CECC - Revista 05 - NUESTROS AMIGOS (I)

NUESTROS AMIGOS (I)

Juan Carlos Morales Sierra

En España existen 27 especies de murciélagos pertenecientes a tres familias
diferentes. Con este artículo pretendemos dar a conocer un poco mejor a los
murciélagos, nuestros colegas de cuevas. Nuestro propósito es describir cada
una de las 27 especies que habitan la península, distribuidas en varios
artículos por supuesto, y también informar acerca de los últimos estudios
que se han realizado sobre ellos, así como contar las innumerables
curiosidades que rodean la vida y obra de estos fantásticos seres.
Para los murciélagos, la estabilidad climática y la ausencia de estímulos
que encuentran en las cuevas y refugios es vital, hasta el punto de que
pequeñas diferencias o alteraciones que interrumpan su letargo en el periodo
de hibernación pueden causarles la muerte. Para preservar su existencia,
debemos extremar los cuidados a la hora de visitar cuevas, sobre todo en
época invernal y en época de cria. A pesar de que todas las especies de
murciélagos que viven en España están protegidas por la ley, no todas las
personas que visitan sus hábitats tienen la precaución de no dañarles.

Se cree que los murciélagos se originaron en un clima cálido, probablemente
en el periodo geológico conocido como eoceno(hace 60-40 millones de años),
cuando aparecieron casi todos los grupos de mamíferos actuales. En general,
los murciélagos habitan la mayor parte del globo terráqueo, por no decir
todo; de hecho, las únicas zonas no habitadas por ellos son los polos,
aunque existen dos familias que llegan a desplazarse hasta regiones
subárticas durante la estación veraniega. Es fácil comprobar que según nos
vamos alejando del Ecuador, el número de especies e individuos disminuye
notablemente.
Los murciélagos (Orden Quirópteros) constituyen un grupo de mamíferos
especialmente llamativo: son los únicos mamíferos capaces de volar
activamente, como las aves. Sin embargo, a diferencia de éstas, ellos
desarrollan su actividad de noche o a la puesta y la salida del sol. Este
comportamiento, que les permite evitar la competencia con las aves, ha sido
posible debido al desarrollo de un sistema de ecolocalización, gracias al
cual pueden volar incluso en la más completa oscuridad. Es innegable que
desde el punto de vista evolutivo el resultado es excelente. De hecho, y
este es un dato poco conocido, los quirópteros son el segundo orden de
mamíferos en número de especies, sólo superados por los roedores.
Existe un buen número de incógnitas acerca del origen y la filogenia de los
murciélagos. La relación con los dermápteros(insectos esbeltos, con piezas
bucales masticadoras, alas anteriores, costumbres nocturnas y omnívoros) es
especialmente interesante, de hecho se ha propuesto una unidad común para
ambos grupos (Volitantia). El orden Dermápteros comprende sólo dos especies
actuales de mamíferos arborícolas e insectívoros cuyos miembros anteriores
están unidos al cuerpo por una membrana dérmica similar a la de los
murciélagos. Esto les permite saltar de rama en rama y realizar planeos más
largos que los de ningún otro grupo de mamíferos planeadores, viven en Asia.
En cuanto al desarrollo evolutivo y biológico interno del grupo, se ha
venido considerando la existencia de dos grandes grupos de murciélagos: los
microquirópteros y los megaquirópteros. En el primer caso, se trata de
murciélagos insectívoros o adaptados secundariamente a otras dietas; dentro
de este grupo se hallan los vampiros, que se alimentan de sangre, y otros
son depredadores que atacan a pequeños vertebrados. Existe incluso una
especie pescadora en Centroamérica, que vuela a ras del agua detectando a
los peces con su sistema de ecolocalización y atrapándolos con sus patas
posteriores. En cambio, los megaquirópteros son esencialmente frugívoros(se
alimentan de frutas), y en general, de mayores dimensiones que los
microquirópteros. A diferencia de éstos, los megaquirópteros carecen de
sistema de ecolocalización, con una sola excepción, el murciélago egipcio
Rousettus aegyptiacus (de la familia de los Rinolófidos)
Lo que hasta ahora se conocía acerca del origen y la filogenia(historia de
la formación y desarrollo de una especie por su evolución biológica) de los
murciélagos es un posible parentesco con los dermápteros y una división en
dos grupos con diferentes características anatómicas y
biológicas (microquirópteros y megaquirópteros). Pues bien, todo esto acaba
de ser puesto en duda por un completo estudio de filogenia molecular
realizado por investigadores de las universidades de California y Belfast.
Utilizando secuencias de cuatro genes nucleares y tres genes mitocondriales,
han generado una gran matriz de datos, con 8.230 bases, a la que han
aplicado los más recientes algoritmos para el análisis filogenético de
secuencias macromoleculares, implementados en el programa PAUP 4.0
(Phylogenetic Analysis Using Parsimony).
El resultado de estos estudios plantea interesantes incógnitas, poniendo en
entredicho el hecho de que la ecolocalización sea un carácter avanzado que
haya aparecido en los microquirópteros. Básicamente, el estudio obliga a
considerar dos posibilidades: 1ª) que la ecolocalización es un carácter
primitivo, adquirido antes de la radiación de los quirópteros, y que se
perdió en los megaquirópteros, o 2ª) que la ecolocalización se ha
desarrollado de forma independiente en los Rinolófidos y en los restantes
microquirópteros. No existen evidencias concluyentes en uno u otro sentido.
Los autores del trabajo señalan que es posible que la ecolocalización fuera
incompatible con un aumento de la talla corporal. En efecto, los
ultrasonidos emitidos por los murciélagos dependen de la frecuencia
respiratoria, la frecuencia del aleteo y el tamaño de las cuerdas vocales.
Un aumento de tamaño, como el experimentado por los megaquirópteros, con su
correspondiente descenso en la frecuencia del aleteo y de la ventilación
pulmonar, quizá requirió el sacrificio de la ecolocalización. No obstante,
también existen argumentos a favor de la segunda opción, el desarrollo
independiente de la ecolocalización en más de una línea de quirópteros. No
olvidemos el caso de Rousettus, el único megaquiróptero que tiene el
mecanismo de ecolocalización.
Otra conclusión arrojada por estos estudios sugiere que dermápteros y
quirópteros no comparten un ancestral volador, y que las capacidades
planeadoras de los dermápteros se adquirieron de forma independiente de las
capacidades voladoras de los murciélagos. Por otra parte, deja sin
justificación muchas incógnitas, además de volver a plantear grandes dudas
acerca del origen de los murciélagos y sus relaciones de parentesco con
otros grupos de mamíferos.


familia MOLÓSIDOS

En España esta familia tiene un único representante, el murciélago "Tadarida
teniotis", comúnmente conocido como murciélago rabudo, perteneciente al
género Tadarida.

Murciélago rabudo

- Tamaño: cabeza + tronco 81-92mm; cola 44-57mm; envergadura 410mm.
- Sus orejas lo hacen inconfundible. Son largas, mas anchas a medida que se
alejan de la base. Sobresalen por delante de los ojos ya que se proyectan
hacia delante y se tocan en la base anterior.
- Hocico largo y puntiagudo hacia delante.
- Tiene una cola muy llamativa que sobresale mucho del uropatagio( parte
posterior de la membrana alar situada entre las patas y la cola), que lo
hace muy fácil de reconocer.
- Fisurícola. Vive en paredes escarpadas y desfiladeros.
- Puede hibernar en cuevas al igual que en otro tipo de refugios en grietas.

Esta especie ocupa zonas kársticas con abundantes cortados rocosos, aunque
también se encuentra en núcleos urbanos. Los solemos encontrar refugiados en
grietas, fisuras y huecos de edificios. Ocasionalmente también se les puede
ver en cavidades subterráneas, donde siguen manteniendo sus hábitos
fisurícolas.
El murciélago rabudo se caracteriza por su actividad crepuscular y nocturna,
volando alto a la hora de buscar el alimento; no suele hibernar, aunque en
algunas zonas sí lo hacen, manteniéndose activo durante todo el año. No se
sabe mucho de sus costumbres migratorias, aunque si está considerado como
migrador ocasional. En España es más frecuente en zonas templadas de
influencia mediterránea.
La distrubución de este género es muy amplia, se les puede encontrar desde
Canarias a Japón, a través de la Europa meridional y el Norte de África.
También presente en Afganistán, China y Corea. En la UE su presencia se
limita a los países cercanos al mediterráneo: Portugal, Sur de Francia,
Italia y Grecia, incluyendo las Islas de Córcega, Cerdeña y Sicilia. Se
reparte por la práctica totalidad de la España peninsular, estando ausente
únicamente en la zona marítima de Galicia y en gran parte de la franja
costera de Cantabria y País Vasco. También se encuentra en Baleares y
Canarias. La documentación existente acerca de este murciélago es bien
escasa, de manera que resulta bastante inexacto valorar la evolución
reciente de sus poblaciones. En la Comunidad Valenciana es una especie
relativamente frecuente, llegando incluso a alcanzar altas densidades en
ciertos núcleos urbanos.
Para este mamífero las principales amenazas provienen de la transformación
de los refugios, especialmente si esta se realiza en una época crítica
(crianza o hibernación), puesto que suelen usar grietas o cualquier otro
tipo de orificios y fisuras en edificios habitados. Así mismo, son muy
susceptibles a la intoxicación por biocidas(sustancias químicas de amplio
espectro capaces de destruir los organismos vivos); esto se debe a que gran
parte de la población explota ecosistemas altamente densificados por el
hombre, frecuentando también los medios agrícolas.
Desgraciadamente no existe ningún Plan global específico de conservación
nacional o comunitario para esta especie; aunque se han adoptado medidas
parciales de conservación de poblaciones ejecutadas por administraciones
locales, esto no es suficiente. Los murciélagos rabudos están incluidos en
el Anexo II del Convenio de Berna y se está estudiando su inclusión en el
Anexo II del Convenio de Bonn para una mayor protección de los mismos. Cabe
destacar el hecho de que a nivel estatal la especie está considerada como
"insuficientemente conocida" en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas,
donde se proponen las siguientes medidas: "se debe hacer un esfuerzo por
proteger sus refugios más importantes, sobre todo los ubicados en edificios.
Se debería hacer un mayor control del uso de productos tóxicos tanto en
desvanes como en medios agroforestales. Se precisa, además, aumentar la
información sobre su distribución, dinámica poblacional y estatus"; esto
supone un claro indicador de lo mucho que nos queda por hacer en favor de
nuestros colegas los murciélagos rabudos, está claro que la protección
proporcionada por estas "leyes" es más que escasa e insuficiente, así que
ya sabéis, no hay que dejar que continúen en esta situación.

"En la naturaleza no hay recompensas o castigos; hay consecuencias" (Horace
A. Vachell)