ritos, que abarcan diversos aspectos de la vida y  la actividad económica del hombre; en particular todo lo relacionado con la caza marina. Tienen numerosas prohibiciones, muchas de las cuales corresponden a las mujeres, especialmente en determinados momentos de su vida: durante el periodo menstrual y después del parto. Se cree que la mujer que viola estas restricciones puede atraer la desgracia sobre sí misma y sobre todo el clan. Está prohibido también, comer en el mismo día carne de foca y de caribú, así como guardarla al mismo tiempo en la vivienda; se prohibe salir a cazar el caribú con la misma vestimenta con que se ha cazado anteriormente la ballena etc. Los Inuit no comprenden ya el sentido de los tabúes, pero los cumplen estrictamente y temen quebrantarlos.

En sus creencias, el mundo natural y el sobrenatural están inexplicablemente ligados; al hombre lo circundan fuerzas misteriosas. Si se viola un tabú, el castigo no lo recibirá en el mundo de ultratumba, sino en la vida presente . El mundo del más allá interesa poco a los inuit, la religión se vincula  a la vida cotidiana.

Cuando Rasmussen preguntó al  anciano y sabio shamán Aúa de dónde venían estas prohibiciones y por qué era preciso obedecerlas, Aúa le contestó con un monólogo, que refleja la psicología de un cazador,  impotente frente a la severa naturaleza y temeroso de cometer la menor infracción de las tradiciones, para no atraer la ira de la fuerza invisible.

Estas fueron sus palabras recogidas en el libro de K. Rasmussen, El gran camino del trineo, pp 82-83.:

Tampoco tú puedes señalar las causas cuando te preguntamos por qué la vida es tal como la conocemos. Así es y así debe ser. Y todas nuestras costumbres tienen su origen en la vida y forman parte de la vida; no explicamos nada, no pensamos nada, pero aquello de que te hablé (había relatado los fracasos de la caza, el hambre y otras calamidades. S.T.) encierra todas nuestras respuestas: ¡Tenemos miedo!.

 Tenemos miedo al mal tiempo, contra el cual debemos luchar para arrancar nuestro alimento al mar y a la tierra. Tenemos miedo a la miseria y al hambre de nuestras frías chozas de nieve. Tenemos miedo a las enfermedades, que observamos a diario en torno de nosotros. No tememos a la muerte, sino a los sufrimientos.  Tenemos miedo a los hombres muertos y a las almas de los animales que matamos en la caza. Tenemos miedo a los espíritus de la tierra y del aire.

"Por eso nuestros antepasados se armaron con todas las reglas antiguas del vivir, elaboradas por la experiencia y sabiduría de generaciones.

"No sabemos, no adivinamos por qué, pero cumplimos esas reglas, para que nos sea dado vivir con tranquilidad. Y somos tan ignorantes que, a pesar de todos nuestros conjuradores, tememos a todo lo que no conocemos. Tememos a todo lo que vemos en torno de nosotros y tememos a aquello que relatan las leyendas. Por eso nos atenemos a nuestras costumbres y cumplimos nuestros tabúes". 

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