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LA CORONACION CANONICA
Celebración
de una CORONACION CANONICA

El
rito en el siglo XVII
Desde
aquel entonces, el Conde Sforza, dejó establecido que las
coronaciones debían concederse a las veneradas imagenes y
pinturas de Nuestra Señora que hayan reunido tres
criterios a ser estudiados por el Venerable Cabildo de San
Pedro:
-
Antiguedad en la veneración de la Imagen
- Popularidad de su culto
- Cantidad de milagros atribuidos a su intecesión.
Pues
bien, tambien se pidió que en la corona sufragada con la
fortuna por el dejada para este fin, se colocara el escudo
de la Casa Scorza, a la que el Cabildo Vaticano también
hizo inclusión de su respectivo escudo.
Si
la solicitud - presentada por el Obispo del lugar - era
aceptada, se debería llevar a cabo un acto solemnísimo
en que todo el público pudiera ser testigo, un
acontecimiento que podía imaginarse en reproducciones
pictóricas. Tal acto solemne debería manifestarse de la
misma manera por las calles, con procesiones y fiestas a
las que la Ciudad tendría acseso, rindiéndole especial
tributo las autoridades. Gracias a este rito, los templos
y Santuarios se veían adornados con títulos y
privilegios.
En
el siglo XVIII se reseña la necesidad de que "Este
acto celebrado en honor del Principe de los Apóstoles,
corresponda, como es razón en la pompa y lucimiento a
nuestro deseo y principalmente a la dignidad de la
Soberana Virgen María".
Las
respectivas normas eran muy detalladas, cuidando todos los
actos y cultos que deberían realizarse, tanto antes,
durante y después de la Coronación. "remitimos
también el orden o fórmula que se ha de guardar en poner
la corona de oro, o coronas en caso que esté juntamente
con la Santísima Virgen la imagen de Jesucristo Señor
Nuestro; como así mismo las armas que se han de grabar en
una (o ambas) de Nuestro Reverendísimo Cabildo y del
Conde Alejandro Sforza Palavicino, que fue el fundador de
esta obra tan piadosa".
Pues
bien, para dar inicio a los especialísimos cultos por la
Coronación, el Cabildo Vaticano mandaba a fabricar la
corona con los emblemas ya descritos, y envía a la Ciudad
en que se efectuará dicho acto, un Canónigo desde la
Ciudad Eterna, que sería el delegado Pontificio para
realizar en su nombre este Acto. Así tambien se
gestionaban de su Santidad, favores especiales -
indulgencias por lo general - para el día de la
celebración.
Así
tambien se promovía de las respectivas Autoridades
religiosas del lugar, la fundición de medallas, la
pintura de lienzos y la impresión de estampas. El
ambiente era verdaderamente festivo, 3 días antes de la
fecha para el acto, se debían repicar a vuelo las
campanas y se procedía a adornar el Santuario y
alrededores con gran lucimiento. Las paredes del templo
debían mostrarse con telas de seda, escribir en sus muros
poemas de alavanza a María, y colocar los escudos del
Papa, el Cardenal Arcipreste de San Pedro y el Canónigo
delegado.
La
música cumplía un papel preponderante, coros e
instrumentos diversos interpretaban hinmos marianos. Se
cantaba la misa y se oraba por los presentes y el eterno
descanso del Fundador de esta obra pía, por intercesión
de María "Reina de Misericordia y graciosa
Princesa".
El
momento culminante de la Coronación, debía de ser
acompañado solemnemente con clarines, tambores, repique
de campanas y salvas de artillería. Por la noche seguían
fuegos artificiales y durante los tres días posteriores
se celebraban "Misas solemnes, sermones
panegíricos, composiciones retóricas, sagrados coloquios
y otros conciertos de suaves y armoniosas consonancias".
Entre
los obsequios recordatorios que se entregaban, cabe
mencionar las reparticiones de estampas con la imagen
coronada, de las cuales, treinta debían hacerse en seda
sobre tono amarillo o galón de oro o plata para los
Canónigos de San Pedro en Roma. Así mismo se debía
enviar un gran lienzo a Roma para conservar el recuerdo de
dicho acontecimiento. Los responsables del templo
prestaban juramento de que la corona permanecería en la
cabeza de la imagen.
Dicho
ritual de imposición de la Corona en las devotas imagenes
marianas, ha sido desde el siglo XVII hasta el XIX sin
variaciones, salvo la extensión universal de la misma, la
elaboración de las coronas en sus respectivos lugares de
veneración, y el requisito que para coronarse a una
imagen mariana por lo mínimo debía tener 50 a 70 años
de antiguedad.

Es
hasta 1981, en que tambien se faculta a los Obispos
diocesanos de conferir la Coronación a las imagenes que
se veneren en sus respectivas jurisdicciones, con ello
queda establecidas tres clases de coronación.
Coronación
Canónica Pontificia.- que otorga la Santa Sede en
Roma, por la importancia que esta tiene, simplemente se le
considera como Canónica, y tiene mayor peso sobre sus
similares.
Coronación
Canónica Diocesana.- que otorga la Diócesis en una
Ciudad o País.
Coronación
Litúrgica.- aquella que no necesita de permiso
alguno, que la realiza cualquier eclesiástico y puede
llegar a ser elevada al rango de Canónica Diocesana.
Bulas
y breves
de la Coronación
Con
frecuencia se suelen entregar Breves o Bulas Pontificias,
aunque estos nombres no esten correctos, ya que no afectan
como leyes a la diócesis o feligresía, tan solo es la
distinción que se condede a una imagen mariana, pintada o
esculpida de la Virgen María, o sea es un documento en
que se especifica la concesión de dicho privilegio.
Requisitos
para una Coronación
La
sagrada imagen que ha sido postulada para recibir el
privilegio de la Coronación Canónica, debe de reunir los
siguientes requisitos, indispensables y debidamente
comprobados por el Obispo u autoridad eclesiástica.
-
Antiguedad no menor de 50 años (Se entiende que posea
valor artístico y cuya Historia se encuentre debidamente
documentada).
- Gozar de probada devoción (desde sus inicios hasta su
estado actual)
- Comprobación de los favores concedidos por dicha imagen
y la irradiación de su culto.
Reunidos
estos requisitos por dicha imagen, esta documentación
deberá ser presentada por el Obispo, Dignidad
eclesiástica o Superior de alguna orden religiosa y
pedida expresamente por él, a ellos se unen los clamores
de las autoridades civiles el pueblo católico de la
localidad en general, llegandose a formar un comité de
laicos que dedicará sus esfuerzos con este fin, así como
las adhesiones de los Gobernantes que será todo un
homenaje a la Madre de Dios.
Del
día en que debe celebrarse
Respecto
al día en que la ceremonia debe realizarse, se recomienda
esta se efectue dentro de alguna solemnidad o fiesta de la
Santísima Virgen, en algunos casos se hacen el mismo día
de la fiesta de la advocación que la imagen posee y va a
ser coronada, también se recomienda hacerlo en Sábado,
el día mariano por autonomasia. A ello habría que
añadir que no se debe realizar en las grandes
solemnidades de Nuestro Señor, ni en días de caracter
penitencial, ello comprende la cuaresma y Semana Santa.
Del
momento en que se realiza
Comunmente
suele efectuarse durante la Misa Pontifical - la
que es celebrada con toda solemnidad por el Obispo
gobernante, acompañado de otras dignidades eclesiásticas
- y es lo más recomendable. Tambien ellas pueden darse en
la Litúrgia de la Palabra o de las Vísperas en la
Litúrgia de las horas. Cabe mencionar que el Ritual de la
Coronación establece celebrar la Misa de Santa María
Reina, o la que corresponda a dicha imagen que cuente con
oficio propio; así mismo las vestimentas que ha de usar
los celebrantes deberán ser de color blanco, festivos, a
no ser que se prefiera otro por diversos motivos.

Los
Efectuantes del rito
Para
llevar a cabo la Coronación, Su Santidad el Papa, ha
enviado un Delegado Pontificio para la Coronación
de la imagen desde Roma, aunque tambien suele delegar a
los Nuncios Apostólicos y los Arzobispos u Obispos. No
pudiendo realizarlo el Delegado Papal, se deberá elegir a
un clérigo competente que haya participado activamente
para la realización de dicho acto y autorizado por el
Delegado Papal.
La
Corona
En cuanto a corona,
esta ha de unir la dignidad de la Soberana y nobleza a la
sobriedad, En su hechura, el material en que debe
realizarse es en oro puro, para su ejecución, la presea
debe responder a factores culturales y gustos artísticos
de la Ciudad o localidad, de modo que sea un símbolo
adecuado, con que la Ciudad ha de homenajear a su Reina y
Señora, ella debe contener piedras preciosas, aunque no
siempre, y debe ser lo más regia posible y emplearse el
mayor empeño en ella, para expresar nuestro vasallaje a
la Emperatriz del Mundo.
El rito de
la Coronación
Respecto a
la Coronación propiamente dicha, debe estar revestida de
gran solemnidad, para ello en la Procesión de entrada,
deberá figurar la Aurea corona, portada con la reverencia
del caso, esta debe ubicarse en un lugar privilegiado
dentro del altar, a la vez que apreciado por todo el
público concurrente a dicha ceremonia.
La Misa
Pontifical deberá seguir con normalidad hasta la Homilia,
en la cual deberán exaltar las glorias y reinado de
María , y su papel de Madre para el Mundo y la Iglesia.
al concluir el Panegírico, se realizará el rito de
Coronación. Las coronas deberán ser presentadas por los
padrinos, quienes llevarán la corona hasta la presencia
del Obispo, que despojado de la Mitra, recitará la
invocación correspondiente, en acto reverente, todos los
eclesiásticos se pondrán de pie; acto seguido se le
rociará el agua bendita sobre la presea, con ella
bendiciendo esta corona, tambien bendice la labor de todos
los que hicieron posible este acontecimiento, a
continuación, y acompañado de un clérigo u otra
persona, se dirigirá hasta la Santa imagen e impondrá
sobre las sienes de la imagen la Corona (si la imagen
mariana porta a la imagen de Cristo, deberá imponersele
primero la corona a dicha imagen). Este momento de inmensa
alegría se trasluce en el vuelo de campanas, fuegos
artificiales y otras maneras externas de reindir
pleitesía a María
Una vez
impuesta la corona sobre la Reyna y Señora, se canta una
antífona, canto mariano o el Himno de la Coronación que
ensalce la Realeza de María, culminando con la
incensación que realiza el Obispo a la imagen
coronada.
Luego de
ello sigue la Misa como de costumbre.
Todo ello,
al finalizar la Santa Misa, se ha preparado un homenaje
público para la sagrada imagen, sacando en procesión
triunfal a la Reina Coronada, en reconocimiento general
del privilegio que se ha concedido a esta efigie mariana
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