MANTENIMIENTO
El Maine Coon require ser peinado de vez en cuando con un peine metálico que no arranque el pelo. En los machos esta operación se realiza dos veces por semana en invierno y una vez cada semana en verano. Las hembras necesitan menos cuidados (tengo que confesar que las peino una vez al mes o menos); por supuesto, también depende del pelaje de cada individuo (hay gatos con más pelo que otros). El Maine Coon no tiene subpelo, como el Bosque de Noruega, por eso es mucho más fácil de peinar. También influye el dibujo tabby: el blotched es mucho más sedoso y, por tanto, más fácil de peinar que, por ejemplo, el mackerel.
Quizás sea la cola, sobre todo la de los machos adultos no castrados, la parte que necesita mayor cuidado: debe ser lavado más frecuentemente con un champú en seco; sin olvidar la parte trasera de las orejas.
A los cachorros de tres o cuatro meses que llevo a exposición no los suelo bañar, sino que los preparo con un poco de champú en seco y les paso luego el peine. Con ello su aspecto es perfecto, y si son de buena calidad, el éxito está asegurado.
EL Maine Coon, así como los otros gatos de bosque (Siberiano, Americano y Noruego), se originaron de forma natural por cruces entre distintos gatos (aún no consideradas razas diferenciadas) sin intervención de la mano o el capricho del hombre. En cambio, la mayoría de las razas felinas se han originado por cruces selectivos entre otras razas realizados por el hombre con el fin de fijar este o aquel carácter o incluso de forma casual a partir de mutaciones acaecidas en una determinada camada que ha producido una característica muy especial al gato (a veces incluso conllevando problemas de salud) y que el capricho del hombre ha elevado a la condición de raza.
Las rozas naturales se han fijado y seleccionado sin intervención del hombre: los gatos que había en las zonas de origen se cruzaron a su libre albedrío. Por ello están más cercano al gato callejero que otras razas muy seleccionadas y, al igual que éste, necesitan menos cuidados.
Ahora bien, también surge la pregunta inversa: ¿por qué bañamos y cuidamos al Maine Coon si es un gato tan natural? Es la polémica entre criadores y jueces: en los Estados Unidos preparan desde hace años a los Maine Coon como si de Persas se tratase, y suben al podio como auténticas bolas de algodón. En Europa esta fiebre aún no ha llegado, y yo personalmente espero que tarde bastante en llegar.
En mis comienzos no bañé a mis gatos de exposición porque no era consciente de que había que hacerlo. La experiencia que he acumulado durante estos once años me ha hecho aprender y tener mi propio criterio.
El Maine Coon es un gato natural que apenas necesita cuidados de peluquería, pero no debemos olvidar que las exposiciones son concursos de belleza, y llevar un gato sucio, sea de la raza que sea, es imperdonable, por ello pienso que los ejemplares que van a exposición deben ir impecables en su aseo y con un pelo perfecto, por lo que hay que ayudar a su propia naturaleza y, al menos, llevarlos limpios y peinados, por lo que este artículo está dedicado principalmente al baño y unas ligeras pinceladas sobre el mantenimiento de estos espectaculares gatos.
EL BAÑO
A pesar de que al Maine Coon le gusta el agua de forma natural (más que a otras razas), debemos considerar que vamos a bañar a un gato poderoso que conserva todos sus instintos felinos.
Es fundamental acostumbrar al Maine Coon al baño desde que es un cachorro, sobre todo si va a acudir a exposiciones, ya que cuando es adulto el proceso se complica: mientras que los gatitos se adaptan fácilmente (por regla general), es difícil que los adultos acaben aceptándolo de buen grado. Yo empiezo a bañar a los cachorros a partir de los cinco meses.
Es importante elegir acertadamente el día del primer baño. Ante todo, tranquilidad, nada de nervios, nada de visitas y, en general, nada que perturbe al ambiente normal en la casa.
Previamente hay que peinar bien al gato, eliminando por completo los nudos, ya que éstos, una vez mojados sólo se eliminan mediante tijeras, algo que se debe evitar siempre. Los peines adecuados para el pelo del Maine Coon son aquellos que tienen púas metálicas, al igual que los cepillos. Hay que utilizar material de calidad, y peinarlo muy suavemente, para que el gato no relacione el peine con el dolor y huya cada vez que lo saquemos del cajón.
PREPARACIÓN DEL BAÑO
En el baño es fundamental la preparación, tanto del cuarto de baño en sí como de todo lo necesario. Se debe mantener a una temperatura óptima, ya que el gato no saldrá de él hasta que esté prácticamente seco (pocos Maine Coon toleran el secador). Mucho cuidado con las corrientes de aire para evitar resfriados.
Debemos preparar todos los productos que vamos a utilizar: la crema desengrasante en seco (yo utilizo Goop, una pasta blanca americana desengrasante para limpiar las manos de los mecánicos pero testada para gatos), otro desengrasante que penetre hasta la piel y el champú (en el mercado se comercializan numerosas marcas de calidad para gatos de pelo largo o incluso más específicas - para semilargo).
También hay que preparar un cubo con unos cinco litros de agua con tres vasos de vinagre blanco que se aplicará al final del baño.
Las toallas que coloco al pie de la bañera me sirven para estar más cómoda durante los 30 o 45 minutos que dura esta operación y paro tenerlas muy a mano cuando saco al gato del agua.
Su mejor cama y un plato con su golosina preferida ayudarán a hacerle pasar mejor el trance.
Otra cosa importante a tener en cuenta es colocar una toalla grande en el suelo de la bañera para evitar que el gato resbale y quitar la alcachofa de la ducha porque apenas salpica y así hace menos ruido, con lo que el gato siente menos temor.
MANOS A LA OBRA
Tras estos preparativos sólo nos queda poner manos a la obra. Primeramente, con el gato aún seco extiendo el desengrasante por todo el pelaje, a excepción de la cara y el morro, y sin llegar hasta la piel, sólo en el pelo, y en la dirección de su crecimiento, nunca frotando a contrapelo, lo cual produce enredos difíciles de eliminar después. La cola es la parte más complicada debido a la glándula de grasa que tienen los machos en la base de la misma (cola de semental). He escuchado auténticas barbaridades sobre lo que hacen los expositores para combatir este problema. La utilización de todo tipo de potingues o de ciertos productos lavavajillas sin diluir aplicados directamente sobre la cola han retirado de la competición a más de un espléndido ejemplar. Los pelos de la cola son muy delicados y no siempre vuelven a crecer, por lo que la cola de un Maine Coon será peinada con muchísimo cuidado. Hay que intentar no arrancar ni un solo pelo, sólo eliminar los que estén sueltos. Voy separando los mechones centímetro a centímetro y hago ligeros movimientos pero sin frotar. Otra zona conflictiva es la parte posterior de las orejas, donde también se acumula la grasa, así como en el pecho. En estas partes pongo un poco más de desengrasante, siempre sin llegar a la piel. Hay que dejar actuar al producto durante unos cinco minutos y posteriormente aclarar muy bien. Dejo correr muy suavemente el agua hasta que alcance una buena temperatura y entonces tapo el desagüe y coloco al gato a cuatro patas sobre la toalla ya mojada (hay gatos que se sientan, lo cual facilita el baño). Intento sujetarle suavemente las patas delanteras para que no me arañe sin querer, y no paro de hablarlo para tranquilizarle. Una vez que el gato ya está mojado pasamos a aplicar el desengrasante más profundo, esta vez sí debe llegar a la piel, haciendo movimientos suaves para que penetre bien (también aplicamos más cantidad en las zonas grasientas). Lo dejamos actuar durante tres minutos y aclaramos posteriormente. A continuación aplicamos el champú, hacemos espuma y aclaramos. Según el gato y la circunstancia podemos realizar una segunda aplicación (en los machos el resultado mejora). Hay que hacer la prueba en cada caso, siempre lejos en el tiempo de una exposición felina, para que los malos resultados no trasciendan. Además, el pelo debe levantarse después del baño y el tiempo que se tarda en hacerlo difiere mucho según cada gato: unos necesitan ser bañados de tres a cuatro días antes de una exposición y otros el día anterior; depende del pelaje. Por eso las pruebas previas a la temporada de concursos son fundamentales. El aclarado es muy importante ya que cualquier resto de champú produce una El aclarado es muy importante ya que cualquier resto de champú produce una apariencia grasienta, por lo que todo el trabajo sería inútil. Por ello se requiere de cinco a ocho minutos de aclarado. Ya sólo nos queda el baño con vinagre diluido. Con la ayuda de un vaso extiendo por todo el cuerpo (siempre excluyendo la cara y el interior de las orejas} la mezcla previamente preparada que he mantenido a temperatura óptima. Al igual que en las otras etapas realizo un suave masaje a favor del pelo, nunca a contrapelo. De nuevo un intenso aclarado de unos ocho a diez minutos es fundamental para que el resultado sea el deseado (es tan importante que utilizo un avisador para asegurarme de que cumplo los tiempos de aclarado}. Durante todos los aclarados extraigo el tapón de la bañera (tapar el desagüe es importante también para evitar que el gato se enganche en él con las uñas en su intento de huir, que a veces es constante). Todo este proceso se facilita en presencia de dos personas, pero éstas deben ser familiares o conocidas para el gato, ya que el estrés que puede ocasionar una nueva persona o una nueva voz complica las cosas. Cada gato tiene un comportamiento distinto durante el baño. Los hay que se resignan a su destino y no dicen ni «miau» , ¡tan sólo esperan el fin del mundo!; otros, en cambio, hacen una auténtica revolución chillando, llorando sin parar (lo cual es horroroso porque me produce un terrible sentido de culpabilidad). En estos casos sujetarles por la nuca es bastante práctico, aunque hay que saberlo hacer bien; yo sólo lo hago en caso de emergencia. Después de aclararle perfectamente le quito el exceso de agua con las manos mediante movimientos hacia abajo (como si le acariciara) y le envuelvo en una toalla de talla grande con la cabeza fuera. Hago presión pero sin frotar para evitar que el pelo se enrede. Se coloca al gato sobre una superficie fija para peinarlo con mucho cuidado con un cepillo de púas metálicas, comenzando por la cabeza, que les gusta a todos. Es el momento de empezar a pedirle perdón. La piel mojada es muy delicada, así como el pelo. Algunos gatos empiezan en ese momento a secarse con la lengua, otros no hacen nada. En verano tardan pocas horas en secarse; sin embargo, en invierno el proceso de secado es mucho más largo y a veces hasta tienen que dormir en el cuarto de baño (eso sí, con todo el lujo que merecen). Es el momento de ofrecerles la «golosina para hacer las paces», que algunos comen encantados y otros devoran. También están los que sólo te miran haciéndote sentir su desprecio; entonces piensas, una vez más, «éste ha sido el último baño para este pobre gato...», sin embargo, cuando a la mañana siguiente lo veo tan guapo, con el pelo tan suave, un olor delicioso y en los primeros puestos de una exposición, me doy cuenta de que no era el último baño, ¡y la mala conciencia sigue! .
1. Tras la crema desengrasante se
aclara bien al gato.
2. Posteriormente, se aplica el champú: una o dos aplicaciones, según el caso.
3. El aclarado es fundamental para obtener buenos resultados.
4. Después hay que secarla bien, envolviéndole en una toalla grande.
5 y 6. Comienza el cepillado, que debe hacerse con un cepillo de púas metálicas, empezándo por la cabeza y siguiendo por el resto del cuerpo.
7.Al final, un bocado de su plato favorito puede hacerle sentir mejor. Es la » golosina para hacer las paces».
árticulo de HANNELORE SPAHN
publicado en la revista ‘El Mundo del Gato' 12/2000