LOS ALEUTIANOS

LOS ALEUTIANOS 

(EL PUEBLO DE LA NIEBLA)


 Las islas Aleutianas forman un archipiélago que penetra en el océano pacífico desde el sur de Alaska con una longitud de 1.800 kilómetros. El clima de estas islas es oceánico, el hacer de frontera entre el cálido océano pacífico y el frío Mar de Bering,  provoca la formación de nieblas casi continúas (cerca de 300 días al año) y frecuentes temporales, con vientos constantes y muy fuertes que dan lugar a una vegetación muy áspera e impiden el desarrollo de árboles.  Este archipiélago es una de las zonas del planeta con mayores riesgos de terremotos  y erupciones volcánicas, pese a ello, la gran abundancia de mamíferos marinos en la zona, ha permitido la presencia del ser humano, desde hace miles de años.


Se sabe que estas islas estuvieron pobladas desde hace más de 8.000 años, como lo atestigua el yacimiento de Anangula, situado en una de estas islas (Umnak). El hallazgo de este yacimiento, perteneciente a la tradición Paleoártica, ha suscitado la formulación de numerosas hipótesis, pero en la actualidad  sigue siendo un enigma. Mientras unos antropólogos afirman la continuidad de esta cultura, otros creen que  por razones desconocidas estos primeros pobladores se extinguieron y el archipiélago permaneció deshabitado hasta que una nueva migración,  conocida como Tradición Aleutiana pobló las islas hacia el 2500 a.C., esta migración estaba formada por los antepasados de los actuales Aleutianos, que penetraron en el archipiélago después de separarse de los  antiguos esquimales.

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Existen distintas teorías sobre cúando y dónde se produjo la separación entre los Esquimales y los Aleutianos, pero tanto las similitudes lingüísticas como las características raciales, prueban que los dos grupos provienen de un tronco común, llamado eskaleutiano.

 

En el arte de este pueblo lo más notable era la cestería, realizada con tiras de hierba.  En cuanto a la medicina, se sabe que tenían grandes conocimientos de anatomía y que utilizaban plantas medicinales, a la vez que practicaban una especie de acupuntura.

Su economía estaba basada en la pesca, la caza de mamíferos marinos y la caza de aves. En su cultura es característico la ausencia de miedo a los muertos, a los cuales momificaban, y a veces los conservaban en la misma casa o enterraban en una de sus paredes. Las viviendas eran semisubterráneas, llamadas ulax, a las que se accedía a través del tejado mediante un tronco tallado con escalones, el calor y la iluminación lo conseguían mediante las lámparas que utilizaban como combustible aceite de foca. 

 

 

 

ulax

 Antes de la llegada de los rusos había una población estimada de unas 15000 personas, distribuidos en pequeños poblados dirigidos por un jefe, cuyo liderazgo era hereditario, el jefe de isla era elegido entre los jefes de poblado, no existiendo ninguna autoridad superior. Eran frecuentes las guerras entre islas, motivadas fundamentalmente por venganzas o por fuertes rivalidades.

Tras la expedición que dirigió Vitus Bering  en 1741, se proclamó la soberanía de todo el noroeste  americano para el Imperio Ruso. Inmediatamente, comerciantes de pieles y tramperos se extendieron por las islas Aleutianas, al principio de una forma desorganizada, estableciéndose posteriormente una compañía comercial en 1781 y más tarde fue nombrado responsable de la compañía Ruso-Americana A. Baranov, concediéndosele a ésta el monopolio del comercio de las pieles en 1799.

La presencia de Rusia en Alaska, estaba centrada en el comercio de las pieles. Con la aparición de los rusos en las islas, la vida de este pueblo cambió radicalmente, los nativos sufrieron todo tipo de abuso y explotación, para forzarlos al trabajo tomaban rehenes. Hombres y mujeres estaban obligados a trabajar en condiciones miserables en la compañía durante determinados periodos, eran organizados en grupos de trabajo y, en muchos casos separaban a los hombres de sus familias quedando estas desasistidas. Las consecuencias fueron catastróficas, en el periodo de 1750 a 1800, la población se redujo en más de un 80 %  a causa de epidemias y enfermedades traídas por los rusos, ejecuciones, hambre, suicidios y muertes por trabajar en condiciones extremadamente peligrosas. Este periodo estuvo marcado por el desastre y la desesperación. En esta situación tuvo especial importancia y gran aceptación entre la población nativa, la Iglesia Ortodoxa Rusa que defendió a los aborígenes frente a las arbitrariedades de los colonizadores.

Cuando A. Baranov fue relevado de su cargo en la compañía los abusos  acabaron, siendo reconocidos los nativos como ciudadanos del Imperio Ruso.

El misionero de la Iglesia Ortodoxa Rusa Venlaminof que convivió durante diez años con los aleutas escribió sobre ellos : "La resistencia en su rasgo característico, y, en verdad, es colosal. No sólo se bañan todas las mañanas en el mar cubierto de hielo y luego se quedan desnudos en la playa, respirando el aire helado, sino que su resistencia, hasta en un trabajo pesado y con alimento insuficiente, sobrepasa todo lo que se puede imaginar. Si sobreviene una escasez de alimento, el aleuta se ocupa, ante todo, de sus hijos; les da todo lo que tiene, y él mismo ayuna. El afecto de los padres por los hijos es muy conmovedor, a pesar de que nunca lo expresan con caricias o palabras. El aleuta difícilmente se decide a hacer alguna promesa, pero una vez hecha, la mantiene cueste lo que cueste.

Su código moral es variado y severo. Así por ejemplo, se considera vergonzoso: temer la muerte inevitable; pedir piedad al enemigo; morir sin haber matado ningún enemigo; ser sorprendido en robo; zozobrar el kayak en el puerto; temer salir al mar con tiempo tempestuoso; desfallecer antes que los otros camaradas si sobreviene una escasez de alimentos durante un viaje largo: manifestar codicia durante el reparto de la presa -en cuyo caso, para avergonzar al camarada codicioso, los restantes le ceden su parte. Se estima vergonzoso también: divulgar un secreto ; siendo dos en la caza, no ofrecer la mejor parte de la presa al camarada; jactarse de sus hazañas, y especialmente de las imaginadas; insultarse con malicia; también mendigar, acariciar a su esposa en presencia de los otros y danzar con ella; comerciar personalmente; toda venta debe ser hecha por medio de una tercera persona, quien determina el precio. Se estima vergonzoso para la mujer: no saber coser y, en general, cumplir torpemente cualquier trabajo femenino; no saber danzar; acariciar a su esposo y a sus niños en público, o hasta hablar con el esposo en presencia de extraños"

 En 1867 se produce la venta de Alaska a Estados Unidos , por una cantidad de 7.200.000 dólares, En un primer momento, fue la industria ballenera la que provocó cambios notables entre los habitantes del norte y noroeste de Alaska, con la llegada de nuevos productos como el alcohol y la introducción de enfermedades las cuales diezmaron seriamente a la población.

  En lo cultural la política de los Estados Unidos pretendía la asimilación lo más rápidamente posible de las culturas autóctonas. Con la idea de que éstas debían desaparecer, porque los nativos debían adaptarse a las costumbres del hombre blanco, pacíficamente o por la fuerza. Existiendo una discriminación clara de los nativos que persistió hasta 1949 cuando se abolieron todas las leyes discriminatorias.

 

 El futuro de las culturas  autóctonas en Alaska es incierto. Después de la Segunda Guerra Mundial comenzó un proceso de modernización, que supuso la penetración de la cultura norteamericana y el reemplazo de los elementos tradicionales: el kayak fue sustituido por el bote a motor; se introdujeron nuevos tipos de viviendas  y la moto de nieve  sustituyó al trineo. Con estos y otros cambios se fue creando una fuerte dependencia del exterior que, en lugar  de aportar progreso y bienestar a estas gentes, les trajo como consecuencia además de la pérdida de su identidad cultural, marginación y pobreza; ES NECESARIO tener en cuenta ESTOS FACTORES al buscar una explicación al elevado grado de alcoholismo existente entre la población y al preocupante índice de suicidios, sobre todo entre los jóvenes.

En la actualidad distintas asociaciones se esfuerzan por preservar y revitalizar la cultura Aleutiana. En 1998 se creó la AIA (Aleut International Association),  está presente en Alaska y también en Rusia, pues en la península de Kamchatka viven comunidades de  aleutianos  trasladados en el siglo XIX por los comerciantes rusos de pieles. Los fines de la AIA son la defensa de la cultura y de la lengua autóctonas y la protección de los recursos naturales y medioambientales de las regiones que habitan, amenazadas por la contaminación, por los problemas derivados del cambio climático y por la sobreexplotación a que están siendo sometidos sus caladeros por flotas pesqueras de distintos países.

   Con la toma de conciencia por parte de los pobladores de estas islas, de la importancia que tiene proteger sus recursos naturales y conservar  las señas de identidad propias, sin renunciar al progreso económico y social de los ciudadanos, un rayo de esperanza alumbra el porvenir de este pueblo, que tanto ha padecido desde que entabló contacto con la civilización occidental.